Análisis

¿Importación de petróleo para aumentar uso de las refinerías?

   El experto considera que no se debe caer en decisiones políticas, como en el pasado reciente, y antes de anunciar un plan se debe realizar estudios.
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 07:06

Guillermo Torres Orías  (*)

 Era de optimistas, esperar del gobierno de Evo Morales, que en el sector productivo las decisiones hubieran sido económicas, acotadas por los límites que da la tecnología disponible, pero, fueron decisiones políticas, no estudiadas, mentirosas, salpicadas de corrupción y dirigidas a resaltar la imagen del Presidente. 

En días pasados, salió un artículo en el periódico Página Siete, en el que se informa y comenta el anuncio dado por el Ministro de Hidrocarburos sobre la incorporación de petróleo importado para incrementar el uso de la capacidad instalada de las refinerías de Cochabamba y Santa Cruz y “de esa forma disminuir los costos destinados a la subvención”. 

El artículo se acompaña con una serie de opiniones que respaldan la idea lanzada por el Ministro. Tal artículo, me hizo retrotraer a la larga noche del masismo, en la cual se informaban proyectos a realizar sin antes haberlos estudiado. ¿Cuál es el contexto que debió analizarse antes del anuncio del Ministro?: 1) Las refinerías bolivianas fueron diseñadas para refinar mezclas de crudo/condensado boliviano. 

El aumento paulatino de la proporción de condensado en la mezcla, disminuyó la capacidad de refinación, lo que obligó a realizar varias adecuaciones en las instalaciones; 2) El petróleo boliviano, denominado “Bolivian Blend”, debido a su composición química y a las propiedades que tiene, produce combustibles y lubricantes de excelente calidad internacional.  Lamentablemente con la declinación de los campos de petróleo crudo y el aumento de la producción de condensado proveniente de los campos de gas, la producción de los componentes para elaborar: jet fuel, diesel y lubricantes, es cada vez menor, en cambio la producción de componentes para elaborar gasolinas, es abundante en volumen pero es pobre en calidad, por lo que se importa gasolinas de alto octanaje y en paralelo se ha generado el proyecto de uso de etanol como componente y mejorador de octanaje; 3) El petróleo disponible en el mercado internacional, dependiendo de su procedencia, varía en calidad y precio.

Si se quisiera importar petróleo de la calidad del boliviano, pero de mayor contenido de componentes para elaborar diesel, sería casi imposible de conseguir y si así fuese su costo estaría por encima del precio del marcador que se usa en las transacciones internacionales West Texas Intermediate (WTI); 4) El petróleo disponible en el mercado internacional, generalmente tiene compuestos de azufre y metales pesados que son corrosivos para las instalaciones y envenenan los catalizadores de los reactores en refinerías, lo que hace necesario eliminarlos. 

Las refinerías bolivianas no tienen las instalaciones para manejar este tipo de petróleos. También, dependiendo de los volúmenes y calidad del petróleo que se importe, se justificaría o no poner una planta de cracking catalítico, que incrementaría la producción de diesel y gasolina. 

Todos esos cambios requerirían de inversiones y de un aumento de costos de operación. Lo que obliga a realizar un análisis económico tomando como parámetro la alternativa de la importación de diesel que hoy se realiza; 5) Otro problema sería, el transporte de petróleo importado desde el puerto de Arica hasta la refinería de Cochabamba. El actual oleoducto Sica Sica – Arica, lleva el Crudo Reconstituido (Recon), que es la mezcla de todos los sobrantes que salen de las refinerías y que no tienen uso en el mercado interno.  Este oleoducto baja por una pendiente pronunciada desde 5.000 metros de altura hasta el nivel del mar, en el trayecto hay varias estaciones reductoras de presión, para evitar que la tubería reviente por la presión excesiva que genera la columna de 5.000 metros. 

Si se quisiera invertir la dirección del oleoducto para importar petróleo, se requeriría cambiar las estaciones reductoras de presión por estaciones de bombeo con un costo de inversión elevado, además todos los residuos no utilizados en refinerías incluidos los provenientes del petróleo importado, tendrían que ser exportados por camiones cisterna a mayores costos de transporte y precios de exportación bajos. Estos son algunos de los problemas que se presentarían, no se mencionan los problemas de contaminación que ocasionaría el petróleo a importar. A modo de conclusión y sugerencia, antes de anunciar un proyecto, realicen los estudios de optimización de las inversiones que el caso requiera, incorporando otras alternativas que existen pero que no se mencionan en este artículo y luego si sale conveniente, realizar los cambios en instalaciones existentes, contraten los servicios de los proveedores de la misma tecnología de las actuales instalaciones para establecer y proceder a las modificaciones, así se dejará de imitar al gobierno de Evo Morales, que ejecutó proyectos no factibles. El estudio para esta transformación tomaría más de seis meses, por tanto sugiero al señor ministro dejar esta responsabilidad al próximo gobierno y dedicarse a los temas contingentes que es lo que ahora importa. 

 

Guillermo Torres Orías, ingeniero Químico, Administrador de Empresas; 50 años en el Sector Hidrocarburos

 

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