Reseña

Fernanda Trías y la belleza de la desolación en Mugre rosa

La novela muestra una ciudad casi vacía, casi siempre sumida en esa niebla que lo difumina todo. Trías tiene un talento especial para rescatar la belleza poética en medio de la desolación.

Letra Siete
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La Paz - domingo, 31 de julio de 2022 - 5:00

Mugre rosa, de la escritora Fernanda Trías (Uruguay, 1976), es el cuarto libro que la Editorial Mantis publica con el apoyo de la Editorial El Cuervo. Además, Trías estará presente como invitada especial en la 26ª Feria Internacional del Libro de La Paz

Como trasfondo de esta novela hay una amenaza constante: un viento rojo en un cielo sin pájaros que proviene de un mar de peces muertos, y la causa parecen ser unas algas extrañas. El resultado es una peste que asola a una ciudad portuaria, que despelleja a quienes caen enfermos. En este escenario distópico, la niebla es la única tregua que da cierta libertad para moverse.

Pero, al disiparse la niebla, el peligro se hace inminente. “Porque mientras no lo hubieras vivido no podías imaginar el olor nauseabundo, el calor repentino, el agua del río que se hinchaba como un pulpo y la espuma ocre, teñida por las algas. En un solo momento el paisaje se transformaba: la alarma rugía ensordecedora, se veían manos emerger de los edificios y cerrar rápido las ventanas”, escribe Trías.

Mugre rosa es la historia de una mujer que decide quedarse en su ciudad, a la que todavía la unen algunos vínculos conflictivos. Por un lado está su madre, con quien siempre tuvo una relación marcada por la tensión, y que también insiste en quedarse. Por el otro lado está Max, su exmarido, internado en el pabellón de enfermos crónicos del Hospital de Clínicas, donde se encuentran “las rarezas estadísticas, los que no lograban avanzar ni retroceder”, aquellos a quienes la enfermedad no vence pero aún no están sanos.

Y además está Mauro, un niño con un síndrome que le causa hambre todo el tiempo, que “solo piensa en su próxima comida”, al que la protagonista se encarga de cuidar por temporadas.

Cuando el viento lo permite, la novela se mueve por espacios liminales: calles y parques vacíos, edificios y barrios abandonados, en los que todavía quedan rastros de sus habitantes. Mugre rosa muestra una ciudad casi vacía, todavía vaciándose, casi siempre sumida en esa niebla que lo difumina todo. Una ciudad que, sin embargo, posee esa belleza un poco inquietante de los lugares que deberían estar llenos de gente.

Porque Trías tiene un talento especial para rescatar la belleza poética en medio de la desolación.

A la protagonista le toca recorrer esa ciudad borrosa para ver a su madre, para visitar a Max o para volver a casa, donde lo espera Mauro. Y sabe que se arriesga cada vez que sale, pero también sabe que quedarse no es garantía de nada.

“El viento podía colarse hasta por la rendija más angosta y algunos despertaban en medio de un remolino picante y ácido. La piel se descamaba al cuarto o quinto día. Antes, los síntomas se parecían a los de una gripe: tos, debilidad, malestar general. Eso era todo lo que sabíamos, más allá de los rumores. La televisión no hablaba de gente en carne viva, de niños o ancianos perdiendo el pellejo al menor roce de una tela de camisa”.

Pero el viento rojo no es el único peligro en una ciudad donde la comida empieza a escasear.

Entre capítulo y capítulo, además, aparecen diálogos que flotan como en la niebla del recuerdo, donde se desdibuja (pero se intuye) quién habla, donde solo quedan las palabras alguna vez compartidas entre la protagonista y su exmarido.

En Mugre rosa, la memoria tiende hilos que sostienen a sus personajes en un mundo al borde de la ruina, de la catástrofe sanitaria y ambiental. Y, sin embargo, es un libro que sabe encontrar belleza en la melancolía.

Es fácil pensar que esta novela es un producto de la pandemia que todavía forma parte de nuestra realidad, aunque ese no es el caso. Mugre rosa se terminó de escribir poco antes, pero no deja de ser curioso que, en cierto sentido, haya presagiado el desastre que se avecinaba.

En 2017, cuando Mantis todavía era una colección de Plural Editores, se publicó en Bolivia el libro de cuentos No soñarás flores. Y ahora que Mantis ha completado su metamorfosis para convertirse en una editorial independiente, es una gran noticia que haya apostado de nuevo por Fernanda Trías (una autora que no deja de crecer) publicando Mugre rosa.

Sobre la autora

Fernanda Trías nació en Uruguay (1976). Es escritora, traductora y docente de creación literaria. Magister en Escritura Creativa por la Universidad de Nueva York. Publicó las novelas Cuaderno para un solo ojo, La azotea, La ciudad invencible, Mugre rosa, y el libro de cuentos No soñarás flores.

Mugre rosa, seleccionado por el New York Times en Español como uno de los mejores diez libros del 2020, obtuvo el premio residencia SEGIB-Eñe-Casa de Velázquez (España 2018), el Premio Nacional de Literatura (Uruguay 2020), el Bartolomé Hidalgo (Uruguay 2021) y el Sor Juana Inés de la Cruz 2021 de la FIL de Guadalajara.

Algunos de sus libros se han traducido al inglés, francés, danés e italiano, y se preparan traducciones a otras cinco lenguas. Actualmente vive en Bogotá, donde es profesora en la Maestría en Escritura Creativa del Instituto Caro y Cuervo.

“Mugre rosa es la historia de una mujer que decide quedarse en su ciudad, a la que todavía la unen algunos vínculos conflictivos”.

G. Munckel / Escritor

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