Una empresa busca darle valor monetario a la educación

Un sistema podría simplificar la verificación de las calificaciones y hacer seguimiento de cómo las personas aprenden desde la infancia hasta su retiro.
domingo, 16 de febrero de 2020 · 00:03

Edd Gent  / BBC Worklife

Para prosperar en una era de constantes cambios tecnológicos, se suele decir que debemos ser aprendices de por vida y fomentar habilidades como la creatividad, la adaptabilidad y la inteligencia emocional. Pero a menudo hay poca orientación sobre cómo hacerlo. Navegar por la desconcertante variedad de opciones educativas a nuestro alcance puede ser una tarea desalentadora.

Qué pasaría si hubiera una manera de cuantificar el valor de cada módulo universitario, curso de capacitación o elección de carrera, y mapear cómo darían forma a tus habilidades y las oportunidades disponibles. Ese es el objetivo de Learning Economy (Economía de aprendizaje), una compañía sin fines de lucro con sede en Washington que está construyendo una forma segura de compartir datos sobre nuestras habilidades, educación e historial de trabajo utilizando blockchain, la tecnología detrás de bitcoin, la criptomoneda. El sistema podría simplificar las tareas administrativas como verificar las calificaciones, pero lo más importante es que podría hacer un seguimiento de cómo las personas aprenden desde el jardín de infantes hasta su retiro.

Esos datos podrían dar a los educadores una visión sin precedentes de la línea educativa y proporcionar a las personas una orientación personalizada sobre cómo trazar un curso a través de la capacitación y el trabajo. Puede parecer una tarea difícil para un proyecto que comenzó hace dos años, y que hasta ahora contó con voluntarios y el apoyo financiero de dos de sus cofundadores, el director ejecutivo Chris Purifoy y el director de tecnología Jacksón Smith. Pero el Departamento de Educación Superior de Colorado y las Escuelas Públicas del Condado de Broward en Florida, a la que estas últimas asisten en torno a 250.000 estudiantes, ya se anotaron para una prueba de la tecnología de Learning Economy y los pilotos deberían estar listos para el final del verano, que en el hemisferio norte es en septiembre.

El equipo innovador también está en proceso de recaudar fondos más sustanciales de fundaciones educativas con ideas afines. Smith cree que el sistema que están construyendo podría apoyar a crear una economía global donde las habilidades sean una nueva moneda y se les paga a los estudiantes por aprender a cambio de sus datos. "Tenemos este mantra: ¿y si la educación fuese el nuevo patrón oro?", dice Smith. "Si puedes cuantificar el valor de la educación... en realidad puedes construir un mercado sobre ella".

Smith cree que primero la cadena de suministro educativa necesita ser reparada. Las escuelas, los empleadores y los gobiernos miden el desarrollo de habilidades, pero la falta de intercambio de datos significa que el proceso está fragmentado. La concentración de toda esa información en un solo lugar podría ser enormemente valiosa, pero también crearía enormes preocupaciones de privacidad, por lo que Learning Economy está desarrollando una forma de compartirla de forma segura y anónima en una base de datos pública. Eso es posible gracias a blockchain, un sistema de mantenimiento de registros de alta tecnología inventado para alojar la criptomoneda bitcoin.

La tecnología permite compartir registros a través de una gran red de computadoras y los cambios deben ser acordados por toda la red en lugar de depender de una sola autoridad central. Los registros también están protegidos por un potente cifrado que hace que sea prácticamente imposible manipularlos y oculta la identidad de los usuarios. Un número creciente de compañías está experimentando con el uso de esta tecnología como una forma más rápida y segura de compartir información para aplicaciones tan variadas como el mantenimiento de registros médicos y el seguimiento de la procedencia de los alimentos. Y Learning Economy también la ha adaptado para unir el vasto tesoro de datos de aprendizaje que están perdidos en bases de datos privadas. "Unifica toda la cadena de suministro", asegura Smith. "Una vez que tienes la cadena de suministro, puedes hacer una serie de cosas profundas e importantes".

Según la propuesta de Learning Economy, cada usuario tendría una "billetera universal para el alumno". Dependiendo de la aceptación de otras organizaciones, eso podría incluir calificaciones escolares y universitarias, registros de empleo, cursos en línea completos, asistencia a talleres, incluso idiomas aprendidos.

Los usuarios no subirían detalles de ellos mismos sino que confiarían en los que tienen los registros para suscribirse al sistema. Pero solo el usuario tendría una vista completa de su registro y podría controlar con quién lo comparte. Esto podría usarse para probar automáticamente las credenciales a posibles empleadores o escuelas, que puede ser un proceso largo y costoso en EEUU, dice Smith. Los registros de los alumnos también podrían usarse para evitar el proceso altamente burocrático de transferencia de créditos entre universidades, agrega.

Pero el verdadero valor del sistema estaría en los datos agregados. El sistema de Learning Economy lograría generar patrones (sin identificar a las personas) que podrían analizarse para proporcionar un "gráfico de habilidades": un mapa detallado del desarrollo de habilidades que las escuelas, los administradores y los empleadores podrían usar para identificar áreas de excelencia, mejores prácticas y brechas de habilidades. Y lo más importante, los datos también podrían usarse para mapear potenciales rutas a través de la educación y el empleo cuantificando cómo diferentes detalles de aprendizaje y experiencia contribuyen a las habilidades y trayectorias profesionales. Smith dice que Learning Economy se encuentra en las primeras fases de un proyecto conjunto con el brazo de investigación de Alphabet para crear una interfaz impulsada por inteligencia artificial (IA) para proporcionar consejos de aprendizaje.

Muchos sistemas educativos han intentado implementar sus propias soluciones para mapear las rutas de aprendizaje, dice Jennifer Adams, exdirectora de Educación  en Ottowa, Canadá.

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