El conflicto golpeó a industrias de El Alto y algunas analizan mudarse

Las pequeñas y microempresas se quejan porque tuvieron que paralizar sus actividades productivas en octubre y noviembre. La CNI habla de “estancamiento” del desarrollo industrial.
domingo, 08 de diciembre de 2019 · 00:04

Cándido Tancara Castillo  / La Paz

Las grandes y pequeñas industrias en la ciudad de El Alto quedaron mal paradas con el paro y las movilizaciones violentas de octubre y noviembre, pues para ellas significaron pérdidas millonarias. “Hemos trabajado al 50%; teníamos que ir a marchar y eso era obligatorio”. “No hemos tenido ingresos; nuestros operarios viven pasando  el lugar más conflictivo, Senkata y Ventilla”. “Hemos incumplido contratos con clientes en Europa, Alemania y EEUU”. “No hemos vendido nada”. A todo ello, “los industriales tuvieron que hacer vigilia en sus fábricas  las 24 horas del día durante los días del conflicto”.

De manera coincidente, la Gobernación de La Paz, la Alcaldía de El Alto, la Federación Regional de la Micro y Pequeñas Empresas (Fermype) de El Alto y la Cámara Nacional Industrias (CNI) dijeron que los 40 días de inactividad y convulsión social en ambas ciudades, de manera particular en la urbe alteña, generaron pérdidas y desconfianza en los clientes porque incumplieron con la entrega de productos y envíos al extranjero.

“Tenemos conocimiento de que varias industrias asentadas en El Alto están con la intención de trasladarse a otros departamentos por la inseguridad y la incertidumbre para la producción manufacturera que se presentó tras los sucesos postelecciones presidenciales”, dijo a Inversión de Página Siete  el presidente de la CNI, Ibo Blazicevic.

El director de Competitividad e Innovación de la comuna alteña, Víctor Hugo Conde, también informó que ejecutivos de una empresa se comunicaron para anunciarles que tienen interés de cambiar de ciudad. Dijo que no señalaron a qué ciudad tendrían pensado mudarse, pero, continuó, “no nos conviene que se vaya ninguna empresa, es menos actividad económica y menos fuentes laborales que tanto necesitamos”, dijo.

Blazicevic recordó que en los últimos años “son decenas de industrias paceñas que se trasladaron a Santa Cruz y otros departamentos, tanto pequeñas, medianas como grandes” y por cuya consecuencia “el crecimiento y desarrollo industrial de El Alto se estancó en los últimos años”, pues “las industrias optaron por no expandir su capacidad operativa, productiva y comercial en El Alto, sino expandir estas actividades a otras ciudades”. 

Involplast, una empresa que recicla plásticos, informó que su planta se encuentra en la zona de Senkata, en la parte sur de El Alto, que fue paralizada por los conflictos sociales. Su ejecutiva, Cecilia Jáuregui, dijo que en noviembre recibieron amenazas de saqueos y estaban a punto de cerrar la compañía. “Porque dejar de operar un mes para un emprendimiento es muy perjudicial; sin embargo, los conflictos se superaron y retomaron sus labores”.

Blazicevic también informó que las industrias afiliadas a la CNI, al igual que los pequeños productores en general, “experimentaron problemas de producción y circulación de sus trabajadores y sus productos por los paros y bloqueos” en El Alto, no podían ingresar a La Paz ni salir a otras regiones, además que sus ejecutivos y trabajadores permanecieron en vigilia en sus mismas industrias las 24 horas del día para evitar desmanes.

“No pues, el sector más golpeadas ha sido el nuestro (micro y pequeñas empresas), ya que somos los que generamos empleo directo, como indirecto; hemos sido sumamente perjudicados tanto nosotros como nuestros dependientes”, afirmó la ejecutiva de la Fermype, Beneranda Montaño.

El presidente de la CNI explicó que el estancamiento es notorio en la urbe alteña por otros factores. “Por ejemplo, no obstante la Ley de Promoción Industrial de El Alto (Ley 2685), promulgada en 2004, que libera a las industrias nuevas de cargas tributarias  por un determinado número de años, en 16 años se acogieron a la misma  menos de 30 empresas por las dificultades en su aplicación”, dijo.

Conde manifestó que rige en la urbe alteña la Ley 2685, que exime del pago de impuestos  durante diez años a nuevas empresas que se asientan, y también libera de impuestos a la propiedad a empresarios que construyen plantas industriales.

Las pérdidas son millonarias

Blazicevic reportó la pérdida de 72 millones de dólares a nivel nacional por los días inactivos del conflicto social  ocasionados por el fraude electoral constatado por la Organización de Estados Americanos. De ese total, prosiguió, “las pérdidas estimadas sólo para el sector industrial manufacturero de La Paz (incluida El Alto), de carácter referencial, alcanzan a más de 13 millones de dólares por 30 días de conflictividad social tras las elecciones del 20 de octubre de 2019”. 

A ello, continuó, se incluyen “las pérdidas para las industrias  paceñas y alteñas, como también en Cochabamba y Oruro, fueron y serán mayores por la ruptura del gasoducto Carrasco – Cochabamba (que el miércoles 4 de diciembre fue reparada) que suspendió la provisión de gas a las industrias en estos departamentos” desde el 13 de noviembre.

La ejecutiva de Fermype dijo que las afiliadas a la Fermype perdieron un promedio de 300 bolivianos por día en El Alto, ante la imposibilidad de trasladar insumos y productos acabados a los mercados, además de la falta de transporte para que sus trabajadores acudan a las fuentes laborales. “En nuestras 45 pequeñas empresas tenemos entre 10 y tres trabajadores”, dijo.

Difícil recuperar la confianza

Blazicevic manifestó que  después de los conflictos sociales, “recuperar la confianza para realizar inversión, producción y generación de empleo formal en la ciudad de El Alto será el serio y preocupante desafío a enfrentar en los próximos años”. Sostuvo que “para esta labor requerimos el concurso no sólo del sector privado, sino fundamentalmente del sector público, del sector académico y en definitiva de la misma población alteña”.

Montaño recordó que el año anterior  algunas de sus afiliadas tuvieron que despedir trabajadores a causa del doble aguinaldo y este año “tenemos nuevamente problemas (económicos)” por casi dos meses de inactividad.

El director de Promoción Económica y Transformación Industrial, de la Gobernación de La Paz, Óscar Terán, sostuvo que después de los conflictos que impidieron cumplir con las entregas a los clientes, lo que ahora tendrá un costo es la recuperación de la credibilidad. “Se ha perdido credibilidad”, dijo.

La Gobernación suspendió la feria del Black Friday 

La Gobernación de La Paz reveló que por el paro y las protestas violentas de noviembre suspendió la primera feria de Black Friday en El Alto, un evento que iba inaugurar la temporada de compras navideñas con significativas rebajas y que tenía previsto reunir a productores minoristas, además de empresas medianas y grandes alteñas. 

“Estaba reservado el lugar, se tenía todo organizado con las unidades productivas, la idea era rematar toda su producción, esos recursos como Secretaría Departamental de Desarrollo Económico y Transformación Industrial hemos tenido que desestimar; estamos hablando de 60.000 bolivianos. Las unidades productivas que iban a participar tanto del área urbana como rural han perdido aproximadamente 160 mil bolivianos; ese monto es lo que se tenía previsto reunir en ventas”, sostuvo el director de Promoción Económica y Transformación Industrial, Óscar Terán.

La autoridad explicó que no es nada fácil postergar los eventos porque los productores se preparan con anticipación. “El prejuicio en sí es para la Gobernación, para la empresa, para el municipio y los productores”, dijo.

Terán  manifestó que por fin de año, los gobiernos municipales  del área rural ya no pueden reprogramar sus actividades hasta el próximo año porque “ahora ya están cerrando la gestión y casi dejan de prestar atención a las ferias”. En la misma Gobernación, dijo, tienen que cerrar el año hasta el 15 de diciembre, los temas contables, entre otros.

También informó que se postergó el viaje de una delegación de productores a una feria internacional en Colombia. “Los productores están bien molestos, tenían que ir ocho empresas en los rubros de joyería, textiles, cuero, artículos a base de fibra de alpaca, entre otros”, añadió.

Recordó que costó animar a estas empresas y cuando todo estaba preparado, no pudieron arribar a El Alto y menos viajar a

Colombia. “Desde enero se estaban preparando, al año será con otras empresas. La gente está bien molesta y básicamente les llamamos y ya no quieren participar”, dijo.

“Si a la gente les fallas una vez, entonces olvídate, porque generas desconfianza o susceptibilidad; preferible que ellos te fallen a que les falles voz, porque luego ya no te creen”, acotó.  La Gobernación lleva adelante dos programas: el de la organización de ferias y el incentivo a la micro, pequeñas y medianas empresas en la región.

Los testimonios
David Lifonzo, rubro cerámica 
“Teníamos que ir a marchar”

Trabajamos con ocho operarios, nos perjudicamos en las ventas y distribución, porque ya no podíamos enviar. También en los insumos, porque estaban caros. En octubre y noviembre, de un 100% que vendíamos, sólo llegamos a 80%, que se traduce a 10.000 bolivianos  mes. Ahora nos estamos recuperando por la Navidad. Hemos trabajado al 50%, porque nuestra empresa es  familiar, teníamos que ir a marchar y  era obligatorio. Teníamos eventos y cancelamos; no participamos en la Fipaz.

Pastor Rayllo, rubro tejidos
“Arrastrando el perjuicio”

Trabajamos con 22 mujeres externas y siete  en planta. Ha sido complicado porque estamos ubicados en El Alto y donde se ha generado con  más fuerza el conflicto, por lo que nos paralizó el trabajo; hasta ahora estamos arrastrando el perjuicio porque tenemos demora en órdenes de cumplimiento con el cliente; hacemos tejido de punto en alpaca, hilado de alpaca, pero nos especializamos en lo que es ropa de hogar y lo que es juguetes, sobre todo. Nuestros operarios viven pasando el lugar más conflictivo, Senkata y Ventilla.

Mónica Choquetarqui, rubro textil 
“No hemos vendido nada”

Realmente ha sido un gran perjuicio toda esta época coyuntural porque no hemos vendido nada, durante octubre y noviembre se han suspendido las actividades, los pedidos también se han parado; ha sido por el tema del transporte, porque las tiendas estaban cerradas, no podíamos proveernos de materia prima y era lógico de esperarse por temor de ser saqueados. Fue una gran pérdida para el sector productivo, en dos meses no se ha vendido nada, no hemos generado ni un centavo y eso perjudica a la empresa.

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