Análisis

El crecimiento del PIB al tercer trimestre

domingo, 9 de abril de 2017 · 00:00

Mirada global / Gabriel Loza Tellería*

Para medir el pulso de la actividad económica, el indicador más utilizado es el  famoso Producto Interno Bruto (PIB) que mide, a precios corrientes, el valor de los bienes y servicios finales producidos por el país durante un período determinado, normalmente un año o un trimestre. Sin embargo, para determinar su crecimiento se utiliza la variación del PIB real, también llamado a precios constantes, puesto que permite aislar los cambios ocasionados en los  precios para así medir el comportamiento de la producción real.

El Instituto Nacional de Estadística (INE), que publicó las cifras del PIB al tercer trimestre de 2016 con un desfase de seis meses, presenta el crecimiento del PIB real de dos maneras: la variación acumulada del PIB y la variación a doce meses.

La variación acumulada del PIB en lo que va del año es decir, al tercer trimestre de 2016, es la cifra divulgada de 4,36%, mientras que la tasa de la variación a doce meses o tasa interanual es mayor, de 4,78%. Al igual que en el cálculo de la inflación, se toma la tasa acumulada en lo que va del año y la tasa de inflación a doce meses, aunque en cuestión de gustos los economistas preferimos la tasa interanual, la que más se aproximaría al crecimiento de todo el 2016.

No obstante, para analizar el dinamismo de la economía boliviana consideraremos los datos del PIB acumulado en el año.

Entre los aspectos relevantes se tiene, en primer lugar, que el dinamismo de la economía sigue dependiendo de la demanda interna, que comprende al consumo más la inversión, cuya incidencia positiva en el crecimiento del PIB fue de  3,8%, pero con la diferencia de que cada trimestre esta contribución es cada vez menor, es decir, está desacelerando si se compara con la incidencia del 7,8% del tercer trimestre en 2014 y del 4,6% en el mismo periodo de 2015, como se observa en el gráfico. Esta es una señal de alerta para los hacederos de política económica.

En segundo lugar, preocupa la contribución negativa al crecimiento del PIB de la demanda externa o de las exportaciones, que fue del -1,1%. Se suponía que el impacto del shock externo tendría efecto hasta el primer trimestre de 2016. Sin embargo, su contribución negativa al PIB se tornó creciente, lo que significa que el problema hay que analizarlo en términos de cuáles son los obstáculos que tiene el volumen de la exportación de hidrocarburos o si, en realidad, ya están apareciendo problemas de demanda por parte de Brasil y Argentina.

El problema del sector hidrocarburos aparece más claramente en la incidencia en el PIB según la actividad económica. Desde el primer trimestre de 2015 su  contribución ha sido negativa durante siete trimestres consecutivos y ascendente, puesto que de un promedio de -0,1% se ha incrementado a -0,25% en el tercer trimestre de 2016. Esta no es una señal de alerta sino una tarjeta roja a  YPFB.

  En tercer lugar, el sector que más contribuyó en el tercer trimestre al crecimiento del PIB fue el manufacturero con 1,1%, explicando una cuarta parte del crecimiento del PIB. Le sigue en importancia el sector de establecimientos financieros con un 0,9% con una incidencia en el PIB mayor que en 2015. Resalta el comportamiento de la actividad minera, con una contribución positiva del 0,3%, revirtiendo su tendencia negativa en 2015. En cambio, el sector agrícola, si bien no tuvo una incidencia negativa en el crecimiento del PIB, ésta solo fue de 0,2% es decir, una tercera parte de lo que fue su contribución en el tercer trimestre de 2015 (0,6%), que se explicaría a causa de la sequía.

En cuarto lugar, una variable clave para explicar el dinamismo de una economía es la participación de la Formación Bruta de Capital Fijo respecto al PIB, la cual al tercer trimestre de 2016 fue del 21,3%, coeficiente por debajo del alcanzado en 2014, que fue de 23,5% y menor al 22% de 2015. Por el contrario, el consumo público aumentó en importancia de 14,3% al tercer trimestre de 2014 a 18,4% en el tercer trimestre de 2016. 

En consecuencia, entre las restricciones a un mayor crecimiento del PIB se encuentra, por el lado de la actividad económica, la incidencia negativa del sector hidrocarburos y, por el lado del gasto, la contribución negativa de las exportaciones, las cuales empezaron en el primer trimestre del 2015 y ya tienen siete trimestres consecutivos de duración.

El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

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