Mercados informales, una puerta para hacer negocios

Señala que en el país hay una gran cultura innovadora, pero alerta que el problema es la falta de conocimiento del mercado.
domingo, 22 de diciembre de 2019 · 00:03

Página Siete  / La Paz

Daniela Bolívar es diseñadora gráfica y comunicadora visual. Es experta en sustentabilidad. Considera que un emprendedor es un puente porque “ve una realidad y puede negociar con otra”.  Y en esa línea, dijo, se puede diseñar negocios con “alto potencial de escalamiento” y con “alto nivel de impacto” en los mercados informales. Participó del taller “Innovación social y alianzas para las ODS”. Accedió a una entrevista con Inversión de Página Siete.

¿Cómo se debería conformar un emprendimiento social?

Hay tres retos que debemos superar: emprendimiento social, inversión de impacto y finanzas combinadas, además de una plataforma que reúna a todos. En emprendimiento social  hay que mencionar las investigaciones de Viva Idea, una fundación de Costa Rica. Ellos son un centro de pensamiento e investigación, es decir: todo lo que se piensa se ejecuta y generan proyectos para comprobar las investigaciones.

Viva Idea lleva siete años investigando a emprendedores sociales latinoamericanos y el emprendimiento social desde la perspectiva académica y las prácticas de negocio aun no es un sector muy bien definido. Cuando se revisan las teorías de administración de negocios y gestión empresarial provienen de países desarrollados que no se aplican en Latinoamérica. Ellos se enfocan en la clase alta y media de un país desarrollado, pero en nuestra región la clase alta es muy pequeña.

Por ello, Viva Idea aseguró que no hay una lectura del mercado latinoamericano. Hay muchos emprendedores en la región que los tachamos de informales pero son legítimos. Si realmente comprendiéramos qué tipo de mercados tenemos, podríamos generar nuevas prácticas para los negocios que funcionen. Por ello hay esa idea de que la teoría no se aplica a la realidad y eso sucedió bastante en las escuelas de negocios.

¿Qué corresponde hacer?

Se debe trabajar en tres aspectos: el primero es la definición de emprendimiento social y lo definimos como el emprendedor que tiene la capacidad de cambiar un impacto como un recurso. Por ejemplo, el caso de Mamut generó un modelo de negocios a partir del reciclaje de llantas. Además, fortaleció toda la cadena de informalidad en el reciclaje y recuperación de las llantas. Si comprendemos que un mercado informal es un potencial los innovadores podrían escalar más alto.

¿Qué debería hacer un nuevo emprendedor?

Lo primero que piden es formalizarse. Cuando comencé dije que el peor error que cometí fue formalizarme porque debí experimentar un tiempo más hasta encontrar un mercado que valore un producto de impacto que era poco conocido. Entonces, vemos cómo los emprendedores sociales han logrado conceptualizar su impacto y venderlo en diferentes mercados. 

Volviendo al tema central, ¿cuál es el segundo reto?

El segundo reto para fomentar un ecosistema de innovación y emprendimiento social es incorporar el conocimiento de inversión de impacto y finanzas combinadas. La primera es otra forma de inversión donde se valora la intencionalidad del impacto. 

Hacer una radiografía de la persona que emprende porque realmente quiere generar este impacto y genera una secuencia lógica de acciones que les permite llevar adelante un impacto en cualquiera de las ODS. 

En inversión de impacto, lo que buscamos es fomentar diferentes formas de financiar a los emprendedores de manera que se pueda reducir el riesgo. Con finanzas combinadas es una perspectiva de cómo podemos atraer más capital privado para financiar este tipo de iniciativas alineadas a las ODS.

¿Cuáles son las deficiencias de un emprendedor en la región?

No es ordenado en sus finanzas, es decir, que no puede mostrar un estado financiero real y ese estado financiero no está conectado con el impacto porque no tiene los reportes de ellos. Además, la calidad de los reportes de impacto están puestos en duda en el exterior; hay ciertos programas de inversión para Latinoamérica pero hay que mejorar esos dos aspectos. Para ello, estoy trabajando en una plataforma, una alianza global para promover el emprendimiento social en América Latina y el Caribe. Además de diseñar un programa de fomento que apoye a los emprendedores, estamos diseñando una plataforma virtual como la del África, donde están emprendedores, mentores, financiadores con 85 mil miembros. Sólo estamos invitando a gente que comience a llenar la plataforma para que luego empiecen a hacer esas conexiones más rápidas.

¿Cuál es la situación de los emprendedores en el país?

El reto es fomentar el ecosistema porque hay más organizaciones que apoyan el emprendimiento social que emprendedores. Hay que transferirles conceptos y establecer con qué lente definimos emprendimiento social. Para lo que algunos es un gran innovador para mi tiene un gran potencial de escala. En Bolivia hay una gran cultura innovadora y las formas de innovación, en realidad, se podrían diseñar de diferentes formas. El problema es que no conocemos nuestro mercado.

Por ejemplo, una empresa coma Coca Cola. Si tú vas hasta el último lugar del planeta vas a encontrar esta gaseosa y esta empresa comprende mucho mejor los mercados informales que cualquier otro emprendedor porque llega donde otros no lo hacen. Si nosotros comprendiéramos cómo funcionan esos mercados, como zonas rurales o de extrema pobreza, entenderíamos que son más ordenados en sus finanzas. Ellos saben que si generan 100 bolivianos al mes, deben saber en qué van a invertir. Muchos de los negocios con alto potencial de escala son los que trabajan con los de la base de la pirámide, con gente en la extrema pobreza, e informales porque hay mucho más potencial de escala en regiones como Latinoamérica. 

Todos buscan ser la siguiente gran empresa cuando nuestro mercado es este otro, pero no lo sabemos leer y aprovechar. Por ejemplo, hay un emprendedor en Guatemala que diseña paneles solares y los vende en comunidades donde no hay luz. La forma de pago es con una tarjeta prepago igual a un celular y en estas comunidades deciden, por ejemplo, gastar al día 20 bolivianos en luz porque pueden pagarlo. Por ello debemos romper el estigma de poblaciones vulnerables porque ahí los mercados sí funcionan pero no saben cómo leer estos mercados. 

¿Cómo llegar a los mercados informales?

Si quisiéramos diseñar negocios con alto potencial de escalamiento y con alto nivel de impacto te diría que sí. En Bolivia hay mucha tradición desde el sector productivo en mercados inclusivos; pero no son los mismos lentes que del emprendimiento social. El emprendedor es un puente, un nexo que ve una realidad y puede negociar con otra. Por ejemplo, trabajar con comunidades vulnerables es trabajar con el cliente más exigente porque si va a invertir un boliviano debe ser un buen producto y existen modelos de negocios con productos muy buenos, económicos y se diseñan microcréditos para financiarlos.

HOJA DE VIDA

  • Formación  Es diseñadora gráfica y comunicadora  visual. Realizó una maestría en Gestión Responsable y Desarrollo Económico Sustentable.
  • Trayectoria  Trabajó en la Fundación Viva  y  abrió su propio estudio de comunicación estratégica, Dani Bolívar
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