El Sistema Único de Salud necesita mayor inversión

El analista califica al SUS como un “cuento chino” que se lanzó con mucho ruido pero no mejoró los servicios. Dice que son insuficientes los $us 200 millones.
domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:02

Reynaldo Marconi

La población boliviana fue objeto de un cuento chino con el Sistema Único de Salud (SUS) en el reciente ciclo populista. La Constitución Política del Estado de 2009, establece que “El SUS será universal, gratuito...”. En septiembre de 2015 el gobierno presentó un ambicioso plan para construir y equipar a 31 hospitales de segundo nivel, 11 de tercer nivel y cuatro de cuarto nivel, con una inversión de 1.624 millones de dólares a ejecutarse hasta 2017. Así, el SUS arrancó sus operaciones en marzo de 2019, con un aporte anunciado de 200 millones de dólares y la oferta de 8.000 nuevos médicos. 

El arranque respondía a la estrategia electoral, que buscaba la cuarta elección presidencial consecutiva, cuando la CPE sólo permite una reelección.

La coyuntura electoral plantea la necesidad de analizar la situación del SUS e identificar las tareas para el próximo gobierno. La oferta del Sistema de Salud Pública (SSP), que respalda el SUS, está determinada por la cantidad, calidad de los establecimientos, su equipamiento, los recursos humanos asignados, los insumos suministrados, el soporte tecnológico y la logística de apoyo. 

La infraestructura de establecimiento del SSP es absolutamente insuficiente, precaria y obsoleta.  A diciembre de 2018, la infraestructura consta de 3.579 entre puestos y centros de salud (primer nivel), 226 hospitales básicos (segundo nivel), 45 hospitales generales (tercer nivel) y 30 institutos especializados, sumando un total de 3.923 establecimientos, con un total de 21.337 camas. La evolución de esta infraestructura tuvo un comportamiento incomprensible. 

Entre 1997 y 2005, ocho años del ciclo neoliberal, el número  de establecimientos se incrementó en un 43% y el número de camas en un 94%, razón de 5% y 12% por año. Por el contrario, en el ciclo populista de 13 años (2006/2018), el crecimiento fue 37% en establecimientos y 31% en camas, a razón de 3% y 2% anual, respectivamente. 

En un periodo más extenso, con recursos financieros abundantes, y un discurso ideológico pro salud del ciclo populista, el crecimiento fue mucho menor que en el ciclo neoliberal.

Esta situación de bajo crecimiento de la infraestructura se traduce en el hacinamiento y colapso del SSP. Respecto el equipamiento no se cuenta con información sistematizada, empero de palabras de los médicos que trabajan en el SSP, se tiene la opinión generalizada de que casi la totalidad del equipamiento del SSP se encuentra obsoleto.

El nivel de gasto e inversión pública en salud, registra bajos incrementos entre 1995, 2005 y 2018, insuficientes en función de las necesidades. De un promedio anual de inversión pública en salud, de 41 millones de dólares entre 1995/2005, se pasa a  172 millones de dólares entre 2006/2018, siendo montos insignificantes considerando los requerimientos sectoriales. 

A nivel de gasto, el concepto más relevante es el destinado a ítems en salud, seguido de los fondos para el bono Juana Azurduy. La evolución de los gastosen salud muestra que estos crecen a un promedio anual de 4% entre 1998/2005 y 5% en el periodo 2006/2016.

Sobre los 46  nuevos establecimientos de salud, monitoreados por la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem), existe desinformación sobre su ejecución, cuando su contratación se sabe que fue llave en mano. Lo más preocupante es que se desconoce sobre el perfil epidemiológico que respalda las definiciones de la construcción de hospitales, sus alcances y distribución. Dada la importancia estructural de estas inversiones, urge una revisión integral del plan de inversiones con miras a adoptar cambios y mejoras necesarios.

El problema central del SSP es el sistema de gestión, regulación y supervisión de los servicios, y los sistemas de información los servicios y la pobre asignación de recursos financieros y humanos al sector. El SSP se encuentra fragmentado, desarticulado y no cuenta con mecanismos institucionales y operativos, para la gestión, regulación, supervisión, de los servicios. Otro problema mayor, es la ausencia de sistemas de gestión de la información de los servicios, su operativa, el suministro de insumos, rotación de recursos humanos, etc. El SUS es un cuento chino por cuanto su lanzamiento se hizo con mucho ruido, prometiendo llegar a toda la población y los servicios continúan iguales o peores. La red de servicios es deficiente y por ende los procesos asistenciales con capacidad resolutiva, dejando a la población expuesta a eventos catastróficos agudos y crónicos para su salud, suponiendo un riesgo vital.

Reynaldo Marconi es economista y abogado.

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