El espesor del chocolate

Indica que el Gobierno anterior convirtió al BCB en banco de desarrollo.
domingo, 19 de enero de 2020 · 07:04

Juan Antonio Morales

Es normal que un exministro trate de justificar su gestión. Es lo que hace Luis Arce Catacora en un artículo en El Deber (04-01-2020) con el llamativo título “Economía: cuentas claras y chocolate espeso”. El exministro repite la canción, que ha cantado durante años, de los supuestos logros del proceso de cambio y redunda en  la letanía de las mismas dudosas cifras. Canta también loas a la nacionalización de hidrocarburos, sin mencionar que ella está teniendo costos que recién están apareciendo. Sergio Villaroel le ha salido al frente (El Deber 07/01/2020) con argumentos muy sólidos que no los voy a repetir. Me concentraré más bien en algunos puntos que no han sido tocados por Villaroel. 

En primer lugar, Moody’s no rebaja la calificación de riesgo país, como sostiene Arce Catacora, pero la pone en proceso de revisión por los acontecimientos políticos. Fitch rebaja la calificación de riesgo país, pero después de que durante el último año del gobierno de Morales la tenía con tendencia negativa, haciendo notar los altos déficits, fiscal y externo, así como por la rápida caída de reservas internacionales.

En segundo lugar, dudar de la idoneidad del ministro Parada para administrar la política económica de un país porque su experiencia administrativa viene de la gestión de recursos de una  Gobernación es poco caballeroso. La Gobernación de Santa Cruz no es cualquiera: es la del departamento más dinámico del país y los presupuestos con los que cuenta son muy considerables. Ciertamente el ministro Parada tiene más recorrido que Luis Arce Catacora cuando se hizo cargo en 2006 del Ministerio de Hacienda, como se llamaba en la época. Un periodista del Wall Street Journal, que vino a cubrir las elecciones de 2014, me preguntó por qué Arce Catacora no había ascendido más allá de una subgerencia en el BCB. Mi respuesta fue porque había funcionarios más calificados; no fue porque se le habían bloqueado los canales de promoción.

Llama la atención que el exministro critique al actual ministro suponiendo que no podrá administrar, según él, la política monetaria, cambiaria, financiera, de comercio exterior, etc. Justamente por no haber separado bien las responsabilidades fiscales que le corresponden al MEFP de las responsabilidades monetarias y cambiarias, que son potestad del BCB, se cometieron grandes errores en el anterior Gobierno. Con argumentos similares a los que empleaba el  ministro de Educación Roberto Aguilar de que los tests de aprovechamiento escolar PISA eran un invento neoliberal, Arce Catacora afirmaba que la independencia del BCB era también un invento neoliberal. Convirtió al BCB en una dependencia glorificada de su ministerio, conversión que está a contracorriente de lo que hacen casi todos los países del mundo.

La dominancia fiscal, es decir la subordinación de la política monetaria a la política fiscal fue casi absoluta. Tanto es así que se convirtió al BCB en un banco de desarrollo para que financie a las empresas públicas, que estaban en el concurso de cuál de ellas era la que tenía la gestión más desastrosa. De nuevo, se estuvo a contracorriente de lo que estaba sucediendo en la mayor parte de los países. Los financiamientos a las empresas públicas violaban la ley del BCB, aunque se nos dijo que era una violación consentida por los colgajos introducidos en las leyes de presupuesto.

Decir que no había derroche porque se tenía un programa grande de inversiones públicas es por lo menos una subestimación. Es justamente en esas inversiones públicas en las que se producían los mayores despilfarros (ejemplos, Bulo Bulo, las plantas separadoras de líquidos, el satélite, y así por delante).

La cereza de la torta fue empero la interferencia del MEFP en las decisiones de política cambiaria. Anular el bolsín, que durante tantos años le había servido bien al país y que costó tanto dar con el clavo, después de los fracasos con  el tipo de cambio fijo y las maxidevaluaciones de los años que precedieron a la promulgación del DS 21060, fue un costoso error. Al congelar el tipo de cambio la política monetaria perdió ñeque. De hecho, se impidió la modernización de la programación monetaria del BCB que siguió empleando un añejo modelito financiero del tan vilipendiado Fondo Monetario Internacional. El modelito proporcionaba metas que se sobrecumplían en la época de la bonanza exportadora; tenía más sentido para la época cuando las vacas comenzaron a enflaquecer y había que ajustarse fiscalmente, lo que el  Gobierno no lo hizo. 

Para darle un toque académico Arce Catacora nos decía que la decisión de congelar el tipo de cambio se basaba en el criterio Marshall-Lerner. Lamentablemente el ministro y sus funcionarios del MEFP  tenían una incorrecta comprensión de ese criterio (que sea dicho es además obsoleto en estas épocas de globalización). Más importante para nosotros hubiese sido que nos ofrecieran una visión de la inserción de Bolivia en la economía internacional, sobre todo ahora que nuestras exportaciones de hidrocarburos están declinando, y que fijaran su atención en el papel que tiene el tipo de cambio para una participación madura.

La supresión del funcionamiento  del bolsín ha dejado al país con un dilema de política muy difícil de resolver: aguantar la sobrevaluación cambiaria, que está teniendo altos costos en términos de actividad económica y de empleo formal, amén de que  pueda ser insostenible en el tiempo, o ajustar el tipo de cambio, cuyos costos serían también muy altos. 

Es cierto que la gestión económica del MAS podía haber sido peor, pero no quiere decir que haya sido maravillosa. Está claro que fue mejor que la de Venezuela o la del Ecuador de Correa, pero esas comparaciones ponen muy baja la vara. Arce tendrá que encontrar mejores argumentos para convencer al electorado y no criticar resultados de un  Gobierno que tiene apenas dos meses. Se ha de reconocerle sin embargo su participación en los debates, a diferencia de sus excolegas de gabinete.

Juan Antonio Morales es economista y fue presidente del Banco Central de Bolivia.

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