Medioambiente

197 defensores ambientales fueron asesinados en 2017

En la región, Brasil y Colombia son los países más peligrosos; en el resto del planeta sobresalen Filipinas, en Asia, y la República Democrática del Congo, en África.
domingo, 11 de febrero de 2018 · 00:00

ABC.es /  Agencias


 La organización Global Witness ha hecho pública la lista de las 197 personas que fueron asesinadas en 2017 por, presuntamente, defender el medioambiente o desempeñar un puesto de trabajo relacionado  con esta temática, como, por ejemplo, los  agentes forestales.

“Desde la lucha despiadada por la riqueza natural en el Amazonas, hasta los guardaparques que protegen las reservas naturales de la República Democrática del Congo, las caras de los defensores del medioambiente atraviesan continentes, países y regiones. Aun así, las amenazas que enfrentan son las mismas”, explica la organización en un comunicado publicado por el periódico español.

América Latina ocupa el primer lugar en el ranking de asesinatos de activistas medioambientales. Sin embargo, la agroindustria ha superado a la minería como el negocio más vinculado con el asesinato de activistas (ambas industrias juntas representan el 60% de los casos documentados).


A su vez, la defensa de parques nacionales continúa siendo uno de los trabajos más peligrosos del mundo: 21 asesinatos registrados guardan relación con la caza ilegal.


Resulta un promedio de casi cuatro crímenes de activistas cada semana. El saldo de 2017 es cuatro veces superior al registrado en 2002, el primer año en que se publicó.

El informe señala que los defensores del medio ambiente se encuentran en las primeras líneas de un campo de batalla global, enfrentando en diversos lugares del planeta las mismas amenazas en sus luchas contra minas, plantaciones, proyectos de infraestructura y comerciantes ilegales.

La organización colombiana Comunidades Construyendo Paz en los Territorios (Conpaz), crea espacios libres de grupos armados en su comunidad y se pronuncia en contra de grupos paramilitares. Su líder, Emilsen Manyoma, quien documentaba asesinatos y desapariciones, perdió la vida junto a su marido, Joe Javier Rodallega, en un ataque “dirigido y mortal”, recuerdan desde Global Witness.


Conpaz es una iniciativa de comunidades y organizaciones que habitan en territorios donde se desarrolla el conflicto armado y se expresan intereses de intervención de empresas privadas nacionales e internacionales sobre los mismos, señala la organización en su página web.


El más peligroso


Brasil se mantiene como el país más mortal para ese sector, con 46 crímenes, seguido por Colombia con 32. Filipinas fue la nación más letal de Asia con 41 muertes. En África, la República Democrática del Congo es el país con mayores riesgos.


Carlos Guevara, coordinador del Sistema de Información del Programa Somos Defensores, que colaboró con Global Witness en la recopilación de datos para este informe, resalta que existe una falta de información en Brasil que hace que los ataques violentos contra activistas de los derechos humanos y puntualmente contra defensores medioambientales sean invisibles.

México, por su parte, es ahora un lugar mucho más peligroso, situándose en el cuarto lugar en la lista mundial de países más peligrosos para ser un defensor   ambiental (anteriormente, México ocupaba el puesto 14).


A principios de 2017, Isidro Balenegro López, ganador del Premio Goldman del Medio Ambiente, fue asesinado. Era una persona abiertamente crítica contra la tala ilegal que amenazaba los antiguos bosques cercanos a su hogar (región afectada por la violencia, el tráfico de drogas y la corrupción).


“El asesinato es solo una de las tácticas utilizadas para silenciar a los activistas medioambientales, quienes normalmente se enfrentan a un arsenal de amenazas, violencia sexual y procedimientos legales muy agresivos”, subrayan desde la organización. Wayne Lotter, entidad que lucha  contra la comercialización del marfil en Tanzania.


Lotter había reportado numerosas amenazas de muerte como resultado de su misión de protección animal. Finalmente, fue asesinado de un disparo por dos hombres armados en agosto del año pasado.


“El monitorear los asesinatos de activistas medioambientales en tiempo real nos permite demostrar que el número de muertes se ha estabilizado, por primera vez, en cuatro años consecutivos. A medida que la comunidad internacional se posiciona y escucha estas historias ocultas se ejerce más presión sobre empresas e inversionistas para que asuman una mayor responsabilidad”, señala Rachel Cox, portavoz, en este caso, de Global Witness.


La representante Cox concluye: “Se logra (con este monitoreo), un escrutinio más profundo de los gobiernos que han permitido que quienes maten se salgan con la suya”.
 

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