Reseña

Arzáns, sintetizado y reunido

Vida y reflexiones de Bartolomé Arzáns es un nuevo aporte al conocimiento y estudio, sobre todo porque se expresa de una manera clara, sintética y condensada, reseña el autor.

Letra Siete
Ignacio Vera de Rada
Por 
La Paz - domingo, 02 de octubre de 2022 - 5:00

Gonzalo Gumucio Reyes, Lewis Hanke, Gunnar Mendoza y Leonardo García Pabón, entre otros, se han encargado de editar, estudiar y difundir la obra de Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela, precursor de la literatura y la historiografía nacionales y uno de los pilares más sólidos de lo que podría ser la identidad nacional común. A ese cónclave de promotores, divulgadores y estudiosos de la cultura y la historia no podía haber faltado Mariano, el Mago, cuyo acervo bibliográfico es quizás tan vasto como las innumerables páginas que durante más de tres décadas escribió el gran cronista y escritor potosino de los siglos XVII y XVIII.

Hace ya un año, en octubre de 2021, el Mago me envió a casa su último libro, el cual recién hace unos días se presentó públicamente y que tuve el placer y el honor de comentar: Vida y reflexiones de Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela (1676-1736) (La Paz, Plural). Además de estar cuidadosa y esmeradamente editado (contiene pinturas virreinales a todo color, además de algunas fotografías de perspectivas de la ciudad de Potosí), este libro constituye un nuevo aporte al conocimiento y estudio de Arzáns, sobre todo porque lo da al gran público de una manera clara, sintética y condensada.

¿Cómo pintar la Bolivia de inicios del siglo XIX y cómo retratarla ahora? No es empresa fácil, toda vez que la dinámica económica cambió y, por tanto, las formas de reconocernos entre grupos culturales han variado. En ese sentido, ¿de qué sirve seguir analizando y leyendo la obra de Arzáns?, ¿para qué desempolvarlo o reactualizarlo? La filosofía social que es fruto de su obra, aquella que afirma la nacionalidad sobre el andamiaje del mestizaje adinocéntrico, ¿no es ya inservible para esta Bolivia contemporánea, que no se puede comprender sin tener en cuenta el factor social del oriente?

Conocer la obra de Arzáns es importante se sea occidental o no. De alguna manera, implícitamente da el porqué del relegamiento del oriente boliviano durante siglos, además de explicar otros fenómenos sociales de no menor importancia en la actualidad, como la corrupción, el contrabando, la prebenda, el sincretismo religioso o la superstición, presentes ya en esa sociedad potosina rica, hipócrita, miedosa, perezosa, trabajadora, entusiasta, ritualista y con ansias de poder, dinero y prestigio, muy similar por tanto a la sociedad boliviana de hoy.

El libro está dividido en cuatro partes. La primera (El escenario) es un extracto de la Historia de Arzáns. En ella el lector tiene el súmmum del Potosí colonial, muy bien resumido por Mariano. Cómo eran las calles, qué se hacía en las festividades indígenas y españolas, cómo el mestizo fue asumiendo una identidad diferenciada a la del indio y el blanco, son en síntesis datos que lanza esta primera parte de la obra. La segunda parte (Vida de Bartolomé Arzáns de Orsúa y Vela) es una reseña biográfica del cronista, cuyos datos provienen de la misma historia de la Villa Imperial. Esta parte da a conocer al lector los rasgos más importantes de la vida del escritor potosino: un hombre más bien pobre, sencillo, autodidacta, harto curioso y con una voluntad de trabajo inquebrantable. Además, hace un paralelismo con la obra de otro valor sobresaliente de la cultura del Potosí virreinal, Holguín, quien dejó en sus pinturas los trazos más relevantes de aquella sociedad abigarrada que Arzáns la estaba inmortalizando pero con palabras. Lo curioso es que aunque los dos fueron contemporáneos, no se conocieron.

La tercera parte (Fragmentos autobiográficos en la Historia y Reflexiones seleccionadas) es una selección de trozos de la historia que tienen que ver no con la sociedad potosina ni con su Cerro, sino con el autor de la obra. Son revelaciones en primera persona que develan, por ejemplo, que el escritor no había tenido la oportunidad de instruirse en retórica ni gramática, tampoco en latín, y que el papel para escribir el gran libro le costaba muy caro. Y las reflexiones son momentos seleccionados por Mariano que tienen que ver con el pensamiento que Arzáns tenía sobre diversos hechos o fenómenos de la vida: la historia, la justicia divina, la vida, la muerte, el buen gobierno, el dinero y la riqueza, las mujeres, el amor, los pecados, las virtudes, la hermosura... Un pensamiento que a veces sigue la huella de los filósofos griegos y latinos. Finalmente, la cuarta parte (“Ensayos y artículos de autores contemporáneos”) es una selección de textos sobre la obra de Arzáns escritos por plumas de la actualidad. Ahí están reunidos ensayos de Germán Arciénegas, Carlos Mesa, Guillermo Francovich, Alberto Crespo Rodas, Fernando Diez de Medina y Ramón Rocha Monroy, entre otros.

En suma, este es un libro que acerca la oceánica y monumental obra de Arzáns al gran público. Los jóvenes que deseen comprender de manera rápida y sintética la obra y el pensamiento del cronista potosino que registró la historia del Potosí virreinal, deben acudir a este texto. En general, todo boliviano curioso por nuestro pasado colonial y nuestra identidad debería leerlo.

La malicia y la envidia que destilan en los círculos y roscas culturales bolivianos hacen correr de boca en boca eso de que Mariano no es un creador, sino un recopilador, un antologador. Yo creo que el rastreo de la información histórica, su comentario y la ulterior divulgación cultural, labor que él ha cumplido fielmente toda su vida, representa una creación en el más alto sentido del término, y seguramente de mayor envergadura que la de muchos mediocres parlanchines que prefieren ensombrecer la labor de un hombre de letras en vez de aclararla o simplemente callar.

Husmeador de bibliotecas privadas y públicas, indagador de hemerotecas olvidadas, recolector de documentos raros que la posteridad tendrá que agradecer y amante impenitente de los papeles amarillentos y preciosos, el Mago no podía no haber tenido en su producción bibliográfica un libro dedicado al hombre que narró aquella sociedad cosmopolita que vivió a los pies de la mole rojiza que la resguardaba y cuya entraña guardaba miles de toneladas de plata. Una ciudad que aglutinó en sus calles a españoles, criollos, mestizos, indios, negros, ingleses, franceses y árabes, que en algún momento, junto con Londres, París y Constantinopla, fue de las más grandes del mundo y que por muchas décadas estuvo en la boca de los gobernantes más importantes del mundo.

Incansable y tenaz, en el momento menos esperado por todos y cual un encantador que saca conejos blancos, Mariano saca de su sombrero mágico más y más libros que, además de ilustrarnos, nos hacen comprender un poquito más el sentido o la razón de ser de esta sociedad compleja y dispar llamada Bolivia.

“Los jóvenes que deseen comprender de manera rápida y sintética la obra y el pensamiento del cronista potosino deben acudir a este texto”.

Mensaje de Raúl Garáfulic, presidente de Página Siete

 

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