Reseña

Jano Bifronte, cuentos con
el corazón en la mano

En estos 13 cuentos, “cada historia me pareció fascinante porque aborda fugaces y profundas introspecciones en las vidas de sus personajes”, destaca la autora.

Letra Siete
Por 
La Paz - domingo, 07 de agosto de 2022 - 5:00

Mucho puede pasar en un año, pero también en dos días. Eso lo entendí tirada en una playa de Mallorca, cuando por fin decidí leer un libro de cuentos que me había mandado un amigo para que escribiera esta reseña, Jano Bifronte, de Fernanda Verdesoto, leí en voz alta antes de enfrascarme en una lectura que terminé en esos dichosos dos días.

Tal vez podría haberlo acabado en menos tiempo, pues con 182 páginas este es un libro de verdad corto, pero encontré sus ideas tan fascinantes e introspectivas que resultaba muy difícil no quedarme colgada reflexionando, mientras miraba al cielo existir, inmediatamente después de terminar cada cuento.

A a medida que pasaba las páginas tenía la sensación de ser testigo de momentos tan anclados en lo real como capaces del surrealismo. Momentos que me adentraban en las cabezas de las protagonistas, mujeres y gatas que aceptan lo fantástico con la misma inquietud con que reciben lo cotidiano.

Son 13 cuentos, 12 de ellos bautizados en honor a los meses del año, que no parecen estar conectados entre sí. No a primera vista, al menos. Algo de linealidad tienen sus tramas, sí, pero cada historia me pareció fascinante porque abordan fugaces y profundas introspecciones en las vidas de sus personajes.

Un gallito de Alasitas, una salamandra metafísica, una gatita muda que explota su vena musical cuando aprende a tocar el “contragato”, un jaguar atrapado y una película cognoscente, todos representantes de ese lado fantasioso de Verdesoto; así como una hija cuidando a su padre enfermo de Covid-19, una mujer que trabaja para los narcos, una muchachita secuestrada en una baulera y una chica llorando por su perro recién fallecido, representan el lado más crudo de la realidad, el que todos vivimos cada día. Ambos aspectos, bajo la óptica de Verdesoto, revelan un universo donde es imposible no sentir empatía.

Pues los cuentos de Jano Bifronte no necesariamente tienen una temática recurrente, sino que se unen bajo esa bandera: ponerte en los zapatos del otro, mirar el mundo desde ideas y vivencias diferentes que vas interiorizando con cada cuento.

Sentada en la arena, viendo cómo el mediodía se volvía atardecer, no podía dejar de pensar en que hay algo tierno en su forma de escribir a estos personajes, sin que eso sacrifique lo duros que pueden ser ciertos pasajes del libro. Era como si tuviera a esta autora delante de mí, hablándome de tú a tú, contándome historias tan íntimas como cautivadoras, todas ellas desafiando la tiranía del entendimiento, en donde lo fantástico dice una cosa, pero la lectura entre líneas puede revelar muchas más.

Y creo que eso es lo que más me refrescó de leer este libro: sentir que además de historias y personajes, la autora está presente y nos va desarrollando sus pensamientos. Con las redes sociales se ha vuelto tan fácil que todo el mundo escriba publicaciones larguísimas opinando sobre esto y lo otro, para recibir comentarios igual de largos donde alguien más les discute. Todo el mundo tiene una opinión y pareciera que nadie quiere callar la suya.

Es curioso, pero si bien no podía dejar mi comentario en los cuentos de Verdesoto, igual sentí que estaba en una especie de charla con ella. Sentí que era una amiga olvidada que acudía a mí con su corazón en la mano, invitándome a creer en su universo fantástico, en la acritud escondida detrás de sus fantasías, en sus penas personales ventilándose al viento en estas 182 páginas donde la crudeza se mezcla con la ternura.

Mucho puede pasar en un año, pero también en dos días. Eso lo entendí tirada en una playa de Mallorca, cuando terminé de leer este libro de cuentos y me encontré a mí misma llorando a chillido limpio, completamente conmovida por los personajes y la escritura de Fernanda Verdesoto, preguntándome cómo diablos se escribe una reseña sobre algo como esto sin prometer el cielo a los posibles lectores.

Así que opté por escribir lo que me dicta el corazón y esperar que quienes adquieran el libro en la Feria Internacional del Libro de La Paz puedan vivir todo aquello que yo sentí con estos cuentos.

“Es curioso, pero si bien no podía dejar mi comentario en los cuentos de Verdesoto, igual sentí que estaba en una especie de charla con ella”.

Laura Ballesteros / Literata

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