Economía

Una textilera produce ponchos y aguayos de exportación

Utiliza fibra de oveja, llama y alpaca. Espera reanudar la exportación a EEUU.
domingo, 15 de diciembre de 2019 · 07:09

Luis Escobar  / La Paz

 La familia Pomier fabrica telas hace cuatro generaciones y hace poco dio el salto a la producción de mantas, ponchos y aguayos, todos hechos de fibra de alpaca, llama y oveja. Las últimas dos generaciones crearon Textiles Copacabana que cumplió 22 años en el mercado nacional y ahora produce para la exportación.

El jefe de operaciones de la compañía, Rodrigo Pomier, sostuvo que  su familia se dedicó a la producción de textiles desde su bisabuelo, que creó Textiles Fátima, en el siglo pasado. Años más tarde su padre apostó por la compañía Textiles Copacabana en honor a la Virgen del Lago Titicaca y de quien se declaró devoto junto a su familia. La empresa comenzó con un capital de 5.000 dólares, entre otros destinados a la compra de la lana de oveja de los campesinos. “Hay cinco tipos de calidad de la lana de oveja; las separamos, las seleccionamos y las lavábamos casi a mano”, dijo.

En sus inicios, la familia Pomier competía con Textiles Forno, una de las primeras fábricas de la ciudad y una de las más grandes del país. “Compramos máquinas que la Forno las descartó porque las consideró obsoletas”, recordó Rodrigo. Los equipos los recogieron de las instalaciones del gigante paceño que se encuentra en la zona de Achachicala. Hoy esos ambientes están vacíos y los vidrios rotos demuestran el abandono de la fábrica que por más de 50 años fue líder nacional.

Los hilos  son la materia prima de los ponchos.

Con los equipos adquiridos comenzaron a producir hilo de lana de alpaca y junto a otra empresa exportaron sus prendas al mercado de Estados Unidos gracias al acuerdo de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (Atpda).

Las máquinas eran improvisadas y fueron adaptadas para seguir produciendo. Fabricaban hilos no uniformes. “Nuestro hilo era ancho, grueso y delgado, tenían imperfecciones como pajitas. Con un poco más de inversión compramos maquinaria adecuada. Los nuevos equipos fueron calibrados y sacamos un hilo perfecto pero en EEUU nos rechazaron las prendas”, relató Rodrigo aún sorprendido por esa decisión.

“No sabíamos por qué y las observaciones nos pasaron por escrito. El informe  detalló que el hilo no era el adecuado y le faltaban las pajitas. Es decir, les gustaban esas imperfecciones en el hilo. Eso fue irónico porque cuando uno piensa en  exportar a Estados Unidos se prepara para producir productos de calidad”. Lo que sucedió es que en EEUU las prendas eran demandas por universitarios que les gustaba vestirse al estilo hippie y a ellos les gustaban las imperfecciones de los hilos que inicialmente había producido. De esta forma, Textiles Copacabana tuvo que arrinconar la nueva maquinaria, desempolvar la vieja y continuar con la exportación por otros cinco años con ese hilo denominado irregular.

 

El cierre de la  Atpda

En 2006, con la llegada de Evo Morales a la Presidencia, se eliminó el acuerdo de la Atpda y se expulsó a la DEA (Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos), “por dignidad nacional”, dijo entonces el exmandatario. 

Textiles Copacabana continuó su trabajo de transformación de las fibras naturales para obtener hilo, tela y hace dos años mantas, ponchos con lo que llegaron a cubrir toda la cadena productiva. En la actualidad cuenta con cinco tiendas para la venta de todos sus productos: dos en la ciudad de La Paz, ubicadas en las calles Illampu y Sagárnaga, y otras tres en El Alto. 

“Nuestra fuerza está en la fabricación de hilos de lana de oveja y con eso empezamos. Actualmente producimos 8.000 kilos mensuales de hilo de lana de oveja y 7.000 kilos de lana de alpaca. Ahora, además, elaboramos entre 400 a 500 mantas y 5.000 a 7.000 kilos de aguayos”, aseguró Rodrigo Pomier.

Para llegar a este nivel de producción, Textiles Copacabana cuenta con casi medio centenar de trabajadores en la planta, ubicada en la zona de Rosas Pampa de El Alto. Sus principales clientes son los artesanos de la misma urbe que se dedican a confeccionar diferentes prendas con el aguayo desde mochilas hasta calzados que atraen a los turistas. Dijo que las telas y los hilos son adquiridos por quienes fabrican chompas, chalinas, mantas y una gran variedad de prendas que se ofertan en los mismos mercados turísticos de La Paz, como la calle Santa Cruz, Sagárnaga, o la conocida Calle de Las Brujas. Sus productos son enviados a Copacabana, Oruro y Potosí. Ponchos, mantas y aguayos, con motivos andinos, ahora son adquiridos por hoteles cinco estrellas para convertirlos en pies de campas, tapicería y otros artículos de alta calidad. Incluso exportan sus telas hasta Chile y en menor cantidad a Colombia donde son atraídos por la delicadeza de la tela de alpaca.

 

La esperanza de volver  exportar a Estados Unidos

Con la salida de Evo Morales, que renunció en noviembre por fraude electoral, hay la esperanza de que en el corto tiempo Bolivia y EEUU restablezcan las relaciones diplomáticas y de esta manera también se produzca la reposición de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas y Erradicación de Drogas (Atpda), suspendida en 2006.

“Queremos exportar, sacar un producto de mayor calidad para llegar al mercado norteamericano”, sostuvo el jefe de operaciones de Textiles Copacabana, Rodrigo Pomier. 

Los diseños  de ponchos y aguayos son únicos.

Recordó que cuando estaba en vigencia la Atpda, la textilera tuvo la posibilidad de capacitar a 300 mujeres de pollera que tejían prendas de vestir con palillos. “Nosotros proveíamos el hilo y las mujeres elaboraban las prendas que las exportábamos a través de otra empresa y cuando perdimos el Atpda ya no pudimos competir con el tema de costos, aranceles y Nepal entró en lugar de nosotros”, dijo el ejecutivo.

Con el cambio de Gobierno fueron convocados por la Cámara Nacional de Industria (CNI) y el Viceministerio de Producción para una reunión con autoridades de la Embajada de Estados Unidos y ofrecer los productos de Textiles Copacabana. “Llevamos todo, en especial, las fibras naturales porque todo lo que es biodegradable está de moda en el mercado de EEUU”, precisó.

Rodrigo tiene la esperanza de que pueda concretarse la reposición del acuerdo para reanudar las exportaciones porque actualmente su fábrica opera a la mitad de su capacidad. En la actualidad producen  15.000 kilos de hilos mensuales cuando podría duplicar con facilidad.

 

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