Análisis

Los cinco desafíos económicos que enfrentará Alberto Fernández

Heredará de Macri la inflación del 60%, la escalada del dólar, la deuda al FMI, la recesión y el ilógico gasto social.
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 00:00

Veronica Smink  / BBC  Mundo

A Alberto Fernández la fiesta le duró poco. El líder de la alianza peronista Frente de Todos, que tendrá como vice a la exmandataria Cristina Fernández, se reunió con el actual jefe de Estado, Mauricio Macri, a quien derrotó el domingo.

Aunque la crisis económica que vive Argentina no ha llegado a los niveles de 2001 -la peor debacle de su historia-, muchos creen que una transición ordenada será clave para  evitar esa eventualidad. La sucesión se realizará  el 10 de diciembre. Lo cierto es que a Fernández le aguardan al menos cinco principales retos económicos que deberá enfrentar  cuando asuma.

1. La inflación (y la pobreza). Macri dejará el poder con una inflación de casi el 60%, el doble de lo que era cuando sucedió a Cristina Fernández  en diciembre de 2015. Según el FMI, sólo dos países tienen una tasa más alta que la de Argentina: Venezuela y Zimbabue. El alza de precios ha tenido un impacto directo sobre la pobreza, que aumentó en un 10% desde 2017, alcanzando a un tercio de la población argentina.

Durante su campaña, Alberto Fernández dijo que buscará cerrar acuerdos con todos los sectores productivos -las empresas, los trabajadores y los sindicatos- para intentar contener el fuerte aumento de la inflación, que afecta más a quienes menos tienen.

2. El dólar (y las reservas). Sin embargo, para contener la inflación, el equipo económico que asuma en diciembre tendrá que idear una estrategia para lograr frenar la escalada del dólar.  Cuando aumenta, aumentan todos los precios. Y el dólar no ha hecho más que subir a pasos agigantados en los últimos años. Desde que asumió Macri hasta ahora, casi ha quintuplicado su valor. 

Para frenar el alza, el Gobierno saliente decretó una restricción muy fuerte; el Banco Central anunció que los argentinos sólo podrán acceder a 200 dólares por mes. La medida,  conocida como un “cepo cambiario”, logró contener el avance de la moneda estadounidense, que en los 10 días previos a las elecciones había aumentado un 12%.

 

Las restricciones también lograron solucionar otro problema: la salida de reservas internacionales del Banco Central. Este año el organismo dilapidó unos 30.000 millones de dólares (cerca del 40% de sus depósitos en dólares) para tratar de frenar la devaluación del peso. Pero ahora Fernández tendrá un nuevo desafío: qué hacer a fin de año, cuando terminen las restricciones actuales.

Ha dejado en claro que no es partidario de este tipo de medidas. “El cepo es como ponerle una traba a una puerta giratoria... evita la salida de dólares pero también la entrada”, señaló en julio. Macri sabe por experiencia  que el cepo tiene otros costos. Cuando levantó las restricciones, a días de asumir, cumpliendo con una de sus  promesas electorales, el peso se devaluó cerca del 40%. Esto se debió a que el precio oficial del dólar se emparejó con el precio del dólar “blue” (mercado informal), que era 40% superior. Esto mismo podría ocurrirle a Fernández si levanta el “cepo” de Macri.

3. La deuda (y el FMI). La cotización de dólar también será un dolor de cabeza para Fernández por otro motivo: la deuda externa. Con cada devaluación del peso, a Argentina se le hace más cuesta arriba honrar sus compromisos con sus acreedores. Dado que la economía argentina necesita más dólares de los que genera -un fenómeno que los economistas llaman “restricción externa”- Macri, como muchos de sus antecesores, optó por endeudarse. Cuando empezaron los problemas económicos, en 2018, acordó con el FMI el mayor préstamo en la historia de ese organismo: 57.000 millones de  dólares.

Por ello, la deuda pública argentina trepó del 53% del PIB, en 2015, al 81% del PIB hoy. Será una pesada mochila que deberá cargar Fernández, quien ha prometido que buscará evitar un nuevo impago de la deuda (o default) como el que protagonizó Argentina en enero de 2002.

4. La recesión (y el desempleo). El desafío será aún más grande porque el país atraviesa una profunda recesión, en la que lleva más de un año. El FMI estima que Argentina terminará 2019 con un crecimiento negativo del -3,1%.

Tampoco tendrá mucha ayuda: en septiembre pasado, el organismo multilateral suspendió los pagos a Argentina del préstamo acordado hasta poder negociar con el presidente electo. Las restricciones que seguramente exigirá “el Fondo” para desembolsar los cerca de 13.000 millones de dólares que faltan transferir, y para renegociar su pago, podrían limitar los planes de Fernández para recuperar el crecimiento económico. Durante su campaña, el presidente electo señaló que buscaría ayudar a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) a salir adelante. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estima que desde que asumió Macri, cerraron más de 21.500 Pymes en todo el país. Eso tuvo un impacto directo sobre el desempleo, ya que estas empresas generan el 70% de los puestos de trabajo. 

Por ello, otro de los desafíos de Fernández será evitar que el desempleo aumente por encima del 10%, la cifra que alcanza hoy. Uno de sus referentes económicos, Matías Kulfas, señaló que el objetivo será “generar más empleo privado y registrado”, dado que en la actualidad casi la mitad de los trabajadores se desempeñan en sectores informales de la economía.

5. El “insostenible” gasto social. La creación de empleo privado y registrado también será clave para resolver lo que quizás es el desafío económico más grande que tiene hoy Argentina, junto con la “restricción externa”: su excesivo gasto social. El país cuenta con cerca de seis millones de trabajadores del sector privado, que con sus impuestos financian un enorme aparato estatal que sostiene económicamente a unos 19 millones de argentinos (un poco menos de la mitad de la población). Hoy el gasto social representa el 75% del presupuesto, una cifra que muchos en el país consideran insostenible.

Irónicamente, uno de los problemas más grandes los creó el propio kirchnerismo, que duplicó la cantidad de jubilaciones, el mayor gasto social. Entre 2003 y 2015 se incorporó a unos tres millones de jubilados que no habían hecho aportes durante su vida laboral.

 El kirchnerismo también sumó a un millón de nuevos empleados públicos (un tercio del total). Pero lejos de sus promesas de recortar estos gastos, Macri los aumentó. Ahora le tocará a Fernández heredar estos problemas, arrastrados desde el gobierno de su vicepresidenta.

 


 

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