Opinión

Felicidad, un activo empresarial

domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

María José Rodríguez B.

He desechado al menos 10  ofertas para participar en charlas y talleres sobre felicidad en las organizaciones, bajo el preconcepto de que se trataría de métodos de  motivación  al estilo de un mediocre libro de auto-ayuda (que también odio), hasta que llegó a mi mail una propuesta para hacer una maestría en felicidad y bienestar de las organizaciones. Ahí levanté la oreja. ¿Es ésta una oferta seria?  ¿La felicidad puede ser parte de una propuesta académica? Y sí e incluso  se halla avalada por una importante universidad española. Estudiando un poco más, hallé que se trata de trabajar en atributos psicológicos y simbólicos así como algunos elementos ya conocidos: la cultura organizacional y  el clima. Las acciones  hard  (duras) de la mejora de los beneficios y prestaciones. 

Espacios físicos, oportunidades de crecimiento, certidumbres en el mediano plazo, al menos. Y en lo  soft ... (blando) entender qué significado se   otorga a la palabra felicidad. Un concepto que deja de ser etéreo para convertirse en acciones concretas, se hace aprehensible y con ello medible. Entendiendo que la cultura es una cadena de valores que se hallan atados a comportamientos específicos, la felicidad, puede ser “desglosada” en maneras de actuar propias de cada grupo y subgrupo de una organización. Entonces puede ser medida bajo variables objetivas y consensuadas por, ojalá, toda la población de una empresa. 

De no ser así, por lo menos serán avaladas y legitimadas por los líderes de todos los niveles. Determinar qué es la felicidad será la labor principal para gestionarla internamente y convertirla en parte de la cultura. Imagino que el gerente de talento humano que lee este artículo, llevará las manos a la cabeza y pensará: “Una variable más en la cual trabajar”. Y es que entre las competencias, los valores, los índices de productividad… ¿por qué complicarse la vida para añadir un elemento más? Porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las patologías psíquicas suelen ser la segunda causal de enfermedades laborales a escala mundial. El estrés,  palabrita que curanderos, hueseros y médicos alópatas suelen usar para describir  molestias sin causa aparente que terminan de reducir la calidad de vida de las personas y su productividad. 

Según algunos psicólogos (Lyubomirski, Sheldon y Schkade),  la felicidad tiene un 50% de  hard , es decir que la mitad de ella es determinada por factores genéticos. Sólo un 10% se relaciona al entorno y las circunstancias factuales  (la situación de pareja, los ingresos que se reciben, etc.) mientras que el 40% restante  se relaciona con nuestro comportamiento diario, los marcos  conceptuales desde los que construimos nuestras percepciones de nosotros mismos y de los otros. Ese último porcentaje es sobre el que la empresa puede incidir. Se trata de construir una cultura capaz de relevar valores que contengan comportamientos que construyan más sanas estructuras de pensamiento sobre nosotros y los demás. Se trata, según los expertos, de medir de forma objetiva, generando certidumbres, el desempeño y fórmulas para generar mejoras. Aumentar el flujo de comunicación y enseñar la fórmula del éxito de esa propia e irrepetible   organización. Fomentar la discusión y el intercambio de ideas propendiendo hacia los espacios físicos abiertos y las dinámicas capaces de impulsar ese intercambio. Premiar el éxito así como la tarea bien hecha y no sólo castigar el incumplimiento o el fracaso. Impulsar un paquete único de comportamientos ideales que se viven en la institución, la singularizan, generan orgullo y dan paz sobre ese marco desde el cual todos articulamos el pensamiento.
 

 

 

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