Obituario

El último caballero
del cine francés

Jean-Louis Trintignant, mítico rostro del cine francés por su actuación en películas como “Z” o “Un hombre y una mujer”, falleció el pasado 17 de junio a los 91 años.

Letra Siete
París - domingo, 26 de junio de 2022 - 5:00

Icono del cine francés de los años 60, eterno caballero de la pantalla y rompecorazones en su vida personal, Jean-Louis Trintignant falleció el pasado 17 de junio a los 91 años, devorado por un cáncer contra el que se negó a luchar y tras casi veinte años de duelo por el brutal asesinato de su hija, Marie Trintignant.

Trintignant (1930-2022) entró en la actuación a través del teatro, donde había vivido una auténtica revelación al ver por primera vez El avaro, comedia de Molière que lo animó a entrar en los escenarios. Pero su nombre se dio a conocer a partir de 1956 con una de sus primeras apariciones en el cine en Y Dios creó a la mujer.

En ella, junto a Brigitte Bardot y bajo las órdenes de Roger Vadim, se puso en el papel de un joven esposo enamorado hasta las trancas de la bella protagonista, que se divertía seduciendo a los hombres en la playa de Saint-Tropez.

Una historia con un cierto paralelismo con la realidad pues Bardot, a punto de convertirse en un icono mundial, y Trintignant tuvieron una aventura a espaldas de Vadim, el marido real de la actriz, dando pie a uno de los cotilleos más mediatizados de aquellos años.

No sería la última vez que su vinculación con una actriz protagonizó las portadas: su papel en El tren favoreció una relación fugaz pero intensa con Romy Schneider, a quien finalmente dejó para continuar con su mujer, la cineasta Nadine Trintignant.

Con ella tuvo tres hijos: Marie, Vincent y Pauline, que falleció a los nueve meses, el primer gran golpe en la vida de la familia.

Después de un parón importante en el cine a finales de los 50 -se salvó de ser enviado a la guerra de Argelia enfermando a base de comer claras de huevo y vino blanco- volvió a las pantallas con clásicos que han pasado a la posteridad, como Las relaciones peligrosas, dirigida de nuevo por Vadim.

En esta adaptación de la famosa novela de Pierre Choderlos de Laclos se codeó con Jeanne Moreau o Gérard Philippe, antes de convertirse también en una estrella del cine italiano, en el que trabajó con directores como Dino Risi, Ettore Scola o Bernardo Bertolucci.

Películas como El conformista, Il sorpasso, Le mouton enragé o Mi noche con Maud, de Éric Rohmer, o Z, de Costa Gavras, le llevaron al podio de los actores más admirados de la segunda mitad del siglo XX, aunque su mayor éxito llegó con Un hombre y una mujer, la película de Claude Lelouch que ganó la Palma de Oro en 1966 y el Oscar a la mejor película extranjera un año más tarde.

Esta película, que protagonizó junto a Anouk Aimée, tuvo su continuación dos décadas después en Un hombre y una mujer: veinte años más tarde y de nuevo en 2019 en Los años más bellos de una vida, cerrando en una trilogía uno de los clásicos del cine romántico, donde Trintignant encarnaba a un piloto de carreras que se enamora de una viuda en medio de una relación atormentada por la culpabilidad y la pérdida.

En los años 70 probó suerte como director de cine con dos películas de humor negro que no tuvieron mayor recorrido, y fue en realidad después de cumplir los cuarenta cuando adquirió mayor peso en la industria, con esa imagen misteriosa, irónica y casi débil.

20 años de duelo

No fue casualidad que el papel de Trintignant fuera el de un piloto de carreras. Nacido en el seno de una familia acomodada del sur de Francia, era sobrino de tres conocidos pilotos, Louis, Henri y Maurice Trintignant, de quien heredó la pasión por la velocidad.

Sus últimos años en el cine estuvieron marcados por la trágica pérdida de su hija Marie, también actriz, que fue asesinada a golpes en 2003 por su pareja, el cantante Bertrand Cantat.

“Me destruyó completamente, no he conseguido superarlo”, reconoció en 2018 en una de las pocas entrevistas en la que aceptó hablar de su vida personal.

Pocas veces volvió a ponerse antes de una cámara y reconocía rechazar papeles por falta de fuerzas, aún sabiendo que actuar era una de las cosas que más le ayudaron a hacer frente a la pérdida.

Sus escasas apariciones en el cine en estos últimos veinte años han dado sin embargo papeles memorables como en la película Amor, en 2012, de Michael Haneke, y de nuevo con el cineasta alemán en Happy end, en 2017.

Cerrando el círculo, Los años más bellos de una vida fue su última aparición en el cine, al margen de un proyecto documental sobre Lelouch.

En 2017, con 87 años, hizo pública su afección de un cáncer de próstata contra el que se negó a luchar.

“Cuando se es viejo, el cáncer no es la enfermedad más grave”, dijo, admitiendo que su única voluntad para hacer frente a su dolencia era descansar.

En 2019 volvió a subir las escaleras del Festival de Cannes junto a Anouk Aimée y Claude Lelouch para el estreno de Los mejores años de una vida.

“Fue un actor inmenso. Estuvo trabajando toda su vida, hizo grandes películas”, resumió su exesposa Nadine Trintignant en unas breves declaraciones telefónicas al canal informativo francés BFMTV.

Trintignant “ha acompañado un poco nuestras vidas a través del cine francés. Se cierra la página de un formidable talento artístico, también de una voz”, señaló el presidente francés, Emmanuel Macron, en unas breves palabras a la prensa mientras asistía a una feria tecnológica.

“Con más 120 filmes a sus espaldas, Trintignant fue durante décadas uno de los imprescindibles del cine francés, desde sus inicios en 1956”.

María D. Valderrama / EFE

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