Economía

La transferencia de conocimientos fue el centro de la Exposoya 2020

En el evento, organizado en el municipio de Cuatro Cañadas, se presentaron cinco nuevas variedades de soya con diferentes propiedades, ciclos de vida y características únicas.
domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:00

 Manuel Filomeno /  Enviado especial a Cuatro Cañadas

A pesar de las nubes y el viento que levanta polvareda, el clima es benigno para un paseo por los campos. La temperatura ha bajado un poco y el siguiente grupo está listo para hacer el recorrido de dos horas.

“Este recorrido está pensado para que ustedes, los productores, puedan aprender, actualizar o reforzar algunas nociones que los ayudarán a cultivar mejor  sus tierras”, dice la anfitriona. Reparte botellas de agua entre  los presentes y los invita  a seguir al guía que espera en la entrada de la carpa.


Fotos:Manuel Filomeno / Página Siete

Todos los años, desde hace 26, la Asociación Nacional de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) organiza en su Centro Experimental (CEA-2) en Cuatro Cañadas, Santa Cruz, la Exposoya. Este evento  reúne productores del norte y del este del departamento de Santa Cruz con proveedores de semillas, fertilizantes, agroquímicos, maquinaria y equipos, pero también con expertos y científicos, que comparten información valiosa sobre la mejor manera de manejar sus cultivos.

La feria misma está dividida en dos: el área de exposición, en la cual las imponentes máquinas hacen ver al más alto de los asistentes como una hormiga; y  los campos de transferencia tecnológica, con parcelas de diferentes tipos de soya, maíz y sorgo.

La soya es el tercer producto de exportación más importante de Bolivia, sólo detrás del gas natural y los minerales. Es más,  el grano de oro y sus derivados representan cerca del 35% de las exportaciones no tradicionales del país.

Es por su importancia y valor, que cerca de un millón de hectáreas del área agrícola de Santa Cruz se destinan al cultivo de la oleaginosa, principalmente al este y al norte del departamento.

“Lo que yo quiero saber  es si esta variedad podrá soportar la falta de lluvias mejor que la que tengo en mi tierra”, pregunta Elber Cifuentes, un productor del norte, preocupado por las pérdidas que sufrió en anteriores campañas.

No es la primera vez que Elber visita el CEA-2 para la feria. De hecho, se ha convertido en su  tradición personal a lo largo de los años,  pero sí es la primera vez que trae a su hijo de 14 años, Jonathan, a la feria. Quiere que aprenda todo lo posible.

Jonathan, bajo el brazo de su padre, asiente y pone atención a las explicaciones de los expertos. Aunque  parece aburrido por momentos, se emociona cuando examina las plantas. “Mira, papá, estas plantas tienen más tallos que las nuestras. ¿Será que este año  las plantamos en invierno?” pregunta, mientras pide que alguien le saque una foto junto a la vigorosa soya que crece a su lado.

Condiciones de siembra

Las primeras paradas en la feria están dedicadas a proyectos de mejoramiento de la soya,   también a los puestos de uso responsable de agroquímicos y fertilizantes,  y a escoger la mejor semilla para las condiciones propias de clima y suelo.

“Tenemos aquí variedades que son mejores para la campaña de verano; otras, para invierno, porque las condiciones en las dos estaciones no son las mismas. La cantidad de agua disponible o el momento de la siembra y la duración del ciclo son todo para lograr una cosecha exitosa”, explica un técnico del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT).

La pregunta del millón, la que se repite en cada una de las estaciones de la primera parte del recorrido, es “¿Cuánto rinde esta variedad?”.

El rendimiento de la soya, según los expertos, se mide por dos factores: la cantidad de granos en la vaina y el peso de los granos cosechados por hectárea. Lo ideal es que tenga un número alto de granos en la vaina (entre tres, cuatro y cinco) y que otorgue un rendimiento de tres a cuatro toneladas por hectárea.

Después de  las plantas de soya, los visitantes se ven de pronto rodeados de altas espigas de sorgo, de amarillos maizales y enormes girasoles que asoman desde las parcelas como si fueran lámparas.

Estas tres plantas, muy distintas en características, guardan una relación muy cercana con la oleaginosa, principalmente porque permiten la rotación de cultivos y el mantenimiento de los suelos.

“No se puede cultivar sólo soya porque la tierra se degrada y el rendimiento cae. Es necesario rotar su cultivo con otro que permita la regeneración del suelo; ahí es donde entran estas tres plantas”, señala otro de los técnicos.

Una de las maneras más interesantes de aprovechar los cultivos es dejar los tallos luego de su cosecha, de manera que protejan el suelo de la exposición directa al sol.

“Lo que se busca es mantener la humedad y no dejar que se seque. También la fibra se descompone y brinda nutrientes a las nuevas plantas”, explica un folleto informativo de Anapo.

En la Exposoya 2020 se presentaron cinco nuevas variedades de soya, las cuales, además de mejorar el rendimiento,  tienen propiedades como  resistencia a la sequía, a las enfermedades y ciclos cortos o intermedios de maduración y cosecha. Éstas  fueron lanzadas por los centros tecnológicos CIAT y Fundacruz, así como las empresas Lealsem e Inbio.

“Las nuevas variedades son la culminación de años de trabajo, al menos siete, en los que se trata de combinar las mejores características de las plantas , cruzándolas en ambientes controlados y adaptándolas a las condiciones que tenemos en las zonas productivas. Eso es muy importante, ya que de nada sirve traer una semilla de otro país que tenga diferentes condiciones”, expone Mario Porcel, gerente técnico de Fundacruz, una institución creada por las empresas productoras de soya para desarrollar nuevas tecnologías en el cultivo.

 

Máquinas enormes

Más allá de las chatas plantas de soya, las  espigas de los sorgos de grano y forrajero se alzaban más  que los más altos menonitas que paseaban, como uniformados por los puestos de información.

Vestidos casi invariablemente con overoles de mezclilla y camisas a cuadros, no se mezclan demasiado con el resto de los visitantes.

Muchos, sobre todo los más jóvenes, siguen con atención las explicaciones de los expertos sobre la rotación de cultivos, la aplicación de pesticidas, el uso de fertilizantes. Comentan entre ellos en  el dialecto derivado del alemán que utilizan en su vida diaria.

No es que los mayores no estuvieran interesados en la transferencia de conocimientos sobre los cultivos de rotación, pero había otras cosas en la feria que atrapaban más su atención.

Conocidos por habilidosos, los menonitas tienen, al parecer, un talento innato para las labores manuales y la construcción de maquinaria y estructuras. Así que no era rato verlos en el patio de maquinarias, estudiando detalle por detalle las herramientas y máquinas que allí estaban.

 De acuerdo con los locales, los menonitas son expertos para replicar tecnologías, les basta  un vistazo para descifrar los enigmas del diseño industrial de los equipos especializados. Prueba de esto es una fábrica a algunos kilómetros del CEA-2, donde se producen  máquinas y herramientas agrícolas.

 La  biotecnología

  • Historia   La biotecnología tiene una larga historia. El descubrimiento de que el jugo de uva fermentado se convierte en vino, que la leche puede convertirse en queso o yogur, o que se puede hacer cerveza fermentando soluciones de malta y lúpulo fue el comienzo de la biotecnología hace miles de años.
  • Necesidad  El rápido aumento de la población, el cambio climático y la sequía desafían la seguridad alimentaria en los pueblos, principalmente en África. La ISAAA recuerda la adopción y distribución de cultivos biotecnológicos en 2016, así como los datos acumulados desde 1996 (el primer año de comercialización) hasta la fecha en la aprobación de cultivos biotecnológicos y las perspectivas futuras de la tecnología en los países productores de biotecnología y en el mundo.
  • Sequía El estrés  ambiental (sequía e inundación) en las siembras de soya en Sudáfrica, Argentina y Bolivia. Los cultivos biotecnológicos están aquí para quedarse y seguirán beneficiando a la creciente población con nuevos cultivos y características biotecnológicas,  para satisfacer  las necesidades tanto de los agricultores como de los consumidores. Los retos: las barreras regulatorias y el diálogo internacional continuo  sobre el comercio. Fuente: Fundacruz

Punto de vista

Jorge Valencia  Productor de la zona este

 “Es un espacio para compartir conocimientos”

“El propósito de la Exposoya, como otros eventos,  es generar un espacio para compartir conocimientos entre productores.

Parte de la feria es encontrarte con gente que hace lo mismo que tú en otras zonas y poder hablar sobre las experiencias que hemos acumulado, la manera en la que lidiamos con los problemas que se nos presentan y también compartir una comida o un bebida con gente que hace lo mismo que uno.

 La tarea de centros de investigación agrícola es importante, sobre todo con los últimos años que nos ha tocado vivir en cuanto a disminución de la producción.

Muchos de nosotros hemos sido curtidos por malas cosechas y problemas financieros,  y hemos aprendido a escoger mejor las semillas, los momentos para sembrar, los insumos a utilizar, pero hay nuevos productores que no tienen esa experiencia o antiguos que necesitan encontrar plantas que se acomoden mejor a las condiciones de sus tierras, por eso es importante.

En sí,  en la feria no se mueve mucho dinero. Es más un lugar para hacer contactos con proveedores, programar compras para las próximas campañas y curiosear, ver qué hay de nuevo en máquinas, en semillas, en pesticidas e insecticidas, mientras tomamos un jugo frío y comemos algo entre iguales con el resto de los productores”.