Análisis

Los gobiernos no pasan de la estabilidad a la reactivación

El experto considera de prioridad la reforma estructural del sector público para mejorar la eficiencia, y de la justicia para garantizar la seguridad jurídica.
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 00:00

David R. Altamirano Salas

Éxito macroeconómico y deficiencias microeconómicas, es el título del libro del economista boliviano Óscar R. Antezana M., escrito en 1990, en el cual analiza que en 1985, después de un programa de estabilización drásticamente restrictivo y costoso, se logró un éxito macroeconómico al haber alcanzado la estabilidad económica; pero posteriormente no se adoptaron políticas microeconómicas que incentiven la inversión y la producción. 

El autor expresa la misma preocupación de ahora, los logros macroeconómicos no se  reflejan en las economías domésticas. Desde 1985 hasta el presente, los gobiernos de turno se ocuparon de mantener la estabilidad como un fin en sí mismo y no se toma en cuenta que la estabilidad es un medio para lograr la reactivación del aparato productivo. Los gobiernos, por cálculo político y no perder privilegios, no se atreven a pasar de la estabilidad a la reactivación, porque no asumen decisiones básicas de mantener un sistema de precios saneado, reformar el sector público y transformar la justicia, por lo que permanentemente el fantasma del desequilibrio amenaza con la frágil estabilidad.
 
Dos precios relativos están provocando una gran distorsión en la economía: el precio de los combustibles subvencionados y el tipo de cambio, algún gobierno deberá asumir la responsabilidad de corregirlos. El gobierno del MAS, consciente de la distorsión de los precios de los carburantes, decide levantar la subvención mediante un “gasolinazo”. Recordemos que el gobierno de Banzer reintrodujo la subvención por cálculo político. El MAS de la misma manera por cálculo político frente a la reacción popular que provocó la medida, en un inédito comportamiento gubernamental, decidió derogar la medida. Se imaginaron que por decreto los precios volverían a su nivel inicial. De esa manera Evo, que tenía la posibilidad de pasar a la historia como estadista, se quedó como caudillo.     

Paralelamente, es necesaria la reforma estructural del sector público para mejorar la eficiencia de toda la economía, ya que gran parte de las actividades del Estado son ineficientes, con una enorme burocracia que debe enfrentar el ciudadano, que para justificar su existencia, crea y establece nuevas regulaciones innecesarias. Asimismo, la reforma estructural de la justicia es de altísima prioridad para establecer un sistema jurídico que garantice la seguridad jurídica. Este análisis esta dirigido a una pregunta básica, ¿de qué viven los países? la respuesta es sorprendentemente simple, de la producción de bienes y servicios, cuanto más produce un país sus ingresos serán mayores y los países donde los trabajadores son capaces de producir una gran cantidad de bienes y servicios por unidad de tiempo, es decir, mayor productividad, esos países disfrutan de un mayor nivel de vida.

De esa manera los gobiernos deben incrementar la productividad, asegurar que los trabajadores tengan un buen nivel de estudios, dispongan de las herramientas necesarias para producir los bienes y servicios y puedan tener acceso a la mejor tecnología existente, es decir, incentivos para invertir y prosperar. La producción de dos cultivos son el mejor ejemplo cómo esta nuestro país en relación a la producción y la productividad: la quinua y los arándanos. 

La quinua  tuvo buena acogida internacionalmente, por lo que las zonas del altiplano boliviano con vocación en este cultivo  se dedicaron a su producción en mayor escala con esfuerzo propio. Tuvieron éxito un tiempo porque no recibieron apoyo efectivo del Estado, como ocurre con los productores del Perú que con el apoyo de programas especializados, con mayor productividad cubrieron la demanda del mercado internacional y nuestros productores en la mayoría de las zonas continuaron con formas de producción en menor escala, poco competitivas.

Lo mismo está ocurriendo con la producción del arándano, como una iniciativa familiar se produce en la región de Tarija, sin ningún apoyo estatal, por el contrario, a pesar y en contra de las entidades públicas, sobrevive con una producción limitada. En cambio, en  Chile y Perú con el apoyo de programas específicos para estos productos han logrado altísima productividad, de manera que ingresaron a mercados internacionales y, por supuesto, al boliviano. 

La aplicación de políticas macroeconómicas y la deficiencia de políticas microeconómicas específicas en América Latina ya fueron advertidas por Rudiger Dornbusch y Sebastián Edwards, en un proyecto de investigación publicado bajo el título  Macroeconomía del Populismo en la América Latina, en el cual hacen notar que en América Latina desde principios del siglo XX los gobiernos populistas han intentado resolver los problemas de la desigualdad del ingreso y la pobreza mediante el uso de políticas macroeconómicas expansivas de la política fiscal, de la demanda interna y la sobrevaluación de la moneda para acelerar el crecimiento y la redistribución del ingreso, no se preocupan por la existencia de restricciones fiscales y cambiarias. Después de un periodo de crecimiento y recuperación económicos, surgen cuellos de botella que provocan presiones económicas insostenibles y que finalmente conducen al derrumbe de los salarios reales y a graves dificultades de la balanza de pagos y al final del experimento populista no queda más opción que aplicar programas de estabilización costosos y restrictivos, por lo general con el auxilio del FMI. 

En suma, las experiencias populistas han fracasado por causa de la mala administración macroeconómica, consideran que los problemas distributivos para solucionar la pobreza y la desigualdad, si bien son preocupaciones legítimas por la gran desigualdad del ingreso en América Latina, deben encontrarse procedimientos o políticas más adecuadas, manteniendo el equilibrio fiscal y perseguir metas de redistribución mediante políticas microeconómicas específicas. Después de conocer las experiencias económicas populistas en América Latina, cabe la pregunta ¿qué de nuevo tiene el modelo económico del actual gobierno?, ninguno, es la misma fórmula que han aplicado los gobiernos populistas desde principios del siglo XX.

Entres las raíces del populismo económico se identifican la desigualdad del ingreso existentes casi en todos los países de la región, una confianza ingenua en la capacidad de los gobiernos o de un caudillo “iluminado” para solucionar todos los males económicos y sociales, la temprana ideologización de la clase obrera y sectores populares y la irrupción de ideologías indigenistas o indianistas con fuerte contenido mesiánico. Tarde o temprano debemos darnos cuenta que el desarrollo económico será producto de nuestro esfuerzo, dejar de encandilarnos con gobiernos o caudillos que se presentan como sanadores de todos los males nacionales.  

 

Confidencial

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