Cuarto del poder

domingo, 17 de marzo de 2019 · 00:00

Flavio Machicado

En la nueva guerra mundial el “cuarto de guerra” (warroom) está en el bolsillo/cartera del pueblo. Otrora, el cuarto poder (medios de comunicación) estaba en control de grandes poderes económicos. Gracias a Twitter, Facebook, YouTube y Google, hoy el cuarto poder es virtual. Y si bien el gobierno ruso se da la molestia de invertir millones de dólares para atacar con fake news las elecciones de su igualmente imperialista némesis del norte para así ayudar a elegir a Donald Trump, las noticias falsa las puede diseminar cualquiera con gran facilidad.

Cuando el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, anunció que la ayuda humanitaria entraría por las fronteras con Colombia y Brasil, TeleSur ya estaba advirtiendo de “falsos positivos” (versión bolivariana de fake news), que serían diseminadas por (entre otros) Fernando del Rincón de CNN para avanzar una guerra mediática en contra del gran líder y su “excelente” proyecto socialista.

Le correspondió al New York Times darle al ilegítimo gobierno de Maduro un argumento. Después de analizar videos del incidente en el que se quemaron camiones con ayuda humanitaria, la evidencia apunta a que fue una bomba Molotov arrojada desde el lado colombiano (presuntamente por un agente del imperialismo) quien provocó dicho incendio. Con el reportaje del NYT, el régimen de Maduro avanza la narrativa de ser víctimas de una conspiración internacional.

Ahora el presidente Evo culpa del apagón que ha causado decenas de muertes en Venezuela a “armas cibernéticas”.

Sin evidencia alguna, nuestro caudillo lanza una acusación que avanza nuevamente la narrativa ideológica en una guerra literalmente sin fronteras. Seguramente a nadie se le ocurre averiguar si aquel que lanzó la bomba Molotov desde Colombia es en realidad un infiltrado de Maduro, cuya misión fue precisamente crear un incidente. La verdad es tan elusiva y los escenarios tan envolventes como amañados.

Lo interesante de esta guerra digital, con ataques cibernéticos (mediáticos) rusos a la elecciones en EEUU y supuestos ataques cibernéticos (tecnológicos) al eficiente e ilegítimo régimen de Maduro, es que la polarización está afectando nada más ni nada menos que al baluarte del capitalismo mundial. Con la llegada al poder de Ilhan Omar y Alexandria-Ocasio Cortez al congreso estadounidense, el Partido Demócrata está a punto de dar un giro radical hacia la izquierda, en gran parte gracias a una nueva generación de votantes que valoran los nobles objetivos de la igualdad y de salvar al planeta de la crisis ecológica.

Más interesante aún es la guerra dentro del propio Partido Republicano, que ha sido secuestrado por Donald Trump y un cuadro de neopopulistas. Resulta que en una reciente Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) la comentarista conservadora Michelle Malkin criticó al “fantasma” del fallecido senador John McCain, porque su corazón está “con las bases del movimiento conservador, no del Partido Republicano y las élites”.

El populismo de derecha e izquierda ha demostrado su aptitud a la hora de manejar las herramientas de la nueva guerra ideológica.  Lo preocupante es el apagón mental generalizado, que le roba la luz al discurso racional sobre el futuro y lo reemplaza hábilmente con consignas y banderas.