Análisis

Inversión pública con recursos propios y con más aportantes

El autor señala que el aumento de los ingresos tributarios es por una mayor capacidad de aporte de la población a través de las empresas y mejoras significativas.
domingo, 30 de junio de 2019 · 00:00

José Fernando Siñani Cárdenas  / La Paz

Recientemente  se hizo pública la noticia de que el 76% de la inversión pública fue efectuada con recursos propios, lo cual es un resultado que merece ser destacado, no sólo con recursos provenientes de la nacionalización de los hidrocarburos, sino con el financiamiento de la inversión pública a través de la recaudación tributaria.

En primera instancia, resaltar que los ingresos tributarios se han cuadruplicado producto de la mejora significativa en la actividad económica interna, puesto que el régimen impositivo se mantuvo estable, sin modificaciones de alícuotas, y en el caso de los principales impuestos, como ser el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Sobre las Utilidades de las Empresas (IUE) aplican tasas que se encuentran por debajo de los niveles regionales.

Asimismo, se registra un continuo incremento en la inscripción de aportantes al Estado que han pasado de 211.519 contribuyentes activos en 2005 a 435.341 hasta abril de 2019; es decir, un aumento de 106%, denotando la mayor confianza de personas naturales y empresas en la actividad económica nacional; aspecto que se hace más evidente cuando se contrasta que la ampliación de la base tributaria incluye a sectores que antes no tributaban y ahora lo hacen en función a su capacidad económica.

Este resultado cobra mayor relevancia cuando se analizan los factores preponderantes de la medición del Producto Interno Bruto (PIB),  por el lado del ingreso, que incluye los ingresos empresariales, medidos por el Excedente Bruto de Explotación, la Remuneración a los Trabajadores y los Ingresos Tributarios.

A objeto de efectuar un adecuado análisis temporal, se aplica el concepto de incidencia, que mide la participación en el incremento del ingreso del país de cada una de las fuentes que lo componen, ya sea la remuneración al trabajo, los ingresos empresariales y los ingresos tributarios. Bajo esta perspectiva, desde 2005 hasta 2017 el incremento a precios corrientes de la actividad económica fue de 240%, explicado  por los mayores ingresos empresariales (excedente bruto de explotación), que registraron una incidencia de 130%, seguido de la remuneración al trabajo con incidencia de 68% y en última instancia los ingresos tributarios que alcanzaron una incidencia del 43%.

En este entendido, las medidas de política económica en el marco del Modelo Económico Social Comunitario y Productivo (MESCP), orientadas al fortalecimiento del mercado interno, permitieron un aumento sustancial del aparato privado empresarial; asimismo, la política salarial de incrementos por encima del nivel de inflación y el aumento de casi cinco veces del Salario Mínimo Nacional han generado un escenario favorable para trabajadores; formando pilares para un crecimiento económico sostenible y estable que se constituye en una base fundamental para los mayores niveles de recaudación tributaria.

Por lo tanto, el incremento de los ingresos tributarios es un logro significativo, ya que es resultado de una mayor capacidad de aporte de la población, ya sea a través de las empresas y también a través de mejoras significativas en los ingresos de los trabajadores que destinan su consumo al mercado formal. Mayores evidencias de las mejoras significativas en cuanto al movimiento económico interno se traducen en mejores niveles de ventas de supermercados y restaurantes, entre otros; que denotan mejores niveles de vida de los ciudadanos.

En definitiva, la inversión pública financiada en 76% por recursos propios es una señal contundente de la calidad del crecimiento económico, ya que no solamente permite al Estado ejercer su soberanía fiscal y mantener las condiciones económicas favorables para las empresas y trabajadores, sino que dota de sostenibilidad a la actividad económica interna, que se traduce en última instancia en mejores niveles de recaudación tributaria que se vuelven a invertir en toda la población y permiten mantener el ciclo virtuoso que plantea el Modelo Económico Social Comunitario Productivo.

 

(*) José Fernando Siñani Cárdenas es director general de Estudios Tributarios del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. 
 

 

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