Opinión

Ahora sí con los jóvenes emprendedores

domingo, 15 de diciembre de 2019 · 00:00

La Criba/Javier Aliaga

 

Así como los jóvenes en los años 80 soñaban con formar una banda de rock para ser verdaderamente disruptivos, los de hoy sueñan con tener un emprendimiento propio para verse a sí mismos como innovadores y protagonistas de su generación. Esta comparación se la escuché al inversor español Carlos Barrabés, para quien, además, si los jóvenes se plantean emprendimientos sociales o negocios con sentido solidario, estarán haciendo heavy metal. Es decir, van a tocar música en otro nivel.

 Me gusta el símil de los emprendedores con los rockeros porque ilustra la pasión y la energía necesarias para sacar adelante un negocio propio, pese a las dificultades del sistema burocrático estatal que machaca con requisitos, trámites, fiscalizaciones y aplica esas multas de terror que eran tan comunes en la anterior administración tributaria.  El reciente conflicto político mostró la fuerza del compromiso y la determinación de los jóvenes cuando tienen un objetivo, aunque es un sector que no está atendido como debería.

Según cifras oficiales, casi un 25% de la población  del país está en un rango entre los 16 y 28 años, segmento que afronta una desocupación del 8,5%, una cifra que duplica el desempleo de la población urbana adulta. Pero, además, la informalidad golpea alrededor del 70% de la población nacional. La realidad de los jóvenes no va a cambiar de la noche a la mañana con la nueva coyuntura política, pero ha despertado ilusiones que la presidenta Jeanine Áñez haya adelantado que desde el Gobierno se apoyará a los emprendedores y estimulará el talento de los jóvenes con “un empujoncito” en forma de capital semilla para desarrollar las innovaciones y la industria del conocimiento. El tema tributario también es muy sensible para los emprendedores, pero la presidenta fue contundente: “El Servicio de Impuestos no será más una oficina de extorsión, sino de apoyo a los emprendedores y a todos los bolivianos".

Pese a su condición transitoria, Añez trata de dejar algunas huellas con medidas para corregir aquellas cosas que funcionaron mal en la gestión de Evo Morales, como las fiscalizaciones abusivas en las empresas.

Quizás también es la hora de plantearse el debate sobre una actualización o una reforma tributaria tomando en cuenta que las normas actuales datan de mediados de los años  80. En ese sentido, vale la pena recordar que la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia ha planteado la conveniencia de crear un régimen tributario para emprendedores, que se sitúe entre el régimen Simplificado y el General, de tal forma que quienes comiencen a emprender no sean puestos contra la pared antes de poner en marcha sus ideas.

Un ejemplo de cómo se puede trabajar de forma concreta lo dio el Gobierno hace poco facilitando unos certificados de registro a la empresa Quantum Motors para la circulación de sus coches eléctricos. Todavía más significativo fue que en la misma ceremonia, la alcaldía de Cochabamba  anunciara como incentivo que en el primer año esos vehículos no pagarán impuestos, y en el segundo año solo se les cobrará un 50 % para después ir bajando ese porcentaje.

Frente a los resultados de Quantum, el proyecto estatal de desarrollo del litio impulsado en su momento por Evo Morales y que buscaba instalar al menos baterías de litio, no ha tenido logros sustanciales, pese a las millonarias inversiones realizadas. Al parecer, tanto en este tema estratégico como en el impulso a los emprendedores hace falta la cooperación del Estado con los privados, una alianza que sin condicionamientos podría aprovecharse mejor con el propósito no de dar solo pasos, sino algunos saltos en el desarrollo económico.

 

 

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