Consiguen almacenar la energía eólica sobrante en rocas naturales

Las piedras retienen la energía en forma de calor a una temperatura de más de 600 grados Celsius. Para generar electricidad de nuevo, estas rocas calientan un flujo de aire que se conduce a un ciclo de vapor.
domingo, 11 de junio de 2017 · 01:10
Inversión  / Agencias

Uno de los grandes problemas que presentan las renovables es la dificultad de almacenar la energía sobrante, lo que hace que se desaprovechen miles de megavatios (MW) dado a que no pueden ser reutilizados. Esto es  lo que sucedió hace varios meses en una zona de bajas presiones llamada Theresa que, debido a una enorme tormenta, fue capaz de generar más de 31.000 MW de electricidad. Sin embargo, esta cantidad  de energía no se pudo aprovechar en su totalidad por los sistemas eólicos debido a la falta de sistemas de almacenamiento eficientes y asequibles.
 
Ahora, Siemens está desarrollando, en colaboración con la Universidad de Tecnología Hamburgo y la compañía local energética  Hamburg Energie, un nuevo sistema de almacenamiento de energía denominado Future Energy Solution (FES), capaz de almacenar el exceso de energía que se genera en los parques eólicos durante horas e incluso durante un día.
 
Proceso
 
Esta nueva tecnología ya se está probando en una fábrica a pequeña escala en la ciudad de  Hamburgo (Alemania). Esta planta convierte el superávit de energía en calor, que es soplado hacia un compartimento aislado con piedras en su interior. Las rocas se calientan hasta alcanzar una temperatura superior a 600 grados Celsius. Una vez almacenado en calor, si hay un aumento de la demanda de energía, las rocas calientan un flujo de aire que se conduce a un ciclo de vapor para generar electricidad nueva. Este sencillo diseño utiliza piedras naturales, es rentable y puede ser usado potencialmente como un complemento a los sistemas de almacenamiento ya existentes.
 
Los expertos están ahora investigando el fenómeno de transmisión de calor en contenedores llenos de piedras. "El sistema termal de almacenamiento es la pieza central de la planta de Hamburgo”, manifiesta Vladimir Danov, el director de proyecto de Siemens CT. "Es muy importante que entendamos el fenómeno de transmisión de calor en los sistemas de almacenamiento para poder incrementar su eficiencia global y poder construir una central de energía a gran escala”, añade.
 
La planta a pequeña escala de Hamburgo está situada en un contenedor de aproximadamente cinco metros de longitud. Además de las piedras, cuenta también con alrededor de 13.000 bolas de cerámica.
 
 "La ventaja de utilizar bolas de cerámica es que todas tienen el mismo tamaño y forma, lo que hace más fácil calcular el proceso de transmisión de calor dentro del compartimento”, dice Danov. "Sin embargo, nosotros sólo utilizaremos bolas de cerámica para esta fase experimental. El próximo paso  lo realizaremos con piedras naturales para poder estudiar cómo influyen las formas irregulares y los distintos materiales en el transporte del calor”.
 
Las bolas cerámicas no se pueden utilizar en una planta de tamaño real porque son demasiado caras. Los investigadores están actualmente buscando los mejores tipos de piedras para la instalación y ya han seleccionado varios tipos. Y es que, cuanto mayor sea la estabilidad térmica de las piedras, más duradero y eficiente será el sistema de almacenamiento, explican desde Siemens.
 
Pero, independientemente de las piedras o bolas utilizadas, el mayor reto es cómo medir los procesos de transporte del calor dentro del contenedor. Con el objetivo de obtener resultados los más detallados posibles, los investigadores han instalado cerca de 50 termopares en el sistema de almacenamiento. 
 
Estos sensores miden la temperatura en una gran variedad de puntos del recipiente, así como los volúmenes de flujo de aire y gradientes de presión.
 
Planta a gran escala
 
Sin embargo, antes de que el concepto de FES se pueda extender, los investigadores quieren construir una planta a tamaño real, incluyendo la tecnología de convertir el calor en electricidad. En los prototipos de Hamburgo y Erlangen (campus de Siemens) falta esta tecnología porque hasta la fecha sólo se han estado examinando el flujo de calor a través de las piedras. 
 
A principios de 2018 se construirá en Hamburgo una fábrica que incluya tanto el sistema de almacenamiento de la energía eólica sobrante como la tecnología capaz de convertir el calor almacenado en electricidad. Aunque se estima que una planta de este tipo tenga un 25% de eficiencia, se calcula que una planta a gran escala con una producción de más de 100 MW puede contar con una eficiencia de hasta un 50%.

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