Piden uso de energía limpia para producir alimentos

Alertan que el uso creciente de combustibles fósiles en la cadena agroalimentaria lleva al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero.
domingo, 14 de julio de 2019 · 00:03

Melina Balderrama  / Bonn, Alemania

El cambio climático plantea una amenaza para la salud y la productividad de los cultivos, el ganado, los peces, bosques y medios de vida rurales. Dicha amenaza será desigual en todas las regiones y países. En regiones de baja latitud, donde se encuentran la mayoría de los países en desarrollo y menos desarrollados, la agricultura ya está siendo afectada adversamente por una mayor frecuencia de sequías e inundaciones. El cambio climático podría exacerbar los desafíos de la seguridad alimentaria que ya experimentan.

Esta preocupación fue compartida en la reunión de Expertos Técnicos Temáticos en Mitigación (TEMs-M) con el objetivo de que las partes interesadas, países miembros de la ONU y sus representantes de distintos sectores, analicen y exploren de manera conjunta políticas, prácticas y tecnologías con alto potencial de desarrollo sostenible y otros beneficios. El evento se realizó en junio, en  Bonn, Alemania, en el Centro de Conferencias de las Naciones Unidas, donde Bolivia estuvo representada  por la GIZ.

La temática para la reunión de expertos de este año  fue “Las soluciones energéticas descentralizadas para el uso inteligente de la energía y el agua en la cadena agroalimentaria”. El evento lideraron: la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Gesellschaftfür Internationale Zusammenarbeit (GIZ), Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena) y el Instituto Internacional del Agua de Estocolmo (Siwi). Congregó a más de 5.000 participantes de todo el mundo y se realizaron más de 110 conferencias y reuniones de expertos.

La cadena agroalimentaria en el siglo XXI enfrenta a múltiples desafíos. La actual población mundial de 7,6 billones de habitantes crecerá a 9,8 billones para el 2050, este incremento tiene efecto directo en la demanda de alimentos ejerciendo una presión adicional sobre los recursos naturales, en especial agua y suelo, pero también en la demanda de energía para la transformación.

El uso creciente de combustibles fósiles en la cadena agroalimentaria lleva al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. La cadena agroalimentaria es particularmente vulnerable a los impactos previstos por el cambio climático. Hasta la fecha, las diversas etapas de la cadena agroalimentaria han dependido en gran medida de los combustibles fósiles, desde la producción hasta la distribución, el procesamiento y la cocción de los alimentos. Sin embargo, el alto costo financiero y la volatilidad de los combustibles fósiles aumenta la preocupación por la seguridad energética y su impacto potencial en la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria en relación con los costos de producción, la competitividad y los precios de los alimentos para los consumidores.

Dado que los sistemas alimentarios dependen en gran medida de las fuentes de energía convencionales y juntos consumen aproximadamente el 30% del suministro mundial de energía, el sector agrícola y sus correspondientes procesos de cosecha también generan el 22% de las emisiones globales anuales de gases de efecto invernadero, contribuyendo al cambio climático antropogénico.

Propuesta replicable

Por lo tanto, se espera que la energía y el uso del agua también deban aumentar en las próximas décadas para evitar estos desafíos relacionados con el clima al mismo tiempo que intentan aumentar la productividad. Entonces, es urgente la necesidad de descarbonizar las fuentes de energía en la cadena agroalimentaria y la necesidad de trabajar arduamente en la transición a soluciones limpias, renovables y de eficiencia energética utilizando una combinación de agua y energía, y en síntesis promover el enfoque del nexo alimentario: agua, energía y seguridad alimentaria.

Esta transición constituye una valiosa contribución para el desarrollo sostenible de la ONU, en la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible el enfoque nexo incide en los Objetivos 2 (cero hambre), Objetivo 7 (energía asequible y limpia), Objetivo 12 (producción y consumo responsable), y el Objetivo 13 (acción climática). Se espera que el documento técnico llegue a los responsables políticos, autoridades nacionales, estatales y de la ciudad, el sector privado, agencias de apoyo, thinktanks y organizaciones civiles y expertos que son activos en el tema propuesto en la reunión del 2019.

La metodología para el desarrollo de las reuniones plantea la organización de exposiciones introductorias clave para contextualizar, la realización de mesas de exposiciones de los expertos, panel de comentaristas y las preguntas que propone el moderador además de abrir el espacio de preguntas del público (presencial y on line).

GIZ Bolivia participó de la reunión del TEMs-M

Bolivia participó de la reunión de Expertos Técnicos Temáticos en Mitigación (TEMs-M) a través del Gesellschaftfur Internationale Zusammenarbeit (GIZ). Melina Balderrama (PhD) presentó el desarrollo de la Caja de Herramientas para Sistemas de Bombeo Solar para Riego y su implementación en Bolivia, con el enfoque de género y como una posibilidad de empoderamiento a través de la gestión del conocimiento y de la tecnología.

Esta ponencia fue parte de la sesión inicial denominada Descarbonización de la fase primaria de la cadena agroalimentaria siendo el primer panel de expertos denominado “Energía  descentralizada de la red eléctrica como soluciones inteligentes para el uso de agua y energía en la cadena agroalimentaria”. En Bolivia, la cooperación alemana por medio de su programa Nexo (un enfoque innovador para una mejor coordinación entre los sectores de agua, energía, seguridad alimentaria) busca mejorar la base para la aplicación sistemática de medidas de desarrollo multisectoriales (agua, energía y alimentos) en el marco del Plan Nacional de Desarrollo (PDES) y su instrumento de planificación (SPIE). Una de sus experiencias fue llevada a esta palestra internacional para compartir un caso de éxito como una buena práctica que podría interesar a los tomadores de decisiones de los Estados miembros de la ONU.

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