¿Con qué reservas de gas negociará Bolivia con Brasil?

El autor formula la pregunta y sus dudas sobre la capacidad de producción interna del energético; en las cercanías de la finalización de este importante contrato.
domingo, 01 de abril de 2018 · 00:01

Alvaro Ríos Roca*  /  Inversión

El año 2013, con la curvas de producción y declinación de los campos de gas en Bolivia, predijimos que se produciría un déficit de gas natural el 2017 para cumplir los contratos que tenía Bolivia con Argentina y Brasil y, además, satisfacer la creciente demanda interna y recomendamos que se diera masiva nueva inversión en exploración.

Bolivia mantiene un contrato de Delivery or Pay con Brasil de cerca a 31 millones de metros cúbicos por día (MMmcd), hasta el año 2019 o 2020; con Argentina entre 20 a 23 MMmcd, hasta el 2026; y su demanda interna, este 2018, bordea los 15 MMmcd.

Fuimos muy criticados por estos análisis que realizamos el 2013 pero el tiempo, lastimosamente, nos ha dado la razón. La poca exploración realizada, sumada a la suerte geológica en los pocos pozos exploratorios perforados, llevó a Bolivia a tener un primer déficit en el invierno de 2016. 

Debemos recordar el impase con Argentina, que se vio obligado a importar más gas natural de Chile (GNL). El 2017, volvió a suceder lo mismo y el déficit del 2018, en adelante, podría ser crónico a no ser que algún milagro exploratorio suceda.

El 28 de marzo, la Agencia Nacional de Hidrocarburos de Bolivia (ANH) publicaba oficialmente en su página web las curvas de producción de gas natural y condensado de los campos en producción, confirmando las predicciones que realizábamos. 

Las mismas muestran capacidad de producción en promedio anual de 54.44 MMmcd (2018); 50,94 MMmcd (2019); 46,56 MMmcd (2020); 42,72 MMmcd (2021); 38,87 MMmcd (2022); 34,08 MMmcd (2023); 29,25 MMmcd (2024) y 25,98 MMmcd (2025).

El déficit para cumplir contratos de exportación y atender el mercado interno es, aproximadamente, de 12,56 MMmcd (2018) y para el 2019 (año que fenece el contrato con Brasil) es de 16,06 MMmcd. Recordemos que durante este 2018 y parte de 2019, Bolivia tendrá que negociar nuevos contratos de gas natural con Petrobras, distribuidoras de gas, usuarios independientes, usuarios termoeléctricos y traders. 

Los lectores podrán hacer los cálculos respectivos de cuánto gas le queda a Bolivia para negociar con Brasil (podría ser con Argentina para volúmenes adicionales, también) para entregas diarias y anuales promedio, con los números oficiales citados más arriba, después del 2019 y hasta el 2025; descontado el contrato con Argentina, y su mercado interno, que oscilara entre 15 y 16 MMmcd.

Aun si la escasa exploración que viene en los prospectos Boyui, por parte de Repsol; en Caranda profundo, por parte de Petrobras; en Jaguar, por parte de Shell o en algunos prospectos que tienen otras empresas, como YPFB, fueran todos exitosos ( deseamos que sea así ) será muy difícil contrarrestar estas curvas de producción.

Lo más complicado del caso es que de ser exitosa la exploración, se tendrá que esperar por lo menos hasta el 2019/2022, para hacer las pruebas y dimensionamiento del campo para saber su  capacidad de producción y comprometerse a firmar entregas en firme y con penalidades. 

Bolivia, indefectiblemente tendrá que encarar negociaciones este 2018 y 2019 con lo que tiene de capacidad de producción ahora. Más aun, se tendrá que evaluar como nominan Enarsa, en Argentina, y Petrobras, en Brasil, hasta 2019, a quién se entrega gas natural y cómo se darán las penalidades hasta 2019.

Sin duda que es una situación complicada  que encara Bolivia de cara a la finalización de su más grande contrato de exportación, iniciado en julio de 1999, y que le ha dado muchos recursos económicos y mucha renta gasífera, en especial entre 2011 a 2014, con producción y demanda máxima y los precios internacionales en sus máximos niveles.

La producción de condensados asociados al gas natural también corre la misma suerte y tendrá impacto en la reducción de materia prima necesaria para operar sus refinerías y se tendrán importaciones adicionales futuras de gasolina y diésel. Por ahora solo queda cruzar los dedos,  para que la poca exploración existente sea toda exitosa y se tenga algo más de reservas y capacidad de producción hacia el 2019/2022, con el propósito de negociar contratos incrementales.

El autor es socio director de Gas Energy Latin America.

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