Entrevista

Incerpaz apuesta por las tejas solares para 2020

Primero producirá para exportar, mientras en el país se elabore una norma que permita venderle energía a ENDE.
domingo, 19 de mayo de 2019 · 00:03

Inversión  / La Paz

Industrias Cerámicas Paz (Incerpaz) cumple 40 años de trabajo con una amplia presencia en el país y unos ingresos que alcanzan los 40 millones de dólares anuales. El presidente de la Corporación, David Paz Rojas,  sostuvo que para el 2020 se tiene previsto fabricar tejas solares para que los propios dueños de los hogares puedan generar energía eléctrica para su consumo. Inversión de Página Siete conversó con el empresario.

¿Cómo empezó Incerpaz?

La compañía nació en 1978 en Viacha; a 27 kilómetros de El Alto como una industria muy artesanal, con pocos recursos y era una apuesta de mi familia por hacer una  fábrica. Crecimos de a poco, en la primera década fue muy difícil y apenas arrancó la planta. El proyecto de mi papá era no retirar las inversiones; si generaban utilidades deberían servir para que la empresa crezca. A partir de 1995 tuvimos un crecimiento explosivo hacia todo el país.  Llegamos a Cochabamba, Santa Cruz y al último en Tarija. En cada una de estas ciudades tenemos una planta y en la capital oriental tenemos dos fábricas. Ahí sí nos expandimos más porque el mercado así lo pide.

Llegamos a crecer de tal manera que ahora manejamos una buena porción del mercado que alcanza el 25%; estamos en un 80% del territorio, tenemos más de 1.000 empleados a nivel nacional; estamos trabajando con 2.000 empleados indirectos. En realidad son personas que trabajan en transporte de arcilla, productos terminados, y eso incrementa mucho más si vemos el tema de la construcción. Por ello, Incerpaz genera un sistema de trabajo emprendedor. Muchos de los que estuvieron con nosotros ahora son empresarios; por ejemplo, una vendedora que comenzó con nosotros y al poco tiempo abrió su punto de venta nos compra y ahora es una empresaria con varios puntos de venta, distribuye hormigón, cemento y tiene mucha más cartera. Lo mismo sucedió con otros clientes que han ido aprendiendo y fueron especializándose para mejorar su economía.

¿Cuántos productos tiene la empresa para el mercado?

Iniciamos en 1978 con el seis huecos (el ladrillo convencional) que es un producto que busca remplazar el adobe. Este es el producto estrella y después comenzamos a trabajar con productos alternativos como ladrillos vistos para mejorar las fachadas, para que se vea y no esté debajo de la pared.

Posteriormente desarrollamos el “pavic” que es un pavimento cerámico. Este es un producto que cambió la forma de construir en Santa Cruz. Este nos permite adoquinar calles no con piedra o cemento, sino con ladrillo y lo desarrollamos con tecnología norteamericana y española que la apropiamos acá y sacamos nuestra propia tecnología.  Dio muy buen resultado y por ello instalamos una planta en Santa Cruz, sólo para producir pavimento cerámico y es una de las más grandes de la región.

La innovación no quedó en eso. Ahora estamos haciendo ladrillos decorativos y eso es algo que cambió la forma de construir. Consideramos que los ladrillos no deben estar fuera de la casa (en las fachadas) sino dentro. Generamos fachadas muy vistosas que ya dan para que la imaginación del arquitecto se expanda.

¿Dónde podemos ver un producto decorativo de Incerpaz?

 Lo van a ver en hoteles emblemáticos. En Santa Cruz construimos un hotel exclusivamente con ladrillos decorativos llamado  Terranía Resort. Es de propiedad del grupo y lo construimos con ladrillos en todo lugar; desde el piso hasta el techo y ahí nos explayamos. Pusimos todos nuestros productos en ese lugar.

Ahora, hay lugares hermosos en los que trabajamos con ladrillo, hicimos murales con éste material y es algo tan versátil. La mayoría de las fachadas en las que estuvimos trabajando tienen nuestro sello al ser un ladrillo entre rústico y envejecido. Es algo muy difícil de lograr pero lo conseguimos a través de técnicas muy interesantes.

En las cuatro regiones donde ustedes tienen sus plantas, ¿cuánto movilizan al año?

En general, la economía comenzó a bajar. Llegamos a un nivel muy bueno hace cuatro años y a partir de esa época comenzaron a bajar nuestras ventas por la recesión. Hemos logrado facturar 50 millones de dólares al año en las cuatro regiones y fuimos bajando de a  poco y ahora debemos estar alrededor de los 40 millones de dólares.

Hubo un decaimiento en la economía en general, que obligó a que nuestras ventas se reduzcan. Es complicado mantener un ritmo de esta forma porque el sector de la construcción esta sintiendo el cambio del ciclo económico.

Nosotros estamos generando nuevas estratégicas; primero, buscando nuevos mercados y también generando mercados externos. Incerpaz está a la vanguardia de la exportación de ladrillos de primera.

¿Dónde exportan?

Estamos exportando a Chile y  Perú, principalmente. Tenemos muy buenos contactos para exportar hacia Ecuador, Colombia y Centroamérica.

¿Qué productos venden?

Principalmente los ladrillos de seis huecos, los vistos, que se usan mucho en Perú por ser de 18 huecos  al ser más compactos. Son producidos exclusivamente para ese mercado. Ahora estamos llegando también al mercado de Lima con enchapes que son ladrillos vistos.

Estamos haciendo una exportación frecuente a la capital peruana y queremos llegar a Santiago con nuestros productos y obviamente a varias capitales de Sudamérica.  Ya llegamos al norte de Chile, al sur del Perú y estamos abasteciendo los dos mercados de una manera exitosa.

¿Cuál es el producto más vendido en el mercado?

En general, tenemos una variedad de productos, sacamos más de 100, y el estrella es el ladrillo de seis huecos y es de tabiquería. Se volvió en el emblema de la empresa.

¿Cuánto cuesta un ladrillo en La Paz, en Chile o Perú?

En Bolivia, el ladrillo debería costar cerca de un boliviano puesto en obra; en Perú llega a costar 1,2 soles que significa 2,5 bolivianos. Entonces podríamos llegar con un buen producto y precio al Perú, pero el tema es el transporte que encarece el producto. También hay aranceles que cuidan el mercado y eso frenan la exportación. Eso nos limita un poco porque podríamos exportar mucho más.

En Chile está por los 1.000 pesos chilenos la unidad y eso –al tipo de cambio– es casi cuatro bolivianos. Es complicado exportar a ese país porque también tiene regulaciones muy fuertes en el tema de productos para la construcción por el tema sísmico. Para  vender uno de estos productos, éstos  deben ser certificados en Santiago (capital) y eso genera otra barrera de entrada, pero esporádicamente hacemos exportaciones para proyectos privados y en eso no tenemos muchos problemas. Pero para públicos es más complicada la venta.

¿Cuál es el nuevo producto que están trabajando?

 Lo que estamos haciendo es generar una nueva campaña y se llama “Construimos juntos” y lo que busca es mostrar que Incerpaz generó un movimiento económico interesante y no sólo se benefició la empresa, sino que otras personas, clientes y trabajadores, se beneficiaron del crecimiento. Ahora queremos renovar nuestra empresa y después de 40 años, ¿qué viene después? Ahora tenemos muchas respuestas: queremos mejorar la calidad de vida de las personas no sólo con productos de alta calidad, sino que ayuden a ahorrar en la familia.

Por ejemplo, reducir el consumo de energía en los hogares y ayudar a mantener el calor en el hogar  es algo muy complicado de obtener. Por esta razón estamos desarrollando productos muy interesantes.

Como las tejas solares que lanzaremos el siguiente año. Éstas van a generar energía eléctrica y  son paneles solares que van a cambiar la forma en la que vemos los techos en el país. No sólo en Bolivia, sino en Chile, Argentina, Perú, Brasil, etc.

 Este producto lo estamos diseñando más que todo para exportar porque sabemos que en Bolivia aun no hay un mercado tan atractivo porque será un producto caro. Se venderá de forma masiva en el país cuando exista una ley que permita a cualquier ciudadano generar energía y venderla. Ese tipo de regulaciones ya existen en otros países donde tienen medidores híbridos. Si no consume va entregando energía a la red y el medidor funciona al revés, en ese caso te están devolviendo.

De pronto una casa puede tener paneles solares de forma ilimitada según su estructura. Si genera mucha energía eléctrica; en vez de pagar por el servicio va a recibir un cheque. Cuando eso ocurra en el país vamos a introducir de manera más agresiva el producto. Si lo ponemos, el mercado no lo va a asumir tan bien porque lo va a encarecer mucho.

Este producto ya está en el mundo, nos invitaron a trabajar para producirlo en Bolivia, pero el mercado es chico para este tipo de productos. Comparada con una estructura de techo tradicional, un techo solar va a costar 10 veces más caro. A alguien  que no pueda recuperar la inversión le va a costar mucho; es preferible que espere la ley boliviana para aplicarse.

En este caso no hay norma que  impida tener techos solares. Pero tampoco hay una ley que te beneficie, si un cuarto del techo lo utilizas para tu energía, ¿qué te impide tener todo el techo con paneles solares? Nadie lo puede impedir y generarían tres veces más de lo que necesitan y el excedente se lo puede vender. Si ahí nos enfocamos, cambiaríamos la forma en que vemos los techos solares.

¿Con ello se debería dejar de pensar en los proyectos hidroléctricos?

Claro, la verdad es  que no tiene mucho sentido. Esos proyectos generan una depredación y los techos solares son  una buena alternativa para cuidar el medioambiente. En una casa de 100 metros cuadrados, generaríamos la cantidad de energía para abastecer tres veces las necesidades básicas. Si la factura es de 100 bolivianos, el dueño recibirá un cheque de 300 bolivianos.  Puede poner un medidos y vender energía a sus vecinos por debajo, si es un edificio. En este momento, la legislación no nos permite vender energía a nadie, ni siquiera a la red, por eso no está desarrollado este sistema.

¿Cómo será la teja solar?

Será una tecnología híbrida. No vamos a producir los paneles que son de alta tecnología y debemos importarlos de España, Italia, Francia o China. Hay muchos proveedores de paneles fotovoltaicos, los  que son láminas. Lo que vamos a construir acá es la base, donde se va a alojar o colocar el panel.

La teja no va a ser como se la conoce, tendrá un hueco al medio en el que estará incrustado el panel que es una lámina de vidrio negro. Tiene unos conectores eléctricos que se van conectando y enchufando por debajo. Al final tenemos un polo positivo y uno negativo que se va a una batería. Es algo muy sencillo, ahora la tecnología está disponible para todo el mundo y nosotros somos los más preparados para ponerla a disposición del público.

El proyecto ya está listo y queremos arrancar con una base sólida local. No vale la pena instalar un producto de exportación neto porque se puede caer el mercado. Lo mejor es comenzar a producir para el mercado en pequeña escala y, a medida que vas aumentando la producción, vas exportando.

Lo que esperamos es llegar el próximo año para arrancar con la producción. Hay muchos organismos interesados en impulsar este tipo de leyes. Entre ellos está ENDE, porque, al final, se le debe vender al generador.

HOJA DE VIDA

  • Formación  Nació en La Paz y hizo  el colegio y la universidad en Cochabamba. Es ingeniero industrial y tiene una maestría en Finanzas corporativas.
  • Experiencia  Es de la segunda generación en Incerpaz. Busca la expansión del grupo corporativo que ahora dirige para desarrollar la industria paceña.

Confidencial

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