Análisis

El sector minero debe generar excedentes, no sólo ingresos

Señala que se generan pocos ingresos y pocos empleos; los productores reciben menos por tonelada de mineral exportado.
domingo, 21 de julio de 2019 · 02:48

Héctor Córdova  / La Paz

El sector minero no ha contribuido al desarrollo nacional en la medida esperada. Esto se debe, principalmente, a dos factores: uno, el objetivo de la minería es generar ingresos y no excedentes; y dos, se permite que la mayor parte de los insumos sean importados y así el aporte local sea insignificante. 

El primero hace que se vea sólo el corto plazo y no se mantenga una mirada estratégica que viabilice trabajar en los distintos eslabones de la cadena de valor del sector; por tanto, se generan pocos ingresos y menos empleos, traspasándola riqueza al exterior. El segundo es el reflejo del primero, por el cual más de 72% de los insumos (en valor) se importa y la contribución local está limitada a servicios. Todos los equipos, la tecnología y los reactivos químicos son foráneos. ¿Por qué no invertir la relación? Si no se añade valor a los minerales que se exportan, el país se mantendrá en la misma situación de proveedores de materias primas: sin poder decidir el precio de venta ni las condiciones óptimas para el país. 

Por cada eslabón que se logre adelantar en la cadena, el mercado crece y las posibilidades de independencia del mercado de commodities aumenta. Por ahora, el único actor que ha logrado escalar en este camino es la estatal Comibol; el sector privado engrosa sus arcas vendiendo el mineral y atribuyéndose el valor de éste, contrariamente a lo que dispone la Constitución.

En el caso de procesar los minerales de zinc en el país, se debe pensar no sólo en una tecnología. La cantidad de mineral exportado es tan grande que pueden convivir varias de ellas, simultáneamente, y hacer que los subproductos de una sean los insumos de la otra, invirtiendo la relación actual tan desfavorable. La lixiviación tradicional genera ácido sulfúrico; este ácido es insumo de las otras formas de encarar la lixiviación moderna; pero, además, estas nuevas tecnologías requieren de amoníaco que se produce en una de las plantas montadas hace poco tiempo en el país y bastaría montar una fábrica más para tener, prácticamente, todos los insumos como aporte nacional. 

Con la aplicación de las nuevas tecnologías, además, se recuperan todos los acompañantes valiosos del zinc que son productos terminados o insumos para otras industrias. Todos los productos y subproductos de esas plantas tienen valor y los elementos del mineral, al combinarse con los insumos necesarios para el proceso, generan mayor valor, tanto para unos como para otros.

Una buena parte de los subproductos irían al sector agrícola, otra al sector salud; los metales como plata, oro, estaño, indio y otros serían derivados a sus respectivas industrias. Una adecuada planificación multiplicaría los efectos de este punto de partida, nada complicado y nada extraordinario. En cambio, las consecuencias de no poner en marcha esas plantas en el país son perjudiciales. El  zinc de Colquiri sufre descuentos por distintos factores: por la maquila, porque contiene varios metales, como plata, hierro, estaño, antimonio, cadmio e indio, por el transporte y otros ligados a la comercialización de minerales y no de metales. Los comercializadores declaran “pagable” sólo a la plata de todos estos metales acompañantes y no pagan por el total de su contenido, de cada tonelada de mineral, si el mineral tiene cuatro onzas de plata, sólo pagan por una. 

Todos los otros metales son considerados impurezas y  su presencia está sujeta a un castigo si su contenido sobrepasa un límite definido por ellos. Por ejemplo, el estaño que está presente en una cantidad mayor a la aceptada hace que del precio por tonelada se descuenten más de 20 dólares. Incluso por el zinc no se paga lo justo. Si el contenido es de 45%, sólo se paga por 37%. Al final, lo que recibe Colquiri, por tonelada de mineral, son 500 dólares, cuando el valor de esa tonelada es de 1.500 dólares. De continuar la caída del precio del zinc y de seguir el incremento de la maquila, lo que recibiría Colquiri estaría entre 300 y 350 dólares por tonelada. 

El trato que recibe este mineral es el mismo de los minerales de las cooperativas. Colquiri puede soportarlo porque tiene el estaño para cubrir los costos del proceso de explotación; pero las cooperativas que explotan zinc, difícilmente, podrán continuar sus operaciones. A las empresas que explotan minerales de zinc no les llega el impacto porque son ellas mismas las que fijan las maquilas y/o procesan el mineral; las utilidades que no perciben sus subsidiarias en el país las perciben sus otras subsidiarias en el exterior.

La solución a esta problemática en la que el país sale perdiendo parece clara; pero debe actuarse en función de un plan, acelerando el tratamiento de los minerales de zinc en el país, comenzando por procesar la producción de Colquiri.

 

 

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