Economía

Millones de dólares danzan al ritmo del Gran Poder

Según los prestes de las fraternidades, las principales actividades que generan recursos son los ensayos, la venta de bebidas, la compra y confección de ropa, a orfebrería, la música, etc.
domingo, 16 de junio de 2019 · 00:05

Cándido Tancara Castillo  / La Paz

Si quieres bailar morenada, tienes que tener platita”. Eso dice la canción. En los hechos es así. Los gastos o inversión empiezan el día que uno decide bailar o pasar preste de uno de los 72 grupos folklóricos  en la entrada del Señor Jesús del Gran Poder, y no para hasta cuando uno se desvincula.

Los que bailan no tienen temor en señalar los montos económicos que demanda bailar, incluso dan cifras exageradas para arriba o para abajo, dependiendo del interés. En cambio los prestes de los fraternos dicen que no se acuerdan, no lo anotaron o que no le dieron importancia porque todo es por fe. 

La pasante de la Plana Mayor de 2009, Rosario Aguilar, sostuvo que “a lo largo del año había dinero y alcanzaba para hacer los contratos correspondientes. Hace mucho la fe de los pasantes y el Señor retribuye”. El preste mayor del Gran Poder 2019, Willy Gonzales, dijo que “el Tata me ha dado todo lo que tengo”, un folklorista hace 17 años, después de bailar en la Señorial Illimani y en la Poderosa Illimani en los últimos siete años.

La Alcaldía de La Paz anticipa que el impacto económico de la festividad este año será de 120 millones de dólares, un incremento de cinco millones de dólares más respecto a la gestión pasada, cuando fue de 115 millones. De los 120 millones, 109 millones de dólares (91%) los generan 22 fraternidades de morenadas.

“Nosotros no tenemos un informe fidedigno. Deberíamos hacer una auditoría (a las cuentas) de todas las fraternidades. Es enorme, desde los que venden alfileres, pero se genera mucho movimiento económico”, sostuvo la presidenta de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, Marina Isabel Salazar.

Sostuvo que la festividad “del Gran Poder ya no sólo es del barrio Ch’ijini (Macrodistrito Max Paredes), sino de Bolivia y vamos al centro de La Paz con un trayecto de poco más de siete kilómetros” y que el movimiento económico va en esa línea.

¿Dónde están los negocios?

Todo es plata, nadie pierde, empatan y los más ganan; solo los administradores del Santuario Jesús del Gran Poder, donde es venerado el Tata, extienden su solidaridad a familias pobres en la ciudad. Por ello, Inversión de Página Siete conversó con prestes de los fraternos de años anteriores que pidieron no ser identificados porque Impuestos Internos casi los tiene identificados.

En 2018 se sumaron cinco conjuntos folklóricos, según la presidenta de la Asociación de Conjuntos Folklóricos. Los prestes de fraternos de años anteriores dijeron que la incorporación de un nuevo grupo tiene costos elevados; supuestamente se habría pagado 70.000 dólares por una danza considerada pesada y 60.000 dólares por una liviana. Año que pasa aumenta el número de grupos, por ejemplo hace 10 años había 54 grupos y ahora son 72. “Puede seguir creciendo (el número de fraternidades) pero (este año) no llegaron nuevas inscripciones”, dijo Salazar.

Durante la entrada de la festividad (el sábado) las sanciones pecuniarias suben de acuerdo con las faltas cometidas, los que van desde 100 hasta los 500 bolivianos (puntualidad, no generar baches, no bebidas alcohólicas, etc.) y podrían terminar con la expulsión. 

Los prestes de fraternos de años anteriores también indicaron que una de las peores faltas cometidas es la distorsión del disfraz de una danza folklórica; la exigencia es novedad y uniformidad, en todos los detalles, pues ambos elementos también contribuyen en los ganadores.

En la primera recepción social o sarta, con miras a la entrada, se realiza la presentación de las invitaciones que año que pasa tienen detalles que encarecen el documento (ostentación), además del tamaño y el uso del papel, ahora tienen relieves metálicos en los que se puede observar al Tata. Una sola invitación está por encima de los 30 bolivianos, multiplicado por 2.000 o más fraternos “el monto es fabuloso”, dijo uno de los expasantes.

Otro de los montos que no se puede soslayar es el pago a las bandas de música. El mismo domingo (hoy)  destinado a la misa por el Tata y la diana  ya se tiene a los prestes del 2020, éstos lo primero que hacen es contratar una banda de música y entregar un adelanto del costo total, pues este grupo acompañará a la fraternidad por varios meses en los ensayos y entrada folklórica. “Cuesta hasta 20.000 dólares para los tres días de la fiesta (sábado, domingo y lunes)”, dijo Aguilar. Solo para la entrada una fraternidad puede tener dos bandas de renombre y el costo sube. Para los múltiples ensayos  la banda cobra por separado y los costos los cubren los bailarines. Los integrantes de las bandas, que en algunas ocasiones son más de 100, necesitan cerveza de inicio, sobre todo los que tocan instrumentos de viento metálicos.

Los danzarines pagan alrededor de 1.200 bolivianos para participar en la entrada. Este monto es para la banda de música y para el alquiler del disfraz. También les da derecho a una cerveza y un plato de comida, en algunos casos, después de la diana del domingo.

La posibilidad de ganar dinero para los prestes de las fraternidades está en la compra de materiales y la confección de la ropa para mujeres y varones. No tiene  nada que ver con el disfraz de la danza. Las mujeres tienen “dos paradas” y cada uno cuesta 2.000 bolivianos, en los hechos son dos mantas, dos polleras, dos blusas, dos sombreros, dos centros y dos zapatos. Los colores, marca y diseño es una decisión de los pasantes. Los danzarines los conocen una semana antes de la entrada. No pueden ser imitados. Son colores y diseños únicos.

En el caso de los varones usan  traje, camisa, corbata y matraca. Tienen que pagar alrededor de 600 bolivianos. Aparentemente es barato, pero en “cantidades industriales” resulta mucho más bajo, pero para asegurar que todos los fraternos los adquieran, cada prenda tiene un distintivo difícil de conocer con anterioridad. Esta estrategia obliga a todos los fraternos a no hacer las cosas fuera del grupo y en los hechos redunda en las ganancias para los prestes.

Otro momento de ganancia para los prestes es la recepción social inicial. Para esta primera fiesta  traen artistas internacionales (Ángeles Azules, Carro Show, entre otros), que cobran entre 50.000 dólares y 100 mil dólares. Los pagan los fraternos o danzarines que ya comprometieron participar de la entrada. Los grupos musicales cobran  16.000 bolivianos por tanda.

También los ensayos son una buena oportunidad para hacer dinero. No es una ganancia hacer en un local porque el dueño vende la cerveza y por eso en los últimos años los hacen en canchones, donde los fraternos pueden vender cerveza y otras bebidas.

 

Movimiento económico

Según la Alcaldía de La Paz, uno de los rubros que más impacto económico genera está en primer lugar el expendio de bebidas alcohólicas, especialmente de la cerveza; representa un 43%, es decir cerca de 52 millones de dólares. En segundo lugar, con un 24%, se encuentra el comercio de los trajes y distintivos, que representan una cantidad aproximada de 29 millones de dólares. Dentro de este rubro se concentra lo que es el alquiler y compra de trajes folklóricos, además de ternos, trajes de cholitas, sombreros y matracas. En sí, todo lo que significa indumentaria, pero no solo los trajes para el recorrido del sábado (ayer), sino para el convite, las recepciones sociales y todas las actividades que se realizan durante los nueve meses.

El costo de la orfebrería para los participantes está calculado en 28,9 millones de dólares (24%). Las cholas utilizan anillos, topos y

otras alhajas de oro, en su mayoría. Luego está la música que moviliza 6,7 millones de dólares (6%), seguido por alimentos, alquiler de salón, publicidad e impresiones, servicios de seguridad, 2,1 millones de dólares (2%) y finalmente otros gastos como peluquería, spa de belleza, reina del Gran Poder 1,2 millones de dólares (1%).

Marina Isabel Salazar, de la ACFGP
“Se genera mucho movimiento económico”

La presidenta de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder (ACFGP), Marina Isabel Salazar, accedió  a una entrevista  con Inversión de Página Siete.

¿Cuántos años está al frente de  la asociación?

Es mi tercera gestión en el directorio de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder. Este año van a participar 72 fraternidades y no se incrementaron nuevos conjuntos; el año pasado se sumaron cinco fraternidades. Puede seguir creciendo, pero no llegaron nuevas inscripciones. Una vez que se realice el congreso se abrirá a nuevas fraternidades.

¿Hay  obligaciones para los conjuntos asociados?

Son 22 fraternidades (denominadas pesadas) y luego vienen los caporales, la kullahuada, los pujllay, las danzas autóctonas y otros. Tienen la facultad de organizar la festividad, con recepciones, posesiones y ensayos hasta la culminación. Esto es todo el año, es un gran trabajo y gracias a Dios nos sale todo bien. 

¿Qué hacen con el dinero?

Siempre hablamos con delegados y ellos aportan. Todos critican al Gran Poder y no a las (festividades de las) zonas considerando que tenemos 350 festividades zonales, pero todo es Gran Poder. Toman, se emborrachan pero a los otros nada. Por lo tanto, nosotros bailamos y nos critican de borrachos, pero nosotros bailamos, no vendemos bebidas y quienes lo hacen son los comerciantes o sindicatos a quienes deberían controlar  la Alcaldía.

¿Aportan  los folkloristas?

Hay una inscripción para mantener la oficina (de la asociación), se paga una vez al año y está entre los 350 y 450 bolivianos; 450 las pesadas, 400 las livianas y 350 las autóctonas.
 

¿Hay movimiento económico en la festividad?

No tenemos un informe fidedigno. Deberíamos hacer una auditoría de todas las fraternidades. Es enorme, desde los que venden alfileres, pero se genera mucho movimiento económico. El Gran Poder ya no sólo es del barrio Ch’ijini, sino de Bolivia y vamos al centro de La Paz con un trayecto de poco más de siete kilómetros.
 

¿Quiénes los auspician?

La Cervecería Boliviana Nacional es nuestro auspiciador y es nuestro orgullo. Nosotros bailamos, no podemos decir (cuántas cajas facilita la CBN), eso es interno, no se puede divulgar.

 

Punto de vista
P. MARCELO rAMÍREZ,  Rector del Santuario SJGP

Cocinamos para los más pobres

Hay dos dimensiones, hay gente que  baila porque le gusta bailar o porque lo invitaron a bailar. Este grupo no relaciona lo religioso de esta expresión, pero también muchos, muchos lo hacen por fe y devoción, y eso se manifiesta cuando en la entrada se acercan a la imagen del Tata o cuando se acercan para recibir la bendición con agua bendita. Y ahí se ve quiénes bailan con fe y quiénes no lo hacen, muchos lloran y piden que no lo abandone, que tengan salud y tengan trabajo. Las manifestaciones son expresadas de manera espontánea, personal y natural, sin que nadie lo obligue y hay gente que se pasa de largo y no baila por fe. 

Tenemos varias obras sociales con las fraternidades. Durante el ofertorio entregan víveres secos. Los juntamos para compartir con la aldea de niños de Cristo Rey. Como agustinos hacemos canastas básicas para los más pobres, visitamos casas o ellos visitan el santuario donde les entregamos los víveres. Cada tercer domingo hacemos la olla del pobre, se cocina con lo que dejan los fraternos.

 

 

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