Análisis

Cinco propuesta particulares para ahuyentar el hambre

En la región 39 millones sufren la falta de alimentos. Unos 3,5 millones deberían escapar de la desnutrición cada año si se quiere acabar con esta lacra para 2030.
domingo, 07 de julio de 2019 · 00:05

Belén Delgado  /  Roma

Desde la atención a los territorios rezagados hasta la inversión agrícola o la gestión de remesas: las formas de combatir al hambre son tan variadas como las realidades en las que viven quienes no tienen suficiente para comer. Unos 820 millones de personas sufren la falta de alimentos en el mundo, entre ellas 515 millones en Asia, 256 millones en África y 39 millones en América Latina, según  la ONU.

Responsables gubernamentales se dieron cita  en la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) con el fin de compartir recetas a partir de las experiencias (y problemas) particulares de cada región.

Latinoamérica y el Caribe. Unos 3,5 millones de personas deberían escapar de la desnutrición crónica cada año si se quiere acabar con esa lacra antes de 2030. Muchas de ellas se encuentran en zonas deprimidas, la FAO ha lanzado una estrategia para “liberar del hambre” a cien territorios de un total de 1.975 que presentan las mayores tasas de desnutrición crónica.

La dominicana y embajadora especial Hambre Cero, Guadalupe Valdez, explicó que la iniciativa regional busca “duplicar los esfuerzos en institucionalidad y coordinación de políticas públicas para que esas áreas puedan avanzar como el resto con voluntad política”. Se han priorizado siete provincias del sur de la República Dominicana, junto a otros lugares de El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia.

África. Un 20% de la población africana sufre subalimentación, un alto porcentaje que se resiste a bajar por motivos como el cambio climático, el rápido crecimiento demográfico y los conflictos. La agricultura de subsistencia y la falta de industrialización, que obliga al continente a comprar alimentos del exterior por 35.000 millones de dólares anuales, tampoco ayudan a que los países dejen atrás la inseguridad alimentaria.

En Angola, casi tres décadas de sangrienta guerra civil destruyeron su sistema productivo, que había sido capaz de garantizar la autosuficiencia de productos básicos y exportar maíz, café, cacao o carne. El ministro angoleño de Agricultura, Marcos Nhunga, detalló que están impulsando de nuevo la agricultura acordando con otros gobiernos la adquisición de fertilizantes a precios más bajos, rehabilitando las vías secundarias para el comercio y fomentando las cooperativas de pequeños productores.

Asia. Sigue concentrando el mayor número de hambrientos del mundo, aunque entre 2005 y 2017 su prevalencia cayó del 17 al 11% de la población,  por el crecimiento económico de China. El cambio climático, que intensifica el impacto de tifones, inundaciones y sequías, hace especialmente vulnerables a las pequeñas islas del Pacífico, que dependen sobre todo de los alimentos importados.

En Fiyi, donde tres de cada 10 adultos padecen obesidad, su ministro de Agricultura, Mahendra Reddy, dijo que es “más barato comprar de fuera” y “los niños, que antes participaban en las actividades del campo, ahora van a la escuela y no ven futuro en la agricultura”. El Gobierno compra la producción a quienes adopten variedades más resistentes y promueve los huertos caseros y las plantaciones para evitar la erosión, en un intento de mejorar la resiliencia.

Asia Central. Unos 19 millones de personas padecen grave inseguridad alimentaria en Europa y Asia Central, siendo esta última región la más afectada por las peores condiciones de sus migrantes en Rusia, de donde mandan dinero a sus países de origen.

Según el viceministro de Agricultura de Tayikistán, Nusratulo Musoev, la mitad de los hogares utilizan las remesas para sus necesidades diarias y las autoridades están incentivando a  que  las inviertan en agricultura familiar.

Oriente Medio. Más de 50 millones de personas sufren hambre, dos terceras partes en países en conflicto. Un ejemplo son los 5,5 millones de sirios que requieren de ayuda alimentaria de emergencia tras ocho años de guerra.

Su ministro de Agricultura, Ahmed al Qadri, aseveró que 1,6 millones de sirios ya han regresado a las áreas rurales y que, pese a los daños en infraestructuras, han logrado mantener parte de la producción local con ayuda de la FAO para satisfacer las necesidades al menos de la mitad de la población. EFE

Otras Noticias