La resiliencia energética demanda una cooperación transfronteriza

El Consejo Mundial de Energía recomienda que haya coordinación internacional en la región para un uso eficiente de los recursos hídricos.
domingo, 11 de septiembre de 2016 · 00:00
Inversión  / La Paz

Latinoamérica y el Caribe muestran un riesgo medio en cuanto a la seguridad energética frente al cambio climático, según estudios del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF). Los riesgos ambientales, como el retroceso de los glaciares andinos y la deforestación de las selvas tropicales, empiezan a amenazar las economías de la región, basadas en recursos naturales, a las que estos fenómenos podrían costar cerca de 1% del PIB.
 
Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se estima que el costo económico de una subida de 2,5° C en la temperatura del planeta (con probabilidades de que se produzca antes de 2050)  será de entre un 1,5% y  5% del PIB de la región. Pero  también señala que los costos estimados de adaptación, no superarían el 0,5% del PIB de la región.
 
El Informe Stern de 2006 concluye que las condiciones climáticas extremas podrían reducir el PIB mundial en un 1% de ahora a 2050 y los costos del cambio climático podrían ascender como mínimo al 5% del PIB cada año. Por tanto, existe un impacto claro en los activos existentes y en los proyectos de inversión energética a futuro.
 
En su exposición en el Congreso Internacional Gas & Energía 2016, realizado en agosto  por la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE),  la directora corporativa de Ambiente y Cambio Climático de CAF,  Ligia Castro, señaló que en 2025, las pérdidas económicas causadas por el cambio climático en Ecuador, Perú, Bolivia y Colombia  podrían alcanzar los 30.000 millones de dólares anuales. 
 
 El daño económico anual asociado al cambio climático en Latinoamérica será de  100 mil millones de dólares en 2050 y se estima que los costos en adaptación serán de entre  20.000 millones y 300 mil millones de dólares anuales.
 
El sector de la energía  experimenta una transformación radical debido a los cambios  generados por el aumento de la demanda de energía (a causa del incremento demográfico, el crecimiento económico, la urbanización, etcétera),  la revolución tecnológica y el cambio climático.
 
 Según  la representante del Consejo Mundial de Energía (CME), Cristina Morales, en el cambio de la configuración energética,  se deben afrontar tres elementos que surgieron en los últimos años: la descarbonización de la producción de energía (uso de energías renovables,  eficiencia energética y transporte eléctrico), el nuevo diseño de mercado y la resiliencia, que es una herramienta crucial para afrontar los eventos climáticos extremos que  impactan en la generación de energía y los riesgos cibernéticos.
  
Desafíos urgentes
El sector de la energía es el usuario de agua dulce más grande después del de la agricultura. El agua dulce se utiliza en toda la cadena de valor de la energía; el 98% de la energía que se  produce hoy necesita agua, por tanto la escasez  y la competencia por el acceso a los recursos hídricos son cada vez más preocupantes.
 
El director senior de Programas Sectoriales & Proyectos Especiales del CME, Didier Sire, sostiene que "es importante  tomar conciencia de que los sistemas de energía están interconectados de forma masiva, por tanto el impacto de un accidente en un país puede afectar dramáticamente a sus vecinos”.  La integración regional  desempeña un papel importante.
 
 En la actualidad, 261  cuencas  internacionales que cubren el 45% de la superficie de la tierra sirven al 40% de la población mundial y proporcionan 60% de toda el agua dulce de la Tierra. Por ello, se necesita mejorar la cooperación transfronteriza para optimizar el diseño de la infraestructura y poner en práctica la gestión de normas marco para el uso del agua.
 
La cooperación internacional debe fomentar la integración regional. Los recursos hídricos deben ser gestionados en todas las cuencas hidrográficas y con todos los interesados, para  un uso eficiente del agua en todos los sectores y jurisdicciones (NV).

 

El impacto del cambio climático
El cambio climático presenta desafíos cada vez mayores para la producción y transmisión de energía. El aumento progresivo de la temperatura, el creciente número y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio de los patrones de lluvias afectarán la producción y el suministro de energía. Así lo sostiene un estudio del Consejo Mundial de Energía (CME), titulado Cambio Climático: Implicaciones para el Sector Energético.
 
El suministro de combustibles fósiles y la generación y transmisión de energía térmica e hidroeléctrica también se verán afectados. 
 
Según los análisis del CME, tres eventos de cambio climático tendrán un impacto importante  en el sector energético: el calentamiento global, los cambiantes patrones climáticos regionales (incluyendo patrones hidrológicos) y un incremento en los fenómenos climáticos extremos. Estos eventos no sólo afectarán la demanda de energía en algunas regiones, sino que también afectarán a la totalidad del espectro de la producción y transmisión de energía. 
 
Aunque es probable que la mayoría de los impactos del cambio climático sean negativos, habrán algunos impactos positivos, como una menor demanda de energía en climas fríos.