Said Pérez sostiene que los retos sociales deben ser “colaborativos ”

Pérez, asesor del equipo boliviano que representó al país en el mundial de robótica, señala que es necesario formar a los jóvenes ingenieros y darles herramientas, a fin de evitar una “fuga de grandes cerebros ”.
domingo, 30 de julio de 2017 · 00:00
María Ortiz García  / Inversión
 
Said Eduardo Pérez, el ingeniero que asesoró al equipo de jóvenes sucrenses que representaron al país en  el First Global Challenge, las primeras olimpiadas  de robótica del mundo, manifestó que  si bien está en las manos de los futuros ingenieros solucionar los problemas latentes de la sociedad, es necesario que esos retos se enfrenten de manera colaborativa.
 
"En este concurso nos hemos dado cuenta, junto con los estudiantes, que todos los retos eran colaborativos, por lo que se está apuntando a formar ingenieros y futuros científicos en el mundo para que puedan resolver problemas explícitos y latentes de la sociedad, pero en grupos de trabajo y dentro del marco de la colaboración”, aseveró Pérez, quien argumentó que en el concurso  los puntajes en cada ronda eran para tres equipos  y que los grupos únicamente se calificaban individualmente en la categoría de mejor diseño e ingeniería del robot.
 
Pérez, quien es  docente de la Facultad de Tecnología de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, declaró que las instituciones educativas del país deben tener un compromiso con los jóvenes y con la sociedad para seguir generando una masa crítica de estudiantes que muestren afición por la ciencia y la tecnología.
 
"La Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca viene  ofreciendo, desde el 2014, cursos gratuitos en estas ramas de robótica y programación a estudiantes de colegio, y ahora vemos los primeros resultados de esta capacitación que ha resaltado a nivel mundial”, destacó Pérez, como un primer paso para poder avanzar en la búsqueda de soluciones a los problemas que atañen a la sociedad boliviana.
 
Según Pérez, una vez que los jóvenes puedan desarrollar invenciones o patentes que sean útiles para la comunidad, "automáticamente se van a generar ingresos para los mismos inventores, y esto va a generar progreso y desarrollo para el país y vamos a evitar la fuga de grandes cerebros y grandes talentos al exterior”, apostilló.
 
El rumbo estratégico de la ingeniería
 
Según Pérez, la ingeniería, la robótica, la ciencia y la tecnología se están dirigiendo hacia tecnologías limpias, hacia tecnologías verdes.
 
Para el ingeniero, los nuevos inventos, además de cumplir la función para la cual son diseñados, deben ser amigables con el medioambiente.
 
"Creo que todas las empresas a nivel mundial están poniendo todos sus esfuerzos en conscientizar a los futuros ingenieros de que el cambio climático es algo que se debe resolver, y todas las nuevas invenciones deben apuntar a tener combustible no fósil (...)  y, más allá de eso, además de que cumplan su función específica en la sociedad o para la cual han sido inventados, que aporten al medio ambiente y que tengan una tecnología limpia”, apostilló.
 
Tecnología para purificar el agua
 
El propósito del First Global Challenge era claro: conscientizar a los futuros ingenieros y científicos del mundo sobre un problema latente, como lo es la escasez de agua y, para ello, los robots de tres países debían, en cada competición contra otros tres países, resolver y afrontar situaciones de escasez de agua potable o diluvios.El concurso se desarrolló del   16 al 18 de julio en Washington DC (Estados Unidos)  y en el que participaron jóvenes de entre 15 y 17 años de 165 países. 
 
El equipo boliviano estuvo integrado por cuatro  adolescentes sucrenses: Luis Ricardo Fernández Durán,  Susan Jhoseline Terán Cruz y Fabián Ignacio Malpartida Negrón, estudiantes de secundaria del colegio Don Bosco, y Alejandro Núñez Arroyo, del colegio Santa Ana, todos ellos asesorados por el ingeniero Said Eduardo Pérez, docente de la Facultad de Tecnología de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.
 
El equipo nacional logró posicionarse en el puesto 103 a nivel mundial, lo cual le valió un sitial entre los cinco mejores países de Sudamérica, algo que no hubiera sido posible sin el arduo trabajo desempeñado desde meses antes por todos sus integrantes.
 
El equipo boliviano vino capacitándose desde  2014 en la Universidad San Francisco Xavier,  y a partir de marzo empezaron a desarrollar el robot sin parar, lo que les llevó a instalar el laboratorio en un lugar alterno a la facultad.
 
"Él (Malpartida) tuvo que sacar la cama de su cuarto, ponerla en el pasillo de su casa, dormir ahí y convertir todo el cuarto en nuestro laboratorio”, contó Pérez como anécdota de un trabajo arduo pues, según dijo, "está en las manos de los futuros ingenieros solucionar estos problemas”.
 


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