Empresas

Inti muestra su compromiso con la igualdad de género en la compañía

Además de sus políticas igualitarias, Inti también vela por la no violencia hacia la mujer, hechos que en muchos casos son minimizados y terminan por afectar al clima organizacional de la empresa.
domingo, 21 de mayo de 2017 · 00:00
María Ortiz García  / Inversión

El empoderamiento económico de la mujer forma parte de una cultura equitativa que poco a poco se va abriendo paso en Bolivia, con ejemplos claros como el de Droguería Inti, que desde hace más de diez años muestra su compromiso con la igualdad de género dentro de la propia empresa.

De los más de 1.000 trabajadores que conforman la planilla de Inti, la mitad son hombres y la otra mitad mujeres. Ellas están presentes en toda la jerarquía organizacional de la empresa: tanto en sus laboratorios como en sus oficinas, donde se les ve liderar altos cargos de poder.

"Christian Schilling (gerente general de la farmacéutica) siempre ha querido una cultura equitativa que no discrimine entre hombre o mujer. Él siempre ha buscado la equidad de género”, comenta la directora nacional de Talento Humano de Inti, Noemi Tórrez.

Las mujeres han dado un salto del ámbito privado al público, y cada vez están más visibles en el espacio laboral. Pero aún queda un largo camino por recorrer. 

En este sentido, la representante de la Coordinadora de la Mujer, Mónica Novillo, manifiesta que no basta con la inclusión de las mujeres en el ámbito laboral, sino que hay que quebrar las barreras estructurales del mercado. Según explica, esta presencia debe venir acompañada de medidas que subsanen las brechas laborales que se derivan de la inclusión de las mujeres en el mercado de trabajo y que garanticen su protección social.

"Se necesita una estrategia que permita acompañar esto con políticas diferentes (...) para ver cuáles son las medidas que permitan que su participación en el mercado laboral esté en mejores condiciones, es decir, que no haya brechas  laborales”, argumenta Novillo.

"Pero esto son cuestiones que vamos cambiando y que nos está planteando una serie de desafíos”, afirma esperanzada.

La llave de la igualdad

Estos pequeños resquicios de luz son los que hacen brillar a la empresa Inti, donde la equidad de género no se queda únicamente en la fachada, sino que la discriminación entre hombres y mujeres es impensable dentro de la empresa.

Esto se refleja en el clima laboral de la compañía donde, según comenta Tórrez, el 100% de los empleados dice estar orgulloso de trabajar en la empresa. 

  "La gente ama la empresa porque la empresa está comprometida. Son felices dentro de la empresa  por todos los beneficios que Inti da”, sostiene.

"En Inti hay mujeres que son gerentes, que ocupan cargos directivos y no hay diferencia en sueldos, es decir, las mujeres no ganan menos. En las entrevistas tampoco se les pregunta si se van a embarazar, eso ni nos importa, está previsto económicamente. Si la mujer sale tres meses (de la empresa) es su derecho y nosotros no la discriminamos por eso”, argumenta Tórrez.

Sin embargo, a pesar de que la mayor parte de las empresas en el mundo aún están lideradas por hombres, Novillo asegura que hay un reconocimiento cada vez mayor de las cualidades de las mujeres para gerentar ciertos espacios y esto se debe a la formación de las féminas.

"Las mujeres han roto el estereotipo de algunas carreras que eran asignadas para hombres y (otras) para mujeres. Esto le está permitiendo entrar en el campo industrial y, por lo tanto, entrar en una empresa, conducirla, gerentarla ... Hay una transformación en la cabeza de las mujeres para ingresar en otros espacios, en ámbitos no tradicionalmente asignados para mujeres”, sostiene Novillo.

Pero no basta con la decisión de la mujer. Para Novillo, la llave de la igualdad y el empoderamiento total de la mujer en este espacio radica en el planteamiento de políticas que rompan las normas sociales que generan la discriminación en el ámbito económico y que faciliten el ingreso de las mujeres en cualquier campo, algo en lo que el Estado juega un rol fundamental.

Empresas libres de violencia

Esta presencia de las mujeres en las empresas también viene acompañada, en muchas ocasiones, de violencia hacia las mismas. Estos casos suelen ser minimizados y terminan por afectar al clima organizacional.

En el año 2014, Droguería Inti, junto a otras 30 compañías, fue parte de una investigación sobre los costos que genera la violencia contra la mujer en el ámbito empresarial boliviano, propiciada por la Cooperación Alemana y por la GIZ.  

La investigación tuvo como resultado que las empresas bolivianas pierden casi dos millones de dólares al año a causa de la violencia contra la mujer, lo que se traduce en  el 6,46% del PIB, mientras que el costo social es mucho mayor, ya que refuerza otras formas de violencia, daña a las familias e impide que las mujeres se realicen de manera personal y profesional.

Asimismo, el estudio mostró que cinco de cada 10 mujeres había sufrido algún tipo de violencia, e Inti no era la excepción en todo esto.

"¿Tú sabes lo que es una mujer cuando ha sufrido cualquier tipo de violencia?”, cuestiona Tórrez. "El presentismo es terrible. Están aquí pero su cabeza no está aquí”, continúa.

A partir de ese momento, y al ver que en su empresa existían casos de violencia laboral, física y psicológica, el gerente general de Inti, Christian Schilling, decidió invertir una cantidad "importante” de dinero en el programa integral "Empresa Segura. Cero Tolerancia hacia la Violencia contra las Mujeres”, en el que participaron todas las personas que conforman la compañía, con el fin de impactar en su cultura  y regenerar la productividad.

El programa contó con tres focos: prevención, atención y sanción, y partió de las cabezas.

Desde entonces, la empresa ayuda y acompaña a la víctima en todo el proceso. Además, para saber cómo actuar ante un caso de violencia, cada trabajador de la empresa cuenta con una ruta interna, a la que Tórrez denomina el "tren de la libertad”. Éste es un folleto didáctico en el que se facilitan los diferentes números de contacto a los que recurrir ante estas situaciones y se les dan los diferentes pasos a seguir en un proceso que parte del Departamento de Talento Humano de Inti, encabezada por Tórrez, quien identifica, anota y entiende cada situación  para proseguir con el proceso.

Además, las nuevas personas que ingresan a la compañía reciben inducción acerca de las reglas internas, que incluyen la no violencia hacia la mujer, la equidad de género y el respeto mutuo.

"Nosotros en las campañas hablamos mucho de la equidad de género: todos somos iguales, todos podemos tener voz, la mujer tiene el mismo sueldo que el hombre, tiene el mismo poder de decisión. Christian empodera mucho a las mujeres”, afirma Tórrez.

Tórrez tiene claro que éste es un tema de educación. "Está comprobado que cuando la gente se educa los índices cambian, por eso es que nuestras campañas tienen mucha fuerza en lo que es la prevención”.

"Todo el tiempo educación, educación, educación, porque la falta de conocimiento, esa ignorancia es la brecha, ya que si yo no sé mis derechos, dejo que me hagan (abusen)”, enfatiza. 

Tórrez valora la iniciativa de Schilling y afirma que el compromiso y el cambio de actitud debe partir de las gerencias generales de las empresas, "porque de nada sirve que la gente de abajo quiera y la cabeza no”, asegura.

Además, Inti busca inspirar a otras empresas con capacitación gratuita, con el fin de implementar estos procesos en la mayor cantidad de compañías del país.

Empoderamiento y autonomía de la mujer 

La Coordinadora de la Mujer es una red de 21 ONG  a nivel nacional que centran su trabajo en el empoderamiento de la mujer con miras a alcanzar su autonomía sexual, económica y política, todas ellas libres de violencia; así como la promoción y defensa de sus derechos mediante la incidencia política, haciendo propuestas para que se conviertan en leyes o reformulando algunas de las políticas ya existentes.

La Coordinadora de la Mujer tiene cinco áreas de trabajo para los próximos años. La primera área está relacionada con la autonomía económica, algo que tiene que ver con que las mujeres no solamente generen ingresos para la familia, sino que puedan tomar decisiones sobre esos ingresos.

Uno de los temas que priorizan en relación al empoderamiento económico es el reconocimiento del trabajo doméstico no asalariado, así como las tareas de cuidado dentro del hogar.

La segunda área en la que inciden es la de participación política y toma de decisiones. Según la representante de la organización, Mónica Novillo, es en esta área donde más a avanzado el país en términos normativos.

Un tercer espacio de trabajo es el de la violencia contra las mujeres. 

"Así como tenemos el orgullo de que somos el segundo país con los niveles más altos de participación en las asambleas legislativas del mundo, tenemos la vergüenza de ser el segundo país de la región latinoamericana con los índices más altos de violencia doméstica, feminicidios, violencia sexual y acoso político”,  anota Novillo.

El cuarto y quinto elemento tienen que ver con los derechos sexuales y derechos reproductivos, y con las transformaciones simbólicas, es decir, con el impacto y la imagen que tienen las mujeres en los medios de comunicación.

"Vemos que hemos dado importantes pasos, pero tenemos desafíos a largo plazo que tienen que ver con que el Estado se comprometa en asegurar una visión de género en la forma en como está organizada nuestra sociedad”, concluye Novillo.

 

 
 

 

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