Entrevista

“La consulta a expertos en economía puede evitar posiciones autoritarias”

El experto boliviano considera que la academia puede emitir opinión técnica, si se le solicita, para enriquecer una ley.
domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:00

Cándido Tancara Castillo  / La Paz 

El economista boliviano   Luis Gonzales Carrasco, docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), expresa su preocupación por el déficit fiscal que atraviesa el país. Considera que  al omitir la  consulta a expertos en economía se incurre en gastos destinados a “elefantes blancos” y en  posiciones autoritarias, como ocurrió  los últimos 14 años. Éste es el diálogo con Inversión de Página Siete.

¿Cómo logró trabajar en el Gobierno y en la PUC de Chile?

He sido seleccionado por el director de la maestría de la PUC, Juan Eduardo Coeymans, para asistente de investigación; fue el primero en contratarme como profesor asistente en la Escuela de Economía; también otros profesores como Felipe Larraín, Rodrigo Cerda y Salvador Valdez me contrataron para trabajar en el Ministerio de Hacienda. Recientemente he trabajado con el ministro de Hacienda de Chile, Ignacio Briones; he llegado a ser coordinador jefe del departamento de estudios.

¿Qué hace actualmente?

Hasta fines de enero he sido jefe de estudios en Hacienda, ahora estoy otra vez en la academia como profesor en la maestría de Economía en la PUC; dejé el cargo público después de dos años. En ese tiempo lo que me tocó ver fue la política fiscal que Chile está implementando y apoyar la investigación con datos y retroalimentación a todas las políticas públicas como la modernización tributaria, que recientemente se aprobó;  la reforma de pensiones, que está en discusión;  y los aportes y recomendaciones fiscales para el manejo del cambio climático.

¿Cuál es la mirada que tiene de la economía de Bolivia?

Se ha dejado una forma de gobernar que ha dañado mucho las instituciones. Se tiene que fortalecer las instituciones, lograr la independencia del Banco Central de Bolivia, que ha sido vapuleada; fortalecer la política fiscal que ha tenido comportamiento muy discrecional en el otorgamiento de recursos para “elefantes blancos” que no tienen ninguna rentabilidad o que tienen dudosa rentabilidad, como los aeropuertos vacíos. El dinero se podía invertir en producción pero se ha despilfarrado. Es importante el fortalecimiento de las instituciones.

¿Qué  le preocupa del país?

La atención a la política fiscal se tiene que priorizar para dar señales de certidumbre y para la generación de nuevas inversiones en Bolivia. Lo primero que hay que cuestionar es si el Gobierno podrá manejar el déficit fiscal, si podrá manejar el déficit de cuenta corriente, el déficit de balanza comercial, donde los bolivianos estamos consumiendo más productos externos que exportando. Estamos comprando más al mundo y lo que se está generando es deuda y luego tendrá que ser financiada y en eso se complica la situación. Son temas que van apremiando para la discusión de la política fiscal.

¿Urge bajar el gasto público?

Hay que ser responsables con el gasto fiscal. Se compone de transferencias y bonos que se tienen que mantener. La otra parte de los gastos es la grasa que se acumuló, hay que operar. Esa grasa es la corrupción, el nepotismo, ítems que no se sabe dónde van. Se puede orientar a educación y a la calidad de educación. No sabemos en educación cómo es el comportamiento y rendimiento de los estudiantes, no tenemos pruebas nacionales ni internacionales donde compararnos con otros parámetros,  y eso es importante para saber dónde estamos; en salud no sólo es cobertura sino laboratorios y máquinas para hacer frente a enfermedades como el cáncer de mama.

¿La inversión pública necesita una reorientación?

Bolivia era uno de los países con sistema de evaluación de las inversiones, ha sido vulnerado en los últimos 14 años; no se avanzó, no se modernizó esa inversión pública; se tiene que dar espacio a la inversión privada que lo puede hacer mejor que el Estado. El Gobierno podría asumir obras más específicas como caminos rurales, agua potable, construcción de viviendas en pequeñas zonas rurales, donde se puede generar empleo, oportunidad y mejorar calidad de vida; en otros rubros se puede aliar con el sector privado.

¿El Gobierno  debería consultar a la academia?

En el país no se consulta a la academia, no se sabe qué dicen las universidades. En otros países,  los gobiernos les piden evaluaciones, en Bolivia todo es metámosle nomás y luego arreglamos. Ese no es el camino,  sino   es fortalecer y agilizar para tener las mejores obras en cuanto a la inversión pública y a la priorización del gasto público.

¿Chile  consulta a expertos?

Hay paneles de expertos en electricidad, en transportes y estos paneles son conformados por académicos, economistas, ingenieros… les piden opinión técnica, fuera de la visión política; a base de datos y evidencia empírica hacen la recomendación.

Algo que funcionó mucho es el Consejo Fiscal Autónomo, que nombró el Ministerio de Hacienda, que maneja la política fiscal, que reúne a especialistas que rinden cuentas técnicas de todo el accionar de la política fiscal. Esa garantía de opinión pública, como las pititas en las calles de Bolivia, tiene la oportunidad de confiar en ese panel de expertos autónomo responsable de estudios de gente que tiene mérito y en quienes confían para la toma de decisión.

¿Cómo se aprovecha a los expertos?

Los expertos bolivianos no tienen que estar en el país para dar su opinión técnica, están en el mundo, como el economista Rómulo Chumacero (docente en la Universidad de Chile) que es experto en econometría, sabe mucho de estadísticas, hizo análisis de lo que pasó con las elecciones. El BCB puede tener un consejo asesor para dar una opinión técnica al Ejecutivo. Los expertos evitarán una posición autoritaria de los gobiernos. En Chile, Nueva Zelanda, Australia, EEUU y otros países la tradición es consultar a las universidades, abrir discusiones entre diputados y académicos sobre futuras leyes en los parlamentos y dedicar sesiones exclusivas. En Bolivia todo era que el Ejecutivo propone, los escasos debates eran para lanzarse ajos y cebollas, y, luego, los levantamanos aprobaban. Es decepcionante, supuestamente se hizo promesa de una transición transparente y ahora son jueces y partes.

¿Apremia la recuperación de  la institucionalidad?

El punto principal es formar institucionalidad. Las buenas intenciones nos llevan a equivocarnos. Todos los gobernantes quieren lo mejor para Bolivia y con esas buenas intenciones hay corrupción, nepotismo y muchas cosas no muy claras y muy turbias que no se logran entender. Esas buenas intenciones tienen que estar respaldadas por expertos.

¿Deberían participar las sociedades de científicos?

Por supuesto, la Sociedad de Economistas de Bolivia cumplirá 10 años. Estamos organizando la conferencia boliviana de desarrollo económico para julio, en la que   la idea es traer a los mejores especialistas que hacen investigación para hablar sobre la teoría económica y la evidencia para aportar y emitir recomendaciones para Bolivia.

¿Falta más transparencia?

No es transparencia que las web de los ministerios actualicen notas de prensa; queremos saber cuánto se gasta en proyectos, en compras, en adjudicación de obras. Se necesita saber qué está pasando con los impuestos. Se necesitan grupos de consulta a disposición de la ciudadanía en los portales; las empresas estatales no entregan sus reportes mensuales, trimestrales. YPFB, ENDE y otros deberían transparentar sus acciones. Esto engloba la modernización del Estado.

 

HOJA DE  VIDA

  • Formación  Economista por  la UCB La Paz, magíster por   la Universidad de Chicago,  EEUU.
  • Trayectoria Coordinador jefe del departamento de estudios del Ministerio de Hacienda de Chile y docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile.
16
2