Análisis

Diagnóstico y hoja de ruta en el sector energético de Bolivia

Álvaro Ríos sugiere la recuperación mejorada de petróleo porque “nos estamos desangrando” importando 40.000 barriles/día de combustibles a $us 80 el barril.
domingo, 01 de diciembre de 2019 · 00:00

Álvaro Ríos Roca *

Bolivia está pasando por un momento muy crítico en su transitar democrático. Tenemos gobierno transitorio y en breve tendremos un nuevo gobierno con nuevas elecciones, debido a que la Organización de Estados Americanos (OEA) confirmó serias irregularidades en la reciente elección. 

Por esto nos permitimos hacer un rápido diagnóstico del sector energético y luego propondremos una hoja de ruta de acciones: inmediata, de corto y mediano plazo.

Merced a muchos factores (reservas de gas descubiertas casi dos décadas atrás, precios internacionales de fantasía, mercados ávidos para el energético  y elevada renta impositiva) es que Bolivia vivió una década de bonanza económica sin precedentes en su historia.

Exportaciones rentistas entre 2007 y 2014 que se elevaron hasta 6.000 millones de dólares por año para después empezar a declinar por caída de reservas y producción, por falta de exploración, mercados y precios mucho más reducidos. 

La bonanza dio para mucho pero sobre todo para propaganda exitista sobre la situación del sector y también para construcción de elefantes blancos y otro tipo de despilfarros. 

El sector energético ya está en sala de emergencia y se requiere bisturí.

Acciones de inmediato: Mantener abastecimiento al mercado interno y externo, proteger nuestras instalaciones de vandalismo y retomar negociaciones con compradores en Brasil para el contrato que termina este 2019 y donde debemos dar certidumbre a los clientes. 

Iniciar negociaciones con Argentina para la adenda suscrita y sobre todo el pico de gas de invierno que no debe ser tan elevado porque impide otras negociaciones. Esto con las reservas y capacidad de producción actual.

También de forma inmediata detener proyectos propagandísticos de industrialización por falta de mercados, de suministro de gas y de recursos económicos, como la plata de polipropileno, GTL MAP/DAP/NPK y otros, que suman 3.700 millones de dólares. Detener los proyectos de generación eléctricos que no estén en construcción. 

Estamos con capacidad excedente cerca de 2.000 megavatios y sin mercado.

De corto plazo, auditorías transparentes a las actividades de Yacimientos Petroleros Fiscales Bolivianos  y comenzar con la despolitización de YPFB y Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), y devolverles el rol de empresas estratégicas  con un directorio, presidente y directorio independientes, que no rinda culto al gobierno de turno. 

La situación económica y financiera de YPFB de muy robusta se ha tornado muy frágil. Sus utilidades se redujeron de 1.374 millones de dólares el 2013 a 52 millones de dólares el 2018 y entendemos los resultados al 2019 serán mucho peor. Es decir, la capacidad de inversión y de pago de deudas al Banco Central de Bolivia es muy limitada.

De corto plazo establecer incentivos (remuneración precio internacional de petróleo por ejemplo) para proyectos de recuperación mejorada para petróleo y poder extraer 5.000 a 7.000 barriles día en uno a tres años. 

Nos estamos desangrando importando gasolina y diésel a razón de 40.000 barriles/día a precios internacionales de 80/90 dólares el barril. Lo anterior nos permitiría recaudando regalías e impuestos, evitar que los dólares se vayan fuera, operar nuestras refinerías y generar empleo productivo en el país.

De corto plazo tomar acción sobre la planta de urea que le ha costado a YPFB y el país alrededor de 1.000 millones de dólares. Las exportaciones promedio de 2018 y 2019 han sido de 73 millones de dólares que no cubre ni los gastos operativos porque solo opera al 36% de su capacidad máxima. 

Es necesario buscarle esquema comercial a esta planta, generar exportaciones y llevarla a capacidad y buscar recuperación de capital. Un modelo de Asociación Publico Privado podría ser una alternativa.

De corto plazo continuar con la firma de contratos exploratorios que estuvieran en negociación para atraer nueva exploración y reponer reservas que es tan necesaria. También retomar confianza con las operadoras privadas para los trámites burocráticos de aprobaciones.

De mediano plazo buscar los consensos con la sociedad para revisar el esquema fiscal de Bolivia para alentar exploración masiva en todo el territorio nacional tanto de petróleo o como de gas natural y la búsqueda de nuevos mercados.

De mediano plazo, hacer una reingeniería y establecer el blindaje político de YPFB y ENDE, y activar sus participaciones en toda la cadena bajo Asociaciones Publico Privadas para darles competencia y eficiencia.

*Álvaro Ríos Roca es exministro de Hidrocarburos y actual socio director de Gas Energy Latin America.

 

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