Tecnología

Finanzas digitales innovadoras e inclusivas y los ODS

Propone producir información a través de estudios, también imaginar modelos de negocio innovadores y desbloquear las posibles barreras regulatorias.
domingo, 09 de febrero de 2020 · 00:00

Luis Calvo

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son un esfuerzo global para luchar contra la pobreza, proteger el planeta y lograr la prosperidad mundial. Son objetivos, metas y acciones para facilitar el progreso de manera sostenible, con horizontes a 2030. Los ODS buscan el fin de la pobreza y del hambre, mejorar la salud de las personas, el acceso equitativo a la educación de calidad, la igualdad de género, el acceso al agua y energías limpias y asequibles, generar trabajo decente, impulsar la industria e innovación, reducir las desigualdades, construir ciudades sostenibles, fomentar la producción y consumo responsables, tomar acciones por el clima, proteger la vida submarina y los ecosistemas terrestres y lograr la paz, justicia e instituciones sólidas. 

Para estar a la altura del reto, en un mundo amenazado por la inestabilidad, los conflictos y por el cambio climático -entre otros-, los ODS necesitan una alianza entre la comunidad internacional, los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado y por cada uno de nosotros a nivel personal. En el caso del sector financiero, el aporte a los ODS puede venir desde una perspectiva de inclusión financiera con servicios financieros digitales. A continuación, algunos ejemplos internacionales:

Los servicios financieros digitales crean mecanismos que pueden ayudar a la reducción de la pobreza y equilibrar el consumo de familias pobres ante shocks externos (Kenya). Por otra parte, el creciente uso de teléfonos móviles en el área rural facilita la oferta de microseguros de salud (Papúa Nueva Guinea). Existen también sistemas de pago de cuotas escolares a través de billetera móvil, mejorando así la asistencia escolar (Uganda).  Los agentes y corresponsales, que son la puerta de entrada hacia servicios como billetera móvil, administrados por microempresarias activan una mayor cercanía con las usuarias y pueden ser una solución para la generación de empleo de jóvenes y mujeres (Zambia y Malaui).

Igualmente, vemos la expansión del crédito digital para micro, pequeñas y medianas empresas (Senegal), mientras que el sector Fintech promete una nueva generación de servicios financieros para empresas y personas (Benín, Burkina Faso, Malasia y China). Otros países cuentan con servicios financieros digitales insertados en cadenas de valor agrícolas (Benín, Senegal, Nepal y Uganda).  Existen soluciones de pago móvil para servicios de agua potable, la compra de sistemas de irrigación y paneles solares bajo la modalidad pay-and-go (Camboya, Nepal y  Uganda). 

Para el Estado y la implementación de políticas sociales, la digitalización del pago de bonos permite la reducción de costos en los programas de transferencias monetarias, con mayor transparencia y efectividad (Brasil, Colombia, México, Paraguay, Perú, Senegal y Sudáfrica). 

¿Qué aprendizajes nos aportan estas experiencias? En primer lugar, se debe contar con un enfoque a largo plazo y paciencia que permitan establecer un ambiente de credibilidad y apertura a la innovación, tanto en las instituciones como en los usuarios. En segundo lugar, es necesario producir información de mercado, a través de estudios y datos, para comprender el contexto, las potencialidades y los cuellos de botella, y posteriormente imaginar modelos de negocio innovadores y/o desbloquear posibles barreras regulatorias. La recopilación de información debe realizarse periódicamente, ya que éste es un mercado altamente dinámico y que muestra cambios constantes. La fase inicial de un ecosistema promotor de las finanzas digitales inclusivas necesita una inyección de recursos públicos, de donación, capital semilla u otros instrumentos financieros concesionales, para reducir el riesgo de inversiones en zonas alejadas y atraer luego otros inversores. Es también importante acompañar a las instituciones con capacitación y asistencia técnica durante las distintas etapas del desarrollo del mercado. 

Es también crítico contar con espacios formales de diálogo entre instituciones financieras, empresas de telefonía móvil, Fintechs y autoridades. Esto podría llevar a la toma de decisiones informadas, la construcción de alianzas entre distintos tipos de actores, y el diseño de políticas y regulaciones conducentes. Desarrollar servicios financieros digitales inclusivos implica también promover la interoperabilidad de los servicios. Finalmente, toda iniciativa de servicios financieros digitales inclusivos debe estar acompañada de campañas de educación financiera, con el doble objetivo de mejorar las capacidades financieras de las personas y reducir la brecha digital existente.

Vemos entonces experiencias exitosas de servicios financieros digitales e inclusivos que favorecen al logro de los ODS. Es el caso de las iniciativas acompañadas en África, Asia y el Pacífico por United Nations Capital Development Fund (Uncdf), la agencia de las Naciones Unidas cuya misión es que el sistema financiero pueda servir para los más pobres. 

Uncdf está presente en más de 30 países, mediante alianzas con actores del sector privado, colaborando con otras agencias del sistema de Naciones Unidas, donantes y gobiernos. Nuestros proyectos han beneficiado a millones de personas vulnerables con innovaciones financieras que responden a sus necesidades.

Luis Calvo, experto en Inclusión Financiera Gestor de programas en United Nations Capital Development Fund (Uncdf). Colaboración por invitación de www.futuralab.net.

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