Entrevista

Kory Eguino, la boliviana que dirige la Comisión Panamericana de Normas Técnicas

Señala que América no es una zona de libre comercio; está el Mercosur y la Comunidad Andina, y eso no permite tener una sola norma de calidad, no hay acuerdo regional.
domingo, 10 de marzo de 2019 · 00:09

 Luis Escóbar Villasol / La Paz

 La boliviana Kory Eguino administró el Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca) durante ocho años en el país, ahora dirige la Comisión Panamericana de Normas Técnicas (COPANT), un organismo que agrupa a organismos nacionales de normalización (ONN) de las Américas,  que actualmente cuentan con 32  miembros activos y nueve miembros adherentes.

Desde ese cargo, hace nueve años, promueve la cooperación para el desarrollo de la región mediante la normalización nacional eficaz y pertinente, la participación activa en la normalización internacional y el uso de procedimientos de evaluación de la conformidad de acuerdo con  prácticas internacionales. Es la segunda mujer que dirige la COPANT. Conversó con Inversión de Página Siete.

¿Cómo fueron sus inicios en normalización?

Por casualidad entré al ámbito de la normalización. Estudié ingeniería de alimento y comencé a trabajar en la panificadora Pan Cris. Un subsecretario de industria me ofreció trabajar en un ministerio y el sueldo era el triple de lo que ganaba en la industria. En esa época Bolivia comenzó a negociar el Tratado de Libre  Comercio con México (1993) y me pidieron que negociara el capítulo de normas y calidad. Comencé a leer y a preguntar a todos los ministerios que tenían algo relacionado, revisar la Ley 1008. Entendí el tema y poco a poco me fue fascinando. Entra la normativa de alimentos, pasa por la protección al consumidor, el medioambiente, normas de productos y servicios; hay normas para todo.

¿Cómo llegó al Ibnorca?

En 1993 se creó por decreto el Sistema Boliviano de Normalización, el  que ofrece certificación y me hice cargo. El Ibnorca ya existía como una entidad privada. Se creó el Instituto Boliviano de Metrología que heredó lo que hacía el Servicio Nacional de Metrología y teníamos  que crear el organismo boliviano de acreditación. Por muchos años mi rol era la coordinación. Luego me invitaron para ser directora ejecutiva del Ibnorca en 2002 y estuve hasta el 2010. El Ibnorca es privado, sin fines de lucro; es una asociación en realidad creada por socios cuyos miembros son las cámaras de Industria, Exportación y otras, además del Gobierno a través del Viceministerio de Industria. Tiene su directorio y asamblea general. 

La dirección ejecutiva es un cargo estable que es seleccionado por el directorio. Estuve ocho años en Ibnorca y cuando entré era un organismo pequeño y no tenía la credibilidad suficiente. Se lo confundía con un órgano del Gobierno. Entonces nos propusimos dar una imagen y credibilidad de un organismo neutral, técnico y que velaba por los intereses del consumidor. Abrimos oficinas en las ciudades de Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Sucre, Tarija y en La Paz.

¿Cómo se abre  Ibnorca en el extranjero?

Fue nuestro interés involucrar a Ibnorca en actividades internacionales porque la normalización está definida por la normalización internacional como la IS0 9000, que es la más famosa, pero hay como 22.000 normas ISO; nuestras normas nacionales reflejan la tendencia internacional. Seguir esas normas internacionales abre el comercio internacional para que nuestros productores puedan exportar. 

Ibnorca era miembro de la ISO antes de que me integre y comenzamos a participar más en comités que eran prioritarios para el país. Por eso nos enfocamos en organismos internacionales como el Mercosur, Comunidad Andina y COPANT, en el que están casi todos los países de América presentes para aprender de otros países. 

¿Cuáles son los logros de Ibnorca en su gestión?

En certificación de productos sólo había una empresa y en certificación ISO 9000, que es gestión de calidad, había entre 10 a 15 empresas en 2002. Cuando me fui en certificación habían como 50 a 60 productos certificados de varias empresas; en la otra área de sistemas ampliamos, ya no sólo la ISO 9000, sino la gestión ambiental que es la 14.000, salud y seguridad ocupacional, seguridad alimentaria y las otras normas que fueron saliendo de la ISO y debemos tener unas 200 empresas certificadas.

¿Cómo se sustenta  Ibnorca?

El Ibnorca vive de sus servicios. En el país la gente no está acostumbrada a pagar por una norma, se la fotocopian sin respetar los derechos de autor, pero detrás de cada norma hay mucho conocimiento. La venta de normas es un ingreso insignificante para mantener un organismo de normalización. Entonces, comenzamos a ofrecer servicios y al Ibnorca, que es un organismo independiente y no recibe subsidio del Estado, se le permitió hacer la certificación y para ello se han hecho muchas inspecciones de temas regulados y que eran obligatorios para identificar si cumple o no, sobre todo para importaciones. Generamos un servicio de capacitación para el personal de empresas de cómo complementar ciertas normas de gestión ambiental o de calidad para luego certificar o mantener un nivel de calidad. Ibnorca fue creciendo, generando más negocios y aprendió a adaptarse a situaciones empresariales o políticas que cambiaron un poco el juego; pero lo interesante es que supo adaptarse y es un instituto fuerte. 

¿Cómo llega a la COPANT?

Fueron varios países miembros que me alentaron a que me presente. Me seleccionaron y lo bueno es que este organismo está establecido en Argentina pero la secretaría que dirijo está donde está el secretario y no me tenía que cambiar de país. Estaba claro que siempre iba a trabajar en La Paz y decidí alquilar una oficina  para tener distancia entre el trabajo y la casa. Hubo un cambio total, de trabajar con mucho personal en Ibnorca a trabajar sola en COPANT, un trabajo más virtual con otros países; viajo mucho, pero tuve la suerte de adecuar mis horarios y ser una mamá más dedicada a mis hijos; me agrada la libertad que me permite adecuar mis horarios de trabajo.

¿Cuál es su labor en  COPANT?

Es un organismo que tuvo que replantearse la labor que estaba haciendo. Hubo una temporada que hacía muchas normas regionales. Luego nos preguntamos, ¿cuál es su utilidad? No somos una zona de libre comercio en América, no hay un acuerdo, nunca se logró hacer un acuerdo para toda la región. Si hay subregiones como el Mercosur, la Comunidad Andina; Centroamérica tiene lo suyo, pero no hay una de todo el continente. 

Hicimos algunas encuestas de los miembros sobre la adopción de las normas de COPANT y vimos que era bajo. Nuestras normas no estaban respondiendo a las necesidades de facilitación del comercio en la región y con otras regiones. Entonces, el planteamiento que se hizo fue que COPANT debería ser un organismo de cooperación y coordinación con nuestros miembros, de ayudarlos a que sean más activos en el proceso de elaboración de normas internacionales, que esté presente porque aún es baja la presencia de nuestra región en comparación con Europa o Asia. Nuestra región no está teniendo el peso en momentos de establecer normas internacionales.

¿El objetivo  de COPANT? 

Nuestro objetivo es dar todas las herramientas y recursos a nuestros miembros para que tengan la capacidad de participar en eventos internacionales, ser parte de la elaboración y no solo adoptarlas. Uno de nuestros pilares estratégicos es el desarrollo de capacidades, el otro es aumentar la participación internacional y promover que haya procesos de elaboraciones de la conformidad, eficientes y transparentes en la región. 

¿Por qué es importante  la conformidad?

La evaluación de la conformidad es verificar el cumplimiento de normas y reglamentos técnicos que pueden ser certificación de productos, de sistemas, puede ser una inspección, ensayos de laboratorio para la acreditación de que todo esto es confiable y creíble. Para ello, muchos de nuestros miembros, además de hacer normas, hay todo tipo de modelos y les damos herramientas para que generen servicios que les den ingresos y seguir manteniéndose en la normalización internacional. 

¿Cómo coopera COPANT con sus miembros en la región?

Nos volvimos como una agencia de cooperación y elaboración, promovemos mucho la cooperación mutua entre los miembros. Cada vez que tenemos una asamblea general tenemos una rueda de negocios donde los organismos pueden negociar sus acuerdos bilaterales o multilaterales; también tenemos miembros adherentes de Europa que son observadores. Invitamos a agencias de cooperación y en la rueda de negocioso pueden ampliar su red. 

Hacemos normas sólo cuando no hay una norma internacional. En este momento sólo tenemos un comité técnico trabajando en normas para etiquetado de eficiencia energética de electrodomésticos, por ejemplo. Los otros comités que teníamos se volvieron en grupos focales para seguir el trabajo de la ISO correspondiente. Nuestros miembros se reúnen, comentan algunos puntos que están en elaboración o votan cuáles son las posiciones. Cuando conseguimos  presupuesto, hacemos un taller previo a la plenaria para prepararlos en la agenda, como escoger los subcomités para los que  se debe entrenarlos.

¿COPANT permite incrementar el comercio regional?

No sabría cómo medirlo, habría que preguntar a Ibnorca para saber cómo creció sus requerimientos y certificaciones de las empresas, no estoy tan metida en eso. Pero Bolivia, como gran parte de los países de la región, participa de forma activa en cursos de capacitación, reuniones virtuales. Es interesante porque Ibnorca participa cada vez más en reuniones, comités técnicos de la ISO; tiene más recursos, conocimiento y, además, como Ibnorca y algunos de los organismos todavía no tenían todo el conocimiento de participar, recibieron capacitación nuestra a través de organismos que si tienen muchos años de experiencia en comités internacionales de cómo participar, de cómo organizar a nivel nacional un comité que prepare posición y analizar los documentos.

¿Cuáles son sus retos?

 Antes quería llegar a la ISO, al organismo internacional. Me gustaría mejorar la cooperación que damos. Estamos tratando de conseguir financiamiento con proyectos porque nuestros recursos son limitados, porque son sólo las cuotas de los miembros y eso limita la cantidad de actividades que podemos hacer. Mi satisfacción  sería ver más organismos de normalización de los pequeños, que tengan la capacidad de crecer y ser más influyentes en su país y también a nivel internacional. A mí me gustaría ver a más países de Latinoamérica presentes en los comités de la ISO, y no sólo de Norteamérica. 

 

 HOJA DE  VIDA

  • Formación  Estudió Ingeniería de Alimentos y tiene una maestría en Administración de Empresas.
  • Experiencia   Fue directora del Instituto Boliviano de Normalización y Calidad (Ibnorca) y desde 2010 es ejecutiva del Comisión Panamericana de Normas Técnicas (COPANT).

 

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