Un sondeo (desalentador) en Baires

domingo, 26 de mayo de 2019 · 00:00

Javier Medrano

Por motivos de salud, debo viajar de manera regular a Buenos Aires. La semana pasada cumplí con uno de esos tantos periplos habituales, pero esta vez, ni bien aterricé e hice mi trámite de migración, noté una clara sensación de desasosiego y angustia en los rostros argentinos.

Pregunté al taxista qué es lo que pasaba y me soltó a boca de jarro: este país cada vez está peor. Fue ahí cuando le hice un parapeto: ¿Los buenos tiempos del kirchnerismo? Sí, me dijo, aquellos en los que había bonos, subsidios y la vida era, por ende, más barata.

En ese momento me planté hacer un sondeo de opinión con todas aquellas personas con las que debía entablar un diálogo. Decidí lanzar una sola pregunta y ver adónde desembocaba la cantaleta. ¿Por quién votará en octubre, por Macri o Cristina K? A medida que avanzaba en el trabajo de campo con meseras, taxistas, doctores, enfermeras, asistentes, secretarias, recepcionistas, vendedores, me di cuenta de una extrema polarización y de la necesidad apremiante de los argentinos, de contar con una tercera opción.

¿Pero quién? Nadie sabe. La mayoría de los consultados no quieren saber ni de Macri ni de Cristina K. Al primero, por no haber sabido ordenar la economía, en un tiempo prudente y, a la segunda, por un fastidio visceral hacia ella.

Me tocó ver en la 45 versión de la Feria del Libro, el lanzamiento editorial de las memorias de Cristina K, de título: Sinceramente. Fue un mitin político, hizo gala de su oratoria y lanzó el desafío de firmar un nuevo contrato social entre argentinos. No oficializó su candidatura, pero había bajado la bandera a cuadros de su carrera (vice) presidencial (por tercera vez).

Siguiendo con mi tarea, un tercer factor saltó a la vista. La corrupción. A quienes optan por un supuesto voto hacia Cristina, no parece importarles que ella arrastra en su contra 10 procesos por presunta corrupción, entre otros delitos, tiene en su contra cinco órdenes de prisión preventiva, que no se ejecutan por sus fueros como legisladora. Pero, aunque usted no lo crea, Cristina K podría ganar la presidencia. Sería la primera, ahora, Vicepresidenta/presidenta en asumir el cargo con un prontuario delictivo en proceso de juicio.

¿Cómo es que pasa esto? ¿Cómo es posible que se suscite esta situación en el electorado argentino? ¿En qué cabeza cabe que alguien vote por una persona con semejantes antecedentes?

No sólo en Argentina, sino en otros países, como Chávez y luego Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua, ni hablar de los cinco presidentes peruanos y uno suicidado por corrupción, Brasil con Lula, Temer y la lista es extensa…

La respuesta, de acuerdo con los expertos en campañas políticas, es lapidaria: El tema que menos le importa al elector, es si un candidato fue o sigue siendo corrupto. ¡No les importa! La lectura pasa por el hecho de que haga obras, trabaje y cumpla, por lo menos con un mínimo de sus promesas y, de ahí en adelante, si robó o no, para el elector es lo de menos. Sería pasable. ¡Sería hasta perdonable!

Y esa es la razón de quienes votarían por Cristina K en octubre. ¿Y el libro? Lo leí y es una bazofia. Un pobre pasquín electoral lleno de resentimientos y odios. Al final, mi sondeo refleja un panorama muy triste y, sobre todo, desalentador.  Y la última jugada de Cristina de ser candidata a Vice, ratifica la lectura que vale más la movida política personal que el bienestar de un país.

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

149
94

Otras Noticias