Hacia una firme recuperación de la economía global

domingo, 30 de julio de 2017 · 00:00
Gabriel Loza Tellería 
 
El último informe del FMI del 24 de  julio, que en realidad es una actualización de las Perspectivas de la Economía Mundial de abril de este año, muestra un mayor optimismo que le permite afirmar que la recuperación de la economía global observada inicialmente ya se estaría afianzando y, aunque los riesgos  estarían  más bien equilibrados a corto plazo, a mediano plazo continúan inclinándose a la baja.
 
El informe señala que la expansión del comercio internacional y la producción industrial prosiguió muy por encima de las tasas de 2015–2016, aunque no con el gran vigor observado a fines de 2016 e inicios de 2017, pero "apuntan al afianzamiento ininterrumpido de la actividad mundial”.
 
Si bien las proyecciones del producto mundial no se modificaron, hubo cambios hacia arriba y hacia bajo en cuanto al crecimiento del PIB por países.
 
Así, entre las economías ganadoras se encuentra el Área del  Euro, con una mejora de sus perspectivas de crecimiento del PIB en 2017 y 2018, particularmente en los casos de Italia y España en casi medio punto porcentual. Dentro de las economías avanzadas, también menciona la leve mejora del pronóstico de Japón y la más alta corrección hacia arriba  de Canadá (0,6%). Los países emergentes y en desarrollo del Asia están en los ajustes hacia arriba de sus proyecciones, resaltando China, que mantendrá el mismo ritmo de crecimiento de su actividad económica de 6,7% similar al registrado en 2016, esfuerzo que, nos recuerda el FMI, es para alcanzar la meta de duplicar el PIB real de 2010 llegado el año 2020.
 
Entre las economías perdedoras,  es decir, aquellas que sus proyecciones fueron ajustadas hacia abajo, destacan en las economías avanzadas Estados Unidos y Reino Unido  para 2017, primos hermanos del conservadurismo.  Estados Unidos, pese a que estarían con un crecimiento cercano a su potencial del 2,1%, según el FMI, "el principal factor de las revisiones, sobre todo la de 2018, es el supuesto de que la política fiscal no será tan expansiva como se había pensado”. Con la tasa del 2,1% difícilmente alcanzará la tasa de Trump del 3% en el proyecto del presupuesto fiscal. Para el Reino Unido no está claro, según el FMI, el efecto en el crecimiento del PIB de la salida de la Unión Europea, el llamado Brexit, aunque la actividad económica defraudó las expectativas en el primer trimestre.
 
Latinoamérica como región está con una corrección hacia la baja del 0,1% en el crecimiento del PIB, tanto en 2017 como en 2018. Sin embargo, para el FMI, los niveles de crecimiento alcanzados en el primer trimestre de 2017 superaron los pronósticos de la edición de abril en las economías de Brasil y México.
 
También mantienen debilidad en el crecimiento los países de medianos y bajos ingresos, especialmente los exportadores de commodities que continúan ajustándose a unos niveles más bajos de sus ingresos fiscales y de divisas. Así, señala el FMI que los precios del petróleo han retrocedido empujados por los elevados niveles de existencias de Estados Unidos y el repunte de la oferta.
 
Para finalizar, en cuanto a las recomendaciones de política económica ahora el FMI es más cauto puesto que no mete a todos los gatos en la misma bolsa. Así dice acertadamente "como los países se encuentran en este momento en distintas etapas del ciclo, corresponde que mantengan diferentes orientaciones en la política monetaria y fiscal”. 
 
Por tanto, recomienda políticas monetarias y fiscales expansivas en las economías avanzadas, en las que  la demanda aún no ha tomado cuerpo y la inflación es demasiado baja. En los demás casos, la política monetaria debería normalizarse paulatinamente y la política fiscal debería centrarse en apuntalar las reformas encaminadas a expandir el potencial de oferta de la economía. 
 
Reconoce que el ajuste fiscal debería tener cuidado de no afectar el nivel del producto, señalando que "los países que necesitan una consolidación fiscal deberían instrumentarla mediante medidas propicias para el crecimiento”. 
 
Por último, para las economías de mercados emergentes precisa que "deberían seguir permitiendo que los tipos de cambio amortigüen los shocks, siempre que sea posible”. Esta recomendación suena mejor a las tradicionales de devaluar, o flexibilizar el tipo de cambio, a toda costa y a todo costo.
 
Latinoamérica como región está con una corrección hacia la baja del 0,1% en el crecimiento del PIB, tanto en 2017 como en 2018. 
 
El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.  
 
 

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