Análisis

La caída de la Inversión Extranjera Directa

domingo, 27 de agosto de 2017 · 00:00

Mirada global / Gabriel Loza Tellería *

El reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) resalta la caída consecutiva de los flujos de inversión extranjera directa (IED) hacia América Latina y el Caribe del orden del 7,8% y 7,9% durante los años 2015 y 2016. Esta declinación es más acentuada en Sudamérica, con tasas   negativas del 12,7% y 10,3% en ambos años respectivamente. 

Si se compara con el comportamiento de la IED Neta en Bolivia, como se presenta en el gráfico,  se observa que su desplome se inicia en 2014, con una tasa negativa del 63% y continuó en 2015 y 2016, con caídas del 14,3% y 26,1% respectivamente.

 Cabe aclarar que los flujos de IDE Neta se diferencian en magnitud y concepto de la IDE Bruta, puesto que a esta última hay que descontarle los flujos denominados "desinversión”, que incluyen amortizaciones, retiros de capital y venta de acciones a inversionistas locales. Es así que, por ejemplo, en 2016 la IDE Bruta alcanzó los 1.083,5 millones de dólares, la cual, descontadas las desinversiones (que fueron de 673,4 millones de dólares), nos dan una IDE Neta de sólo 410,1 millones de dólares, como se aprecia en el gráfico.

Lo que preocupa es la tendencia, que es declinante y que empezó  hace tres años, su ritmo, que es más acentuado comparado con los países de Sudamérica y la región y, por último, preocupa su nivel.

América Latina ha ido perdiendo en los últimos años su peso en los flujos de inversión mundial.
 
Así, su participación en la IED global, que llegó a 14% hasta 2014, declinó a un 10% en 2016. A su vez, Sudamérica ha ido disminuyendo su incidencia en la IED de la región, de un 75% en 2014 a un 70% en 2016. En el caso de Bolivia  su monto es poco significativo, pero aun así ha disminuido de una participación  de un 0,89% en la región durante 2013, que fue su máximo nivel registrado en los últimos años, a una participación de sólo 0,24% en 2016.

Sin embargo, es más adecuado medir  la importancia de la IED respecto al tamaño de cada economía. Así, el promedio a nivel mundial del peso de la IED en el PIB es de 2,5% y en el caso de la región es de un 3,6%. En el caso de Bolivia, la relevancia de la IED Neta llegó en los últimos años a representar un 5,7% del PIB y era mayor al peso promedio de los países de la región;  sin embargo, como resultado de su declinación, su importancia en el PIB bajó a 1,2% en 2016.

Para el informe de la CEPAL, los "resultados se explican por los bajos precios de las materias primas y su impacto en las inversiones dirigidas al sector de recursos naturales, por el lento crecimiento de la actividad económica en varias economías y por el escenario global de sofisticación tecnológica y expansión de la economía digital que tiende hacia una concentración de las inversiones transnacionales en las economías desarrolladas”.

Para el caso de Bolivia parece que la explicación hay que encontrarla en la caída de los precios de los productos básicos de exportación y en su efecto en las inversiones hacia la industria extractiva.
 
Así, si se compara por sectores económicos los flujos de IED Bruta entre 2015 y 2016,  se encuentra que la inversión destinada al sector extractivo cayó en 51,2% provocando un cambio en la composición sectorial de la IDE Bruta. Así, la participación de las inversiones en hidrocarburos y minería disminuyó su peso de un 78,5% en 2015 a un 41,3% en 2016 con base en datos del Banco Central de Bolivia. Por el contrario, con base en la misma fuente, aumentaron las inversiones en la manufactura y en el sector servicios.

En América Latina sólo el 13% de la IED se destina al sector de recursos naturales, con una participación descendente desde un 18% alcanzada en años anteriores. En el caso de Chile, por ejemplo,  la IDE en recursos naturales se recuperó y está por encima del 50%.

Si bien los promotores de la maldición de los recursos naturales y los antiextractivistas estarán felices por esta caída de la IDE en la industria extractiva, es importante tener en cuenta que la IDE se movió hacia los sectores dinámicos de la región como energías renovables, industria automotriz, telecomunicaciones y plataformas digitales, que no creo que el país tenga muchas ventajas comparativas.   

El Gobierno debería conocer y explicar las causas de la declinación de los flujos de IDE para encontrar las medidas correctivas y lograr un cambio de tendencia, pues no sólo de inversión pública vive un país.

 *El autor es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.

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