Escasean dólares en el mercado informal y cae el flujo turístico

Los principales afectados con el conflicto social son los centros de hospedaje, las agencias de turismo y los restaurantes. Expertos señalan que hay demanda de dólares por desconfianza.
domingo, 10 de noviembre de 2019 · 06:10

Cánido Tancara Castillo  / La Paz

El presunto fraude electoral movilizó a gran parte de los bolivianos hace 20 días. Dejó hasta el viernes tres fallecidos, 346 heridos, 220 detenidos, cinco edificios electorales incendiados, enfrentamientos diarios entre afines al gobernante MAS y vecinos en las ciudades en un paro cívico nacional indefinido. A ello se suma que una línea área (Avianca) esta semana canceló dos viajes a La Paz por falta de seguridad en la terminal aeroportuaria alteña.

Esta situación disminuyó drásticamente el flujo turístico en la ciudad de La Paz y el dólar casi desapareció del mercado informal. “No hay, no tenemos”, dicen cuando se pide comprar dólares a quienes venden la moneda extranjera en el túnel de San Francisco y plaza del Obelisco. También los hostales y algunos hoteles de la ciudad vieron disminuir el número de huéspedes extranjeros al extremo de bajar de 10 huéspedes diarios a cuatro, dos y cero en algunos casos, hace una semana.

Las empresas que ofrecen paseos turísticos también dejaron de operar porque no hay turistas a quienes llevar a la Muela del Diablo, Valle de la Luna, Takesi, Coroico y  Tiwanaku, entre otros lugares.

Los librecambistas son afectados por la ausencia de turistas, pues tienen a los extranjeros como sus principales fuentes de suministro de dólares. Dijeron que no tienen dólares para vender. “Los gringos no nos traen, han desaparecido de la ciudad”, dijo un librecambista del  túnel de San Francisco. 

Algunos, como los que se asientan en plaza del Obelisco, pusieron límites, no venden más que 1.000 dólares, si les pagan 6,98 bolivianos por unidad y compran en 6,95 por cada dólar. Las casas de cambio,  como algunas que están ubicadas en proximidades de la avenida Camacho, compran en 6,96 y venden en 6,97 y 6,98 bolivianos.

Los bancos están dispuestos a vender dólares la cantidad que uno requiera, hasta 9.000 y 10.000  dólares en ventanilla y sumas mayores en bóveda; algunos piden fotocopia de carnet y otros el llenado de formulario de compra de moneda estadounidense, por cuestiones de seguridad. Pero venden cada dólar en 6,97 y compran al público en 6,85. Justamente por este último dato es que los extranjeros venden sus dólares a los librecambistas porque casi les compran 10 puntos arriba. Este hecho también es una oportunidad para que los librecambistas encuentren negocio en la venta de la moneda estadounidense.

La intranquilidad social

Juan Antonio Morales, expresidente del Banco Central de Bolivia,  sostiene que es “bastante normal” lo que ocurre en el mercado informal, en el que  se venden dólares. Es una “muestra de la intranquilidad social” que vive el país.

Considera que los librecambistas no están vendiendo dólares porque tienen como principales proveedores de esa moneda a los extranjeros que visitan de manera temporal el país. También por un tema de seguridad, algunos temen que en un enfrentamiento podrían ser víctimas de perder su capital. 

Morales cree que la presencia de turistas “significa mayor gasto en hospedaje, restaurantes y paseos; entonces es una fuente importante de ingresos de dólares para el país”, pero alerta que “los conflictos sociales  están disuadiendo la llegada de turistas” a La Paz y otras ciudades del país.

Estima que esta ausencia de turistas “va tener un efecto en la economía aunque es difícil siempre estimar ese efecto” en números, aunque deja sin actividad a hoteles, empresas que ofrecen paseos, restaurantes y tiendas de artesanías.

Morales proyecta los efectos de los conflictos sociales en el comercio formal, posiblemente pronto en la industria y la banca, por temas de transporte de insumos, y  distribución y seguridad, respectivamente.

El economista Enrique Velazco considera que los librecambistas y algunos importadores del sector informal esconden dólares por temas de previsión, porque no saben lo que puede ocurrir si continúan los problemas sociales en el país. Incluso supone que los productos importados sufrirán algún incremento  cuando se normalice la situación política, por un tema de oferta y demanda.

Drama por ausencia de turistas

Inversión de Página Siete hizo un recorrido por algunos hostales y hoteles del centro de la ciudad de La Paz, también por  los lugares donde se venden artesanía y los restaurantes que ofrecen platos de acuerdo con la demanda de los visitantes.

El drama mayor está en los centros de hospedaje, pues recibían  un promedio de 10 huéspedes por día, ahora tienen entre cuatro, dos y cero, pero, dijeron, no se puede despedir al personal que hace limpieza, prepara alimentos y hace la administración.

“No hay visita”, dijo una administradora de un centro de hospedaje. “Estamos marcando cero hace una semana”, añadió y dijo que de manera paradójica se aproximaron un par de parejas que pretendían utilizar una habitación de manera temporal. “Les dije no”, subrayó.

En un hotel, el administrador dijo que trabajan para dos huéspedes. “Tengo un grupo numeroso de empleados que no saben qué hacer”, añadió.

Los vendedores de artesanías y suvenires, en la calle Sagárnaga y adyacentes, dijeron que antes del conflicto vendían hasta  10 productos por día, entre ponchos, chalinas, chompas, joyas, entre otros. Ahora la venta cayó a cero y “con suerte entre uno y dos”.

Este sector cree que es urgente una solución al problema político-social en el país, pues considera  que de lo contrario se levantarán otros sectores de la sociedad a protestar y eso crearía una mayor confrontación.

El economista Juan Antonio Morales cree que la solución pasa por una decisión política. “Se tiene que restablecer la paz social en el país, eso implica que las partes en conflicto tienen que dialogar”, dijo.

El viernes, una marcha de representantes de agencias de turismo, de viaje, artesanos, guías de montaña y otros rubros  recorrió algunas calles de la ciudad de La Paz, exigió la pacificación del país, ante la pérdida económica que ocasiona el paro indefinido.

El representante del Comité de Defensa de la Actividad Turística, Juan Baltazar, sostuvo que más de 360 mil personas en el país viven del turismo directa e indirectamente, y estas se ven afectadas por el paro. “Las pérdidas son cuantiosas”, dijo. Recordó que el turismo es considerado la tercera actividad económica del país y el paro perjudica en gran medida a ese sector.

Boltur señala que es temporada alta para el turismo

El Gobierno admitió que los problemas políticos y sociales tienen efecto en el flujo turístico, hay menor número de visitantes  extranjeros, llegados   de Europa, Estados Unidos y del Japón, principalmente.

La gerente ejecutiva de la Empresa Estatal Boliviana de Turismo (Boltur), Lourdes Omoya, informó a Inversión de Página Siete que la caída del número de turistas que visita el país “es evidente, es una realidad”.

Precisó que Europa, Estados Unidos y Japón ingresaron en noviembre a la estación de invierno, acompañada de nieve, y sus habitantes por lo general salen en esta temporada a países donde hay calor o para hacer turismo y por ello estos meses y hasta el primer bimestre del año próximo están considerados como   “temporada alta” para el turismo extranjero en Bolivia.

Omoya dijo que aún no se cuenta con estadísticas oficiales sobre la caída del número de turistas por efecto de los conflictos sociales.

También informó que se postergaron cuatro viajes de grupos de estudiantes a Tiwanaku, justamente por los conflictos sociales en el país.

Punto de vista
Armando Álvarez es economista
“Demandan dólares por desconfianza”

En el Banco Central de Bolivia la composición de depósitos, dentro de dólares y bolivianos, no ha cambiado, el 87% en bolivianos y 13% en dólares; se ha venido manteniendo, a veces  cambia un 2%, dependiendo de lo que pasa en el mes y de las operaciones, por lo que no necesariamente la gente ahorra en dólares y esta situación se ha venido manteniendo constante. Puede ser que la gente esté ahorrando dólares, por su lado (en su casa), pero no tengo fundamentos para respaldar.

Puede ser que haya mayor demanda de dólares y que la gente esté demandando mayor cantidad de dólares por un tema de desconfianza. A las casas de cambio no les conviene ir mucho a los bancos porque la diferencia no les beneficia. El volumen de dólares que manejan las casas de cambio no es muy grande en relación  con  lo que manejan los bancos; por eso, cuando hay una cierta demanda y las casas de cambio no tienen los dólares suficientes, tienen que esperar que la gente (turistas) vaya a vender sus dólares.

La gente también demanda dólares por fin de año, porque la gente viaja, pero posiblemente hay un tema de desconfianza por todo el escenario (de movilizaciones) que estamos viviendo y lleva a que la gente esté preocupada y sienta la necesidad de comprar dólares. Un país convulsionado no favorece para que el turista venga al país, eso es vedad; y, si no hay turistas, no habrá gastos en turismo, restaurantes y viajes a lugares turísticos, y eso reduce la cantidad de dólares porque esa gente viene con dólares y cambia los dólares para pagar los servicios en bolivianos y esa ausencia quita la oferta de dólares en las casas de cambio y el comercio informal (librecambistas).  En un país convulsionado, uno de los primeros afectados es el turismo.

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