Opinión

¿Por quién suenan las campanas?

domingo, 14 de abril de 2019 · 00:00

Flavio Machicado

La primera gran ironía del siglo XXI fue que los estadounidenses eligieron a un populista que, en su xenofobia, misoginia y autárquico nacionalismo se parece mucho a caudillos de la región.

Otro pueblo que ha sucumbido al mismo canto de sirena es el británico, que ha optado por el Brexit. Una segunda ironía, por ende, es que Estados Unidos y Reino Unido, que antes se daban el lujo de intervenir y manipular elecciones en todo el mundo, ahora deben beber de su propia medicina. 

Manipular dos de los grandes imperios de la historia con nacionalismo y xenofobia resultó no ser tan complicado. No debemos olvidar que el Reino Unido es un conjunto de islas, separadas del continente europeo y –por lo tanto – acostumbradas a cierta distancia de sus vecinos. Muchos estadounidenses también están desgastados con el costo de ser la policía del mundo. El llamado populista de “nosotros somos la víctima” fue hábilmente manipulado por Putin para elegir a Trump y posiblemente empujar el Brexit. 

Uno de los problemas del Brexit radica en que, si bien el Reino Unido es un conjunto de islas, irónicamente existe una frontera terrestre entre Europa (Irlanda) y Reino Unido (Irlanda del Norte). Por ende, al salirse Irlanda del Norte de la UE, ésta se puede ver obligada a poner una frontera física en caso de que las partes no lleguen a un acuerdo comercial y político. 

Y si bien una frontera física entre las dos Irlandas puede garantizar dicha mutua soberanía, el tema se complica con servicios, como ser telefonía, banca o seguros, donde no hay frontera física que impida el intercambio.

Prueba del trauma del Brexit es que a la fecha no se llega a una solución. Y en EEUU la dignidad e investidura de la presidencia se ve mellada casi a diario. Los ingleses y estadounidenses, por ende, posiblemente estén arrepentidos de su decisión soberana de elegir a Trump y salirse de la Unión Europea. Las elecciones, sin embargo, tienen consecuencias, por lo que ambas naciones deberán vivir con un Trump en el poder y un Reino Unido fuera de la UE.

Habrá quienes encontrarán paralelos entre la elección de Trump, Brexit y el 21F. En lo personal, dudo que los pormenores de la vida sexual del Presidente hayan contaminado la mente colectiva del pueblo boliviano quien luego, “en base a una mentira”, decidió limitar el poder de  aquel que sustenta el poder. Para una prensa que ha sido extremadamente respetuosa de los deslices amorosos del soltero más poderoso de Bolivia, temo que cuestionar el 21F bajo argumentos de  fakenews  en la recámara presidencial es un tanto ridículo. 

No obstante, en octubre tendremos nuestra propia experiencia con redes sociales que propagarán  fakenews. Otras manipulaciones posiblemente también están siendo orquestadas. ¿Será que el pueblo demuestra su sabiduría?,  ¿o será que los poderosos triunfan en su afán de “dividir para conquistar”? De lo que no debe quedarnos duda es que chinos y rusos (que cada vez tienen más intereses geopolíticos en Bolivia) estarán muy atentos en el proceso electoral e involucrados en persuadir el voto ciudadano. Las campanas de octubre están siendo preparadas para muy pronto empezar a sonar. Lo que no sabemos es cómo nos afectará su canto de sirena. 
 

 

 

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