Ahora usted puede cosechar lechugas en supermercados

Son lechugas cultivadas a través de un sistema hidropónico que prescinde de la tierra; son alimentadas con una corriente de agua que tiene nutrientes.
domingo, 27 de enero de 2019 · 00:07

Luis Escóbar / La Paz

Dos supermercados de la ciudad de La Paz ofrecen lechugas tan frescas que los clientes tienen la posibilidad de cosecharlas en el mismo lugar de las compras. Esto es posible gracias a que son cultivos hidropónicos que prescinden de tierra y que tienen un sistema de riego a través de tubos PVC instalados en estos centros de abasto.

“Entramos a Ketal e Hipermaxi con una forma de ofrecer al cliente un producto realmente fresco. Al estar la lechuga en una estructura con la solución nutritiva, está completamente fresca. Uno va a cosechar en el supermercado su lechuga”, sostuvo el gerente general de Ecofresh, Jaime Candia.

 Los cultivos hidropónicos son sencillos, limpios y de bajo costo para producir vegetales de rápido crecimiento y ricos en elementos nutritivos en las ciudades. 

El tecnólogo y empresario construyó un invernadero sobre 500 metros cuadrados, en los que semanalmente llega a producir 2.000 lechugas y para conservar la frescura son trasplantadas a los sistemas  ya instalados en ambas cadenas de supermercados.

“Esta idea les interesó a los supermercados y sin mucho pensarlo entramos a ellos. Comenzamos el 16 de octubre (de 2018) en Hipermaxi - Los Pinos, gradualmente entramos a su sucursal  de Calacoto y Achumani; luego a Ketal en la calle 15 y la siguiente semana se empezará a vender en la sucursal de la avenida Arce, en la de Sopocachi y de Miraflores”, anticipó Candia.

Además, anunció que está a un paso  de ingresar  a Fidalga y, de esta manera, completar la cadena de supermercados más relevantes de la ciudad de La Paz.

“Luego pensamos producir lechugas babys, Forraje Verde Hidropónico (FVH), germen de trigo y una vez que terminemos de hacer los modelos de producción de lechugas nos dedicaremos a producir tomates Cherrypara durante este año 2019”, añadió.

Un plantín  de lechuga en el invernadero.

El terreno en el que construyó el invernadero es de 1.000 metros cuadrados y empleó la mitad para armar ocho módulos que tienen formas de pirámides de aproximadamente  tres metros de alto. En cada uno de ellos produce 1.100 plantines. En el ambiente controlan toda la cadena de producción, desde que son semillas hasta que están listos para su comercialización. 

Las semillas están cubiertas en una solución nutritiva durante cinco días. Luego son descubiertas cuando comienzan a salir las primeras hojas y después pasan a unas “bandejas flotantes” para que comiencen a desarrollarse por cuatro semanas. Después de ese mes, los plantines pasan al sistema de hidroponía en pirámides, donde permanecen hasta su completo desarrollo por unas tres a cuatro semanas y luego son enviados a los supermercados para que sigan desarrollándose. 

Los clientes, además, pueden extraer su lechuga con raíces y continuar su cultivo en su domicilio hasta que sea consumida si es que así lo desean.

Control de enfermedades

Para controlar las enfermedades, los expertos utilizan preparados minerales y orgánicos sin químicos, como pesticidas y otros. Ivar Santos Choque, especialista en los cultivos, sostuvo que emplean caldos minerales con base en azufre y cal. “Con ello prevenimos las enfermedades para  que no ataquen a las hojas. También hacemos extractos naturales con base en ajo, cebolla, locoto, ajíes, que son picosos e irritantes para evitar insectos. Estos no afectan el sabor final, porque una semana antes de que sean extraídas no se le aplica ninguno de estos productos para evitar que afecten su sabor”, declaró.

El invernadero cuenta con turbinas para bajar la temperatura en días calurosos, una compresora para oxigenar los cultivos flotantes, calefones para subir la temperatura en días fríos e incluso un área de descontaminación antes de ingresar, al igual que en las empresas farmacéuticas.

Esta experiencia les dio la posibilidad de ofrecer la instalación de estos sistemas en domicilios o departamentos. Sin embargo, por el momento  desestimaron la posibilidad de llegar a otros departamentos del país por la calidad del producto. “Las lechugas son  altamente frescas. Me escriben del Hotel Casa Grande, donde  llevamos el producto en bolsas; el chef tiene las lechugas frescas y  varias posibilidades de presentar los alimentos a sus clientes. Esa es la diferencia que ofrecemos”, añadió.

Según Candia, uno de los grandes productores de estos alimentos son La Huerta y Valle Verde. El primero emplea hidroponía y el segundo con un sembrado tradicional. Sin embargo, ambos presentan el producto embolsado. 

“Nosotros somos los únicos que presentamos el producto con esa forma de presentación”, y añadió que hay productores pequeños en Achocalla y El Alto pero su capacidad de producción es menor y esa es una de las razones por las que no pudieron entrar a los supermercados.

Calderón manifestó que al inicio tenían previsto invertir hasta 40.000 dólares en la construcción del invernadero; pero al final gastaron 65.000 dólares. “Cuando planificamos, vimos que podemos hacer mejoras para que la producción sea buena y un invernadero modelo. Todo subió con la automatización, la calefacción, el sistema de cámaras de vigilancia, la calefacción en la solución nutritiva. Además, el precio de la mano de obra es alto”, dijo.

Las seis  ventajas de los cultivos hidropónicos

El primero es el ahorro sustancial de agua. Por ejemplo, para cultivar una cabeza de lechuga en la tierra se necesita regar entre 60 a 80 litros de agua; pero en hidroponía se necesita cuatro litros. “El ahorro de agua es hasta del 92%”, declaró el experto en estos cultivos que prescinden de la tierra, René Cabezas.  

Un segundo factor es el incremento de la producción hasta en un 80%. “Como trabajamos dentro de un invernadero, tenemos el control del clima, de la humedad y con ello no podemos  tener bajos rendimientos. Siempre tratamos de recuperar la inversión que realizamos y cultivamos variedades híbridas”, manifestó. 

Por ejemplo, una planta de tomate –explicó el técnico– produce entre cuatro a cinco kilos si es sembrada en la tierra y requiere hasta 280 litros de agua; pero en un cultivo hidropónico tenemos un rendimiento hasta de 25 kilos y sólo requiere de 15 a 20 litros. Incluso Cabezas afirmó que los europeos llegaron hasta un rendimiento de 40 kilos por planta porque manejan sistemas automatizados con sensores. 

Un tercer beneficio es la reducción de “agrotóxicos”, como los llama Cabezas, porque no se emplea fungicidas o pesticidas. “Bajo invernadero, nos preocupamos por darle a las plantas el clima necesario con nutrientes formulados. La planta  lo único que debe hacer es desarrollarse en las mejores condiciones”, añadió.

Un cuarto elemento es que la producción se la puede realizar todo el año. Un quinto factor es la limpieza, porque el producto está libre de enfermedades. Un sexto es la reducción significativa del espacio para realizar los cultivos. 

Estas ventajas serán desarrolladas en el primer curso de hidroponía en invernaderos que se realizará en la ciudad de La Paz el 2 de febrero. En el mismo se explicará la forma de instalación de invernaderos, cuáles deben ser sus características y qué se puede cultivar, ya sea para un emprendimiento familiar o proyectos para instituciones públicas. 

Los cultivos hidropónicos se convirtieron en una tendencia de nuevos emprendimientos y con mayor aceptación en los clientes. “Cuando ven las plantas con raíces blancas ya saben que es un cultivo hidropónico y que no está regado con aguas contaminadas”, dijo Cabezas. En Cochabamba la preferencia es mayor  por la contaminación.

41
1