Telecomunicaciones

Mauricio Ramos, un ciudadano del mundo que baila rumba

Conectar a la gente y mejorar el desarrollo tecnológico de la región es la meta de este ejecutivo internacional que no pierde su alma latina.
domingo, 25 de marzo de 2018 · 01:07

Isabel Mercado / Santa Cruz

Caleño, cómo no, adora bailar rumba y cumbia. Vive hace décadas fuera de Colombia, pero resalta su condición de latino. “En mi casa sólo se habla español”, dice con ese dejo, tan colombiano, de las “eses” alargadas.

Cuenta que una de las primeras cosas que decidió, a sus 15 años, fue que sería un “ciudadano del mundo”.  Y lo ha logrado: después de estudiar Finanzas en la prestigiosa Universidad de Los Andes, en Bogotá, partió a EEUU para hacer un MBA (Master on Business Administration) que es un diploma casi imprescindible para los ejecutivos globales. Se posgraduó también en Economía y Leyes.

Con estos lauros  inició una envidiable carrera laboral internacional que hoy, a sus 49 años, está plagada de éxitos. Durante nueve años (2006-2015) fue presidente de Liberty Global’s American Division -una compañía de televisión por cable- desde donde fue seducido por Millicom International Cellular, una transnacional de capitales suecos y de otros países de Europa, decidida a invertir en el desarrollo de las telecomunicaciones en América Latina y África.

Antes ya  había ocupado cargos de liderazgo en la Tepal, la Asociación de Operadores de Cable y Telecomunicaciones para América Latina; fue miembro del directorio de la Unidad en Estados Unidos de la Tepal  y Miembro del Comité de Directores de GSMA, una organización de operadores móviles y compañías relacionadas, dedicada al apoyo de la normalización, la implementación y promoción del sistema de telefonía móvil GSM. Esto sin mencionar que en su permanencia en Liberty Global fue director de VTR en Chile, Oficial Financiero de la División para América Latina y Presidente de esa misma compañía en Puerto Rico.

Un currículum así no mereció duda alguna de los accionistas de Millicom, que lo pusieron a cargo de toda la compañía desde 2015. Desde allí, con sede en Miami, despliega la estrategia de negocios, inversiones y los pasos en tecnología que se dan en 13 países, entre los cuales está Bolivia.

Como hombre que ha crecido y se ha formado en las telecomunicaciones, Ramos respira tecnología e innovación, no sólo desde su aspecto moderno e impecablemente cuidado, sino desde el discurso: habla de autopistas digitales en las cuales transitan millones de latinoamericanos -y bolivianos, por cierto- conectándose con el mundo entero; habla de brechas tecnológicas cada día menores en la región y millonarias inversiones.

Tigo en Bolivia

Tigo está en el negocio digital, de la conectividad, hace 26 años en Bolivia. Primero como Telecel y los últimos 12 con Tigo Millicom. Actualmente factura seis mil millones de dólares, más de lo que ingresa al país por todas las exportaciones de gas.

Y no es todo: Ramos sostiene que para hacer que esa “ciudadanía digital” sea posible, su compañía, que se reparte el mercado boliviano con Entel y Viva, invierte 150 millones de dólares solamente en redes cada año. “Es la única forma de seguirle el paso a un ámbito donde los avances son vertiginosos y lo que hoy día es lo más innovador, mañana es obsoleto”, sostiene. Uno de los desafíos en ese sentido es que crezca y se expanda el uso de datos móviles en tecnología avanzada de 4G, que ahora llega al 20% de los usuarios.

Tigo también ofrece conexiones de alta velocidad a hogares y empresas, cuyo crecimiento aún es limitado, también de alrededor de un 20%, pero en franca expansión por la calidad del servicio, según Ramos.

La compañía asimismo ha ingresado en Bolivia al mercado de la televisión por cable con Tigo UNO TV, que permite ver Facebook, Google o Netflix en un dispositivo; y Tigo Sport, que tiene derechos de transmisión de los principales eventos deportivos del mundo.

Finalmente está Tigo Money, que facilita la trasferencia de dinero entre usuarios. Según Ramos, el propósito fundamental de Tigo Money es la inclusión financiera, porque en países como Bolivia el celular llega donde no llegan los servicios financieros. “En Paraguay tenemos 1.000.000 de billeteras móviles, en Bolivia 350 mil. Esto genera fidelidad al cliente con Tigo”.

Telecomunicaciones en América Latina

Cuando se le pregunta por qué ve con tanto optimismo el desarrollo digital y tecnológico en una parte del mundo (Tigo está presente en Bolivia, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Honduras, Colombia y El Salvador) que se autoproclama rezagada, señala primero porque es latinoamericano y luego porque “en los países desarrollados todo está hecho, en los emergentes está todo por hacerse”.

Para él, su principal objetivo es la concreción de esas autopistas digitales, que considera son las que integran al mundo.

Fue en sus primeros años como profesional, todavía en su nativa Colombia, donde escuchó que la meta de desarrollo nacional era la integración de su extenso territorio, y que esto sólo era posible a través de las autopistas. Lo impresionó el concepto, además de convencerlo. No es casual, por tanto, que cuanto tuvo en sus manos la planificación del modelo de crecimiento tecnológico a aplicar en países con grandes desafíos de integración y comunicación, como Bolivia, pensara en las autopistas digitales. “La economía del futuro, la de los jóvenes, la del siglo XXI, la que nos conecta al mundo pasa por autopistas digitales. Las redes de 4G, las redes de fibra, son autopistas digitales”, afirma.

Mauricio Ramos considera que la atención de Millicom a los países donde opera es equitativamente distribuida. De hecho, la entrevista que concedió a solamente dos medios bolivianos, se realizó en Santa Cruz, donde aterrizó junto a todo su directorio ejecutivo. “Bolivia ostenta entre el 10 al 15% del grupo, pero es la nación en la que nuestra estrategia posiblemente está más avanzada”, dice. La implementación de redes de 4G, el negocio de banda ancha de hogares y la televisión son quienes apuntalan este crecimiento. “Bolivia crece gracias a la avidez e importancia que le dan los bolivianos a las conexiones de alta velocidad; son muy exigentes y están muy al día con la innovación y no sólo en las ciudades capitales sino en todo el territorio”, afirma, aunque señala que durante 2017 se ha advertido un leve freno en el crecimiento.

“Creemos que para fines de 2018 podemos pasar de 500 mil a más de 800 mil usuarios. Hay que construir redes en más de 300 mil hogares solamente en 2018. Además vamos a ampliar la red de 4G y, finalmente, invertir en la reconversión tecnológica”.

La imagen de Tigo

En Tigo, además, se cuida la imagen. Todo reluce y es impecable en la organización de la reunión del directorio de la compañía, en un hotel de Santa Cruz.  Sin embargo, Ramos se da tiempo para conversar sobre los planes de su compañía y asegurar perspectivas de seguro crecimiento para la tecnología digital en nuestro país. Algo que todo boliviano ansía.

Es un hombre optimista y que proyecta confianza. Casado con una colombiana y con tres hijos que han nacido en  EEUU donde reside desde joven, reivindica su condición de latino e hispanoparlante. “No podríamos permitir que nuestros hijos hablen con acento extranjero”, dice, pero resalta que los tres vástagos ya son, como él soñó cuando joven, ciudadanos del mundo.

HOJA DE VIDA

  • Inicios  Nació en Cali, Colombia, hace 49 años.
  • Estudios   Se graduó de la Universidad de Los Andes e hizo posgrados en EEUU.
  • Carrera  Ha dirigido importantes compañías internacionales y hoy comanda Tigo Millicom en 13 países de América Latina y África.