Análisis

La pobreza no baja en Argentina y avanza la carrera presidencial

El estudio señala que a los 13,8 millones de pobres, se sumaron 3,6 millones en los últimos doce meses. Proponen que el nuevo gobierno encuentre solución.
domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:00

Pablo Ramón Ochoa  / Buenos Aires

En Argentina los últimos datos oficiales hacen que aumenten las alarmas sobre la pobreza y el desempleo en el país, que crecieron debido a la crisis económica desde abril de 2018 y son uno de los temas principales de la campaña.

A raíz del análisis de la distribución de ingresos de la última Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tendencia de aumento de pobreza sigue en 2019, según explicaron fuentes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Dado que recién en septiembre se conocerán los datos oficiales del primer semestre, el diario Clarín proyectó este mes, con cálculos propios sobre la base de  la EPH, que la pobreza avanzó en el primer trimestre hasta el 34,1% de la población, con unas tasas de pobreza infantil cercanas al 50% y la indigencia en el 7,9%.

Se trataría de cerca de 13,8 millones de pobres, con 3,6 millones de nuevos pobres en los últimos 12 meses. En el segundo semestre de 2018, el dato de pobreza del Indec se situó en el 32% mientras que la indigencia alcanzó el 6,7%, un 2,1% y un 1,2% menos de lo que arroja el anticipo del primer trimestre del presente año. 

Los discursos electorales del principal precandidato opositor peronista, Alberto Fernández, se centran en el aumento de los pobres en el país durante el último año y medio, y apuntan a que las desigualdades crecerán si Macri consigue la reelección.

El líder de la lista del Frente de Todos, a quien acompaña como precandidata a vicepresidenta la exmandataria Cristina Fernández (2007-2015), afirma que los argentinos tienen “miedo” de “seguir cuatro años más con un presidente que sólo ha desordenado sus vidas y ha condenado a la pobreza a más de cuatro millones de personas”. Mientras, multitud de esos argentinos peregrinaron  con una estampita de San Cayetano, acudieron ante una imagen suya o, en otros casos, marcharon con movimientos sociales izquierdistas.

El patrono del pan y el trabajo cobra más importancia en un país con el desempleo situado en el 10,1% y un salario mínimo de 12.500 pesos (276 dólares), con la vara de la línea de pobreza de una familia tipo de cuatro personas fijada en 31.148 pesos (688 dólares). Omar Ledesma es uno de los centenares que acudió a la Iglesia de San Cayetano, donde se formó una fila de casi un kilómetro y  que llegaba hasta la figura del santo.

Como multitud de los presentes, Ledesma fue uno de los que tocó a San Cayetano para pedir el trabajo que perdió hace cuatro meses en el sector de la construcción, golpeado por la crisis argentina. “Yo tengo a mi señora que está trabajando en este momento, tengo una nena, pero yo digo que el presidente que tenemos no ve a los pobres. Para mí que apunta a otro lado y a través de eso sufrimos los pobres”, dijo a EFE Ledesma.

Él consideró que habrá un “cambio” en las elecciones de octubre y que el nuevo presidente “va a hacer las cosas bien” respecto al trabajo y al control de la inflación.

En la fila, entre multitud de personas que portaban espigas de trigo que simbolizan el pan, una mujer jubilada, Lina Bravo, agradeció que sus seis hijos están empleados. “Porque en este país hay muchísima gente pasando hambre, miseria (…) en la calle, en los despidos, la gente pidiendo, las cosas que aumentaron tanto que no se puede comer…”, explicó.

Roberto Quiroga fue párroco de la iglesia de San Cayetano durante cuatro años y vuelve cada 7 de agosto, por lo que ha visto el cambio de tendencia en las peticiones de la gente. “Vemos que la demanda, más que de acción de gracias por el trabajo, es de pedido por trabajo, ese  es el objetivo, más allá de cualquier mirada ideológica”.

Al tiempo que la fila avanza, las elecciones se acercan y el presidente Macri reitera que una vuelta al kirchnerismo sería lo que llevaría al país a retroceder, por lo que  su gobierno ha llegado a decir que Argentina puede seguir los pasos de Venezuela en ese caso. En cambio, la presidenta de la Auditoría General de la ciudad de Buenos Aires y candidata a legisladora por el Frente de Todos, Cecilia Segura, cree que la cifra de pobreza al alza es “la consecuencia más alarmante de un modelo económico que promueve la especulación”.

“No puede ser que uno de cada dos niños menores de 14 años sea pobre”, asevera. El investigador del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, Eduardo Donza, quien también divulga su propio informe sobre la pobreza, indicó a EFE que se trata de “una cifra dura” de pobreza infantil, que  puede además suponer por extensión una “hipoteca para el nivel social” al impactar en la educación. 

Donza consideró que Argentina tiene un problema de pobreza estructural que sólo comenzará a solucionarse si los diferentes partidos y estamentos de la ciudadanía se sientan a negociar una “política de Estado” que dé resultados en 10 años. Para él, un Ejecutivo saliente “no puede plantear” esa mesa porque parece “electoralista”, pero el Gobierno resultante de los comicios deberá reconocer que “el problema es muy serio” y convocar a todos los sectores para encontrar una solución. Apunta que la alarma dejará de ser roja en cuanto a la pobreza “si hay una tendencia sistemática a la baja de dos o tres puntos por año”. EFE 
 

 

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