Innovación y finanzas

Desafíos del financiamiento inmobiliario

domingo, 1 de octubre de 2017 · 00:00

Jorge Velasco *

Desde hace 10 años, el financiamiento inmobiliario ha sufrido cambios importantes bajo  la perspectiva del regulador, las entidades financieras y las empresas constructoras. Todo este movimiento ha favorecido la disminución de la brecha del déficit habitacional  que existe y que todavía es muy significativo: aproximadamente de 500.000 a 700.000 viviendas.
 
A su vez, el sector de la construcción en Bolivia ha tenido un crecimiento importante en los últimos años, a tasas  del 7% y 8% anual, por encima del PIB nacional (de 4% a 5% anual). Este crecimiento se explica sobre todo por la fuerte inversión pública en proyectos camineros, aeroportuarios, telecomunicaciones, saneamiento, hospitales, represas, electrificación y de vivienda social, junto con la inversión privada destinada a la construcción de viviendas: casas, oficinas, locales comerciales y edificios de departamentos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Cámara de la Construcción, en el 2016 entre los departamentos de La Paz, Santa Cruz y Cochabamba se construyeron 3,5 millones de metros cuadrados de vivienda: donde Santa Cruz representa casi el 60%, La Paz  el 25% y Cochabamba el 15%.
 
Por otro lado, el sistema financiero, para cumplir con las metas impuestas por la regulación, ha promovido el financiamiento de vivienda social, lo cual ha permitido el impulso de proyectos inmobiliarios: casas y departamentos. En los últimos años, el financiamiento bancario hacia la vivienda ha aumentado considerablemente, a tasas del 20% anual. 
 
Todo este panorama es propicio para que los diferentes actores del sector construcción puedan encarar retos a través de la innovación. Hoy las empresas constructoras tienen como objetivo construir viviendas que respondan a la demanda en precio, plazo y calidad. En ese sentido, algunas empresas han modernizado sus sistemas de construcción con  el uso de grúas  torre, paneles constructivos y el uso de nuevos materiales con el objetivo de disminuir tiempos y abaratar sus costos. Por ejemplo, la empresa española Clerhp, que llegó recientemente a Bolivia, va ganando mercado porque utiliza un sistema de construcción a través de grúas torre que le permite entregar obras en la mitad de plazo del sistema tradicional. Tecnopor  ofrece al mercado la construcción sustentable o "verde”, que usa materiales que permiten ahorrar energía, una mejor ambientación para el ocupante y el menor uso de recursos de la naturaleza. Casa Pronta ofrece paneles con tecnología italiana que permite construcciones en menor tiempo y menor utilización de mano de obra.
 
Por otra parte, han surgido varios proyectos de vivienda social  y megaproyectos inmobiliarios para cubrir este déficit, desde ciudades hasta urbanizaciones de miles de lotes y casas que se están desarrollando principalmente en la ciudad de Santa Cruz. En efecto, el Grupo La Fuente, además de encarar proyectos de urbanización de lotes y vivienda social, está construyendo la Nueva Santa Cruz, una inversión de varios cientos de millones de dólares. 
 
Por su parte, la banca ha asumido un rol importante en el financiamiento de vivienda social, donde se tiene mayor oferta de créditos  con plazos y tasas realmente convenientes. Dentro de las últimas innovaciones ha surgido  el leasing de vivienda a largo plazo propuesto por el banco Nacional, un producto ideal para la banca joven, que es la más necesitada de soluciones habitacionales. La titularización es también un esquema financiero novedoso que podría ser una alternativa al financiamiento inmobiliario. Se espera que más adelante se sigan innovando en estructuras financieras más complejas como el fideicomiso inmobiliario, letras hipotecarias, estructuras de bonos, etc.
 
Hoy debemos esperar que las sinergias entre el sector constructor y la banca sigan evolucionando para beneficio de las personas que carecen de una vivienda digna.
 
*El autor es especialista en cultura emprendedora.

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