Implementa un laboratorio digital para sus estudios

Repsol entra en la era del e-yacimiento con la roca digital

La compañía creó un grupo de trabajo cuya misión consiste en obtener información sobre exploración tan fiable como la que dan los métodos tradicionales.
domingo, 07 de agosto de 2016 · 00:00
Inversión  / La Paz 

El negocio medular de las empresas petroleras es la exploración de hidrocarburos, pero para que una acumulación de estos compuestos orgánicos se convierta en yacimiento debe ser económicamente viable. Y saber si  se  requiere afinar al máximo la capacidad para calcular qué hay ahí abajo y aplicar a esa información variables asociadas al conocimiento del mercado, se lee en el diario El Mundo.
 
Cuando se produce el descubrimiento, a los responsables de petrofísica de la empresa explotadora se les pide que respondan a tres cuestiones: Cuánto hidrocarburo puede haber, cómo moverlo en el subsuelo y cómo se distribuye esa información en el espacio. Con los métodos sísmicos y gravimétricos tradicionales es posible obtener información fiable acerca del tamaño del almacén. Pero eso no es suficiente. Hay que penetrar a varios kilómetros de profundidad y entrar en contacto con él. 
 
En ese primer pozo exploratorio, que se suele denominar A-1, es posible saber el tipo de rocas en las que se encuentran alojados los hidrocarburos. Pero tampoco con eso basta. Hay que entrar más en detalle. Para ello, la industria petrolífera ha desarrollado durante décadas una técnica basada en extraer muestras de roca excavando con tubos cilíndricos de cinco metros de largo y cuatro pulgadas (10 centímetros) de diámetro alineados hasta alcanzar varios kilómetros de profundidad.
 
Los estudios
 
Los fragmentos cilíndricos se estudian en laboratorios, utilizando procedimientos convencionales que, en ocasiones, implican su destrucción y que pueden prolongarse durante meses. De ahí que la fase de exploración llegue a duplicar el coste de un pozo. Había margen para probar la tecnología digital, en suma. 
 
Repsol creó un grupo de trabajo y bautizó el proyecto como Sherlock II. Su misión consistía en obtener una información tan fiable como la que proporcionan en la actualidad los métodos tradicionales, pero sin necesidad de extraer cientos de cilindros de roca y en un plazo de tiempo sensiblemente inferior al actual.
 
La idea de los investigadores de Repsol fue poner el foco en los fragmentos de roca que genera la actividad extractiva y que por lo general se desechan. Se trata de ripios irregulares, que no se pueden poner en herramientas de laboratorio tradicionales, pero sí en el ordenador. 
 
Había que aplicar tecnología de imagen tridimensional digital sobre esos pedazos, obtener un "doble digital” de ellos y ser capaces de reproducir los mismos experimentos del mundo físico en un laboratorio virtual. A los de Sherlock II les ha dado por llamarlo "Laboratorio de Sílice”. 
 
El hecho es que, una vez recogidos y limpiados los ripios, Repsol genera el modelo tridimensional de la roca aplicando fuentes de rayos X. Hace una especie de TAC del ripio y genera modelos matemáticos de gran exactitud, en los que se asigna a cada punto de la roca un bóxel, que es el equivalente al píxel en 3D. 
 
Cada bóxel es caracterizado según su composición (arcilla, pirita...) y sus propiedades químicas. Y con esa información se despliega en el interior del "doble digital” de la roca un sistema de mallas. En función de la relación de cada bóxel con los bóxeles contiguos se podrá caracterizar a algunos de ellos como nodos.
 
Lo importante es que "en cada uno de esos puntos puedes resolver una ecuación matemática, por ejemplo, de corriente eléctrica o de fluidos; a cada bóxel se le atribuye una propiedad física y a partir de ahí en el ordenador dejas que las cosas ocurran”, explica Carlos Santos, científico del Centro de Tecnología Repsol y uno de los responsables del proyecto.
 
"Puedes aplicarle 20.000 experimentos a la misma piedra sin moverla. Hemos logrado hacer en tres semanas lo que costaba antes seis meses”, aclara. Después  de varios años de investigación, el proyecto Sherlock II ha generado tres patentes para Repsol. Carlos Santos explica que su trabajo tiene varias fortalezas: "Disponemos de equipos de muy alta generación, hay pocos similares en todo el mundo, y tenemos un workflow que va desde la nano hasta la mesoescala”. 
 
Repsol ha contado como principal socio tecnológico en Sherlock II con FEI, uno de los líderes mundiales en soluciones de visión microscópica.

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