Análisis

Modelo económico fue negativo en exportación y medioambiente

La investigación señala que debido a la favorable situación internacional la economía habría crecido casi al mismo ritmo del registrado en tres lustros.
domingo, 03 de noviembre de 2019 · 01:08

Cándido Tancara Castillo  / La Paz

El modelo económico vigente en el país desde el año 2006 causó efectos “muy modestos” en el nivel de producción y el ingreso per cápita, “efectos casi nulos” en el desarrollo humano y “efectos negativos” en la diversificación económica, las exportaciones y el medioambiente, de acuerdo con un estudio que además encontró que la mejora de los indicadores bolivianos en los últimos tres lustros  se debió, principalmente, al “entorno externo favorable”.

El estudio “Efectividad del modelo económico boliviano: un análisis de control sintético”, de Rodrigo Alfonso Burgoa, del Instituto de Investigaciones Socio Económicas de la Universidad Católica Boliviana San Pablo, explica que la investigación se realizó siguiendo la metodología de control sintético, se construyó una “Bolivia sintética” con información de 100 países en el periodo 1991-2017.

Explica que en el desarrollo del estudio se ha buscado encontrar  si las mejoras en los indicadores económicos desde 2006 se dieron por el modelo instaurado (Modelo Económico Social Comunitario y Productivo) o por la coyuntura internacional favorable. 

Los resultados del análisis de “control sintético” mostraron que el nuevo paradigma económico fue “muy poco efectivo”. Añade que el impacto sobre el crecimiento del nivel de producción fue “bastante bajo”, pues “sin la instauración del modelo, la economía boliviana, dada la favorable situación internacional, habría crecido casi al mismo ritmo del registrado en la realidad”.

“El modelo económico (…) falló, no generó los resultados esperados” y lo “más alarmante de esta situación es que en muchos aspectos, el modelo perjudicó al desempeño económico”, agrega la investigación. Señala que el “incremento de los precios internacionales marcó una época de auge en Bolivia debido a los mayores ingresos percibidos en las industrias hidrocarburíferas y minería, principalmente”.

El Gobierno, a través de la estatal YPFB, informó en mayo de 2019 que obtuvo ingresos superiores a 37.484 millones de dólares por renta petrolera entre los años 2006 y 2019. En ese periodo recibió ingresos que fueron escalando desde 1.473 millones en 2006, pasando por dos, tres,  4.000 millones hasta llegar al pico más alto en 2014 cuando en un solo año el gobierno de Evo Morales recibió 5.489 millones de dólares. Antes de su  gobierno ininterrumpido los ingresos oscilaban entre 218 millones en  2000 y 674 millones de dólares en 2005. La renta petrolera cayó de manera paulatina hasta llegar a 2.200 millones en 2018.

Identifica como primer problema la administración de dichos excedentes. “Se suponía que una parte de los mismos se dirigiría a sectores generadores de ingresos y empleo, lo que debía resultar en una mayor diversificación” pero “esta situación no se cumplió; por el contrario, se causó un retroceso en ese aspecto, se registró una reconcentración de la economía”, señala el estudio de Burgoa.

En cuanto a las exportaciones reales, el tratamiento causó un menor crecimiento de las mismas, pues el modelo generó un serio retroceso en la diversificación económica. En lugar de aumentar la misma se “dio una reconcentración de la economía”.

Afirma que “el modelo ha sido infructuoso” para la economía boliviana. Las principales mejoras se dieron casi en su totalidad, merced al incremento de los precios internacionales. Lo que demuestra, añade, que el modelo “causó serios retrocesos porque no se aprovechó adecuadamente la coyuntura internacional favorable”. 

La segunda falla del modelo fue identificada en la redistribución de ingresos. “La reasignación de recursos enmarcada en el modelo generó un incremento moderado en el ingreso per cápita boliviano, pero no mejoró el acceso a la salud y la educación. Por tanto el modelo económico fue infructuoso en dicho aspecto”, añade el estudio. 

El impacto sobre el desarrollo humano, señala Burgoa, fue incluso más bajo, llegando a ser “casi nulo” pues “no generó ningún impacto significativo en los accesos a educación y salud”.

El tercer fracaso está relacionado con el medioambiente. Pese a que se propugnó como un pilar importante el respeto a la Madre Tierra, nada de aquello ocurrió en los hechos. Desde su implementación en 2006, el modelo aceleró la disminución de áreas forestales. Este suceso muestra “su carácter ineficiente y depredador”. En los hechos, añade el estudio, el “paradigma económico adoptado no es amigable con el medioambiente;  por el contrario, lo devasta”.
 

 Los hallazgos de la  investigación

  •  Perjuicio “El modelo económico (…) falló, no generó los resultados esperados” y lo “más alarmante de esta situación es que en muchos aspectos, el modelo perjudicó al desempeño económico”, agrega la investigación de Rodrigo Alfonso Burgoa.  
  • Impacto El  impacto sobre el crecimiento del nivel de producción fue “bastante bajo”, pues “sin la instauración del modelo, la economía boliviana, dada la favorable situación internacional, habría crecido casi al mismo ritmo del registrado en la realidad”, dice el estudio.
  • Excedente  “Se suponía que una parte de los (excedentes) mismos se dirigiría a sectores generadores de ingresos y empleo, lo que debía resultar en una mayor diversificación” pero “esta situación no se cumplió, por el contrario, se causó un retroceso en ese aspecto, se registró una reconcentración de la economía”, señala el estudio de Burgoa.
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