Tecnología

Innovación abierta y 4 medidas clave para mantenerse vivo

Señala que las empresas necesitan una profunda transformación cultural, organizativa y estratégica para adaptarse a las necesidades del mercado.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:36

Luciana Estrada Mulder / La Paz

Es un momento fascinante para vivir. La tecnología está reescribiendo las reglas de la humanidad. Todo está cambiando, la forma en que interactuamos, la forma en que nos comunicamos, la forma en que hacemos negocios o hasta la forma en que pasamos nuestro tiempo libre. Es emocionante y aterrador. Este constante y vertiginoso estado de cambio comporta nuevos y grandes desafíos… pero aún mayores oportunidades.

Tradicionalmente, las empresas asumían que la mejor ruta para la innovación era tener el control sobre sus procesos, manteniendo todos los datos y conocimientos internamente y contratando a los mejores empleados. Sin embargo, durante las últimas décadas surgieron diferentes tendencias que cambiaron las reglas del mundo laboral tradicional. Entre ellas la globalización, acompañada por un número cada vez más importante de personas altamente calificadas y una nueva generación denominada millennials, con una mentalidad y valores diferentes. De esta manera, la interacción entre empresas y talentos cambió, creando nuevas formas de intercambio de bienes y conocimientos impulsados por una mayor movilización de personas. 

Por otra parte, los importantes avances tecnológicos liderados por la conectividad y la digitalización  reconfiguraron el comportamiento y expectativas de los clientes. Estos últimos, caracterizados por un nivel de expectativas más elevadas y una experiencia de usuario “perfecta”. Como consecuencia, las empresas son empujadas a seguir tendencias que apuntan hacia la creación de productos y/o servicios con valor sostenible. Las grandes empresas tradicionales también han tenido que lidiar con una nueva forma de competencia liderada por pequeñas organizaciones denominadas startups. Generalmente conocidas por su agilidad y rápida implementación de sus productos y/o servicios, las startups tienen un gran potencial de crecimiento.

Asimismo, la velocidad de obsolescencia, referida a la velocidad a la cual la ventaja competitiva de un producto o servicio pierde valor, ha aumentado considerablemente. Lo que significa que el tiempo entre las fases de introducción y decadencia de los productos y/o servicios es cada vez más corto. Tal como aparece en The Guardian, un estudio realizado por una agencia de medioambiente alemana  analizó las razones principales por las cuales los consumidores reemplazan aparatos eléctricos y electrónicos. 

La investigación mostró que la proporción de todas las unidades vendidas para reemplazar un artefacto defectuoso creció de 3,5% en 2004 a 8,3% en 2012. Más del 60% de los televisores reemplazados aún funcionaban. Este fenómeno se explica por un aumento de la velocidad de los avances tecnológicos acortando la vida útil de los productos, pero sobre todo por el deseo del cliente de reemplazarlos por últimos modelos.

Como resultado, las empresas no solo tienen que adaptarse a estas nuevas formas de interacción y requisitos de sus clientes, sino que deben hacerlo muy rápido para mantener su ventaja competitiva frente a grandes adversarios. El desafío es entonces para las grandes empresas, conocidas por sus procesos lentos y tradicionales y una falta de agilidad. Hoy es muy difícil para una empresa innovar de manera individual, viéndose empujadas a recurrir a su entorno, como ser, universidades, centros de investigación, etc. Pudiendo de esta manera concentrarse en sus habilidades fundamentales.

Para mantenerse vivo, es crucial para las empresas fomentar iniciativas entre ellas y construir un ecosistema de innovación fuera de sus límites. Es así como nació la Innovación Abierta. En 2003, este término introducido por Henry Chesbrough se definió como un sistema abierto que fomentaba el intercambio de recursos de una empresa con su entorno. Hoy este término es mucho más amplio. 

La innovación abierta ya no es solo un simple flujo de ideas, personas y conocimiento, representa una profunda transformación cultural, organizativa y estratégica que las empresas necesitan establecer para adaptarse a las  tendencias del mercado.

Esto no significa que deban descartarse los viejos métodos de innovación. Significa que las empresas deben tomar conciencia de la creciente importancia de modelos operativos  inclusivos, como la innovación abierta, metodologías ágiles y la co-creación y comprender que no todas las buenas ideas deben desarrollarse en la propia empresa. Pero la necesidad de cambiar y gestionar estratégicamente el cambio, es esencial.
 

 

Aspectos  clave 

  • 1. Transición  Estimular una nueva cultura. La transición requiere una nueva mentalidad para ejecutivos y empleados. Los empleados no son solo trabajadores con un conjunto definido de tareas y habilidades, sino que son los que impulsan el cambio en las empresas. Y los directores son los que definen y apoyan el cambio. Al alentar a las empresas a integrar a toda la compañía en todos los niveles, aumentan las posibilidades de un mejor compromiso e implementación de nuevos procesos y prácticas, impulsando así una nueva mentalidad dentro la empresa, más creativa y colaborativa.
  • Innovación  Alinear simultáneamente la innovación y las estrategias de negocio de la empresa para evitar desalineaciones del propósito del negocio y así desarrollar modelos de negocio sostenibles.
  • Compromiso  Comprometer a las personas correctas. El proyecto de innovación debe estar liderado por personas motivadas y comprometidas. Es fundamental que estas personas estén involucradas en la planificación estratégica y la visión de la empresa para que el desarrollo del proyecto de innovación sea exitoso.
  • Cliente  Siempre enfocarse en los clientes, es esencial ofrecer productos y/o servicios que respondan a los necesidades reales del mercado más exigente.