Sociedad

El primer manual de sociología escrito en Bolivia

Una revisión al pensamiento de Daniel Sánchez Bustamante, uno de los principales impulsores de esta nueva disciplina a principios del s. XX.

Letra Siete
Por 
La Paz - domingo, 13 de noviembre de 2022 - 5:00

Pasado el triunfo de los liberales contra los conservadores en la Revolución Federal (1898-1899), se inició un intenso trabajo para atraer a varios intelectuales con la misión de introducir ideas foráneas y colocarlas en el ámbito nacional; las universidades fueron invitando a varios de éstos con la misión de ser catedráticos en la materia de sociología. Esta ciencia nueva y todavía aún no explorada por completo, llevaría a uno de los intelectuales de ese momento, Daniel Sánchez Bustamante, a redactar el primer manual de sociología para enseñanza universitaria.

En 1903, fue invitado como catedrático de sociología en la Facultad de Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés, con el objetivo no solo de enseñar esta nueva disciplina, sino implantar ideas de varios pensadores y precursores de la materia colocando énfasis más en unos que otros. Ese mismo año sale Principios de sociología, con un tiraje reducido, dedicado exclusivamente a la enseñanza bajo las lecturas de Sánchez Bustamante. Esta sería la primera parte de su estudio, lastimosamente la segunda, anunciada para publicarse, nunca salió.

El libro se divide en dos grandes partes, las cuales si bien ahondan las nuevas corrientes de esta reciente ciencia. Bustamante toma como punto clave en su estudio a la importancia del progreso como motor principal para llegar a un desarrollo sostenible del país, basado en la lectura de varios sociólogos europeos y americanos, principalmente; dando a entender que no solo es un manual básico de conceptos e ideas de ciertos intelectuales, sino una aproximación a demostrar los defectos y errores que el país estaba incurriendo constantemente.

La primera parte se divide en dos capítulos. El primero, Conceptos, dominios y problemas de la sociología. Acá se hace un breve repaso por los grandes precursores, como Comte, por la iniciativa de presentar a la sociología como “ciencia aparte”; Quetelet, por uso de la estadística para demostrar las “leyes del desarrollo de la humanidad”; Spencer, por ser el primero que “escribe un tratado serio y sistemático” sobre la materia. Bustamante, da una alta importancia para ampliar su campo intelectual dividiendo la historia de la sociología en tres fases: economista, naturalista y la tercera, fusión de las dos anteriores, añadiendo el factor psicológico y moral, distinguiendo a su época la misión de dar a conocer el fenómeno social como único estudio.

Asegura que la fusión de la “concepción histórica, orgánica, psicológica y naturalista”, toma camino en la independencia de la ciencia, destacando sus progresos como ciencia nueva y joven; de esa manera toma estudios de Lilienfield, Novicow, Tarde, Sighele y Nordau, pensadores europeos muy difundidos de las ciencias sociales del nuevo siglo. Partiendo de la escuela americana, menciona su teoría teleológica con sus representantes Lester Ward y Franklin Giddings, este último su principal referente de Bustamante, por haber “sistematizado mejor la ciencia” y haber abarcado el proceso social como la unificación del objeto físico-psíquico y la organización psicológica para crear la “personalidad humana”.

Mencionando las demás escuelas, se dirige a la de Emil Durkheim, por su postura del hecho como manifestación externa e independiente de expresiones individuales, describiendo sus estudios de manera resumida. Bustamante describe las diversas clasificaciones de la sociología, mencionando a estudiosos casi olvidados al día de hoy, como el profesor japonés Tongo Takebe y el filósofo español Gumersindo de Azcarate.

En el segundo capítulo, La sociedad: sus fenómenos y sus leyes, define y caracteriza a la sociedad como una “reunión de hombres dirigidos por ideas, deseos e instintos semejantes”, partiendo de las concepciones de la tradición, solidaridad nacional y la acción del Estado como causa común de esta.

Para separar a la sociedad de la teoría organicista, toma como referencia la percepción psicológica y económica, donde solo el ser humano comparte un común deseo de convivencia y se adecua de acuerdo a las condiciones que más le favorece, siendo el caso particular de un individuo pertenecer a una sociedad por encima de otra, de acuerdo a sus creencias y pensamientos. Acá define las descendencias de ciertos grupos en base a su raza, afirmando los lazos de comunidad ya que las “ideas, creencias y las pasiones del individuo se modelan a las de los antepasados”. Tomando las teorías de Gobineau y Fouille, considera que el proceso histórico de toda raza tiene su resultado de acuerdo a su vigorosidad o debilitamiento en su herencia, basando características del lugar donde viven y del aspecto geográfico.

La siguiente parte, La estructura social y sus formas, explica cómo las bases físicas y mentales sostienen la vida colectiva; dando forma a varios hechos como la diversificación de la raza, idioma, tradiciones, creencias y cultura.

El único capítulo de esta segunda parte, El territorio y la población, explica la importancia del colectivo humano para lograr crear naciones fuertes y con un gran progreso, basado en su clima y su suelo, fértil o estéril, para lograr conseguir varios recursos. Acá toma ejemplo de nuestro país, describe la diversidad de suelos que tiene, pero, al mismo tiempo, sus diversos grupos étnicos y su gran problema con el desconocimiento de otros grupos, logrando “motivos de conflicto en las ideas, las necesidades, los gustos, las costumbres”; añade el factor climático en diversas partes del país, siendo muy heterogéneo con respecto a otras naciones, de este factor climático, ve a la raza aymara “abatidos por la servidumbre” por ser “conformista” por el lugar donde viven.

Para Sánchez Bustamante, el proceso de extensión se da en la “conquista de los elementos potenciales del Estado”, con plena capacidad en los exploradores que entienden mejor el ambiente descubierto. Sustentado en las teorías de Costa y Ratzel, reclama la ausencia de progreso y llama a la “onda inmigratoria” para vigorizar las “energías colectivas” en todas las ciudades del país, para, posteriormente, crear una cultura intelectual para un mejor progreso nacional.

Concluye su tesis con la meta de dar condiciones necesarias para el mejoramiento de razas inferiores y sus capacidades para un progreso físico, mental y social, solamente si se logra civilizar a esta, logrando un mayor potencial. En este caso, con nuestro país, predice la interacción de razas y su mezcla para crear mejores facultades en el desarrollo de la población para el bien nacional.

“Bustamante toma como punto clave en su estudio a la importancia del progreso como motor principal para llegar a un desarrollo sostenible del país”.

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