Movimiento

La Gesta Bárbara en la cultura boliviana

Mariano Baptista rescata datos muy poco conocidos sobre las Gestas Bárbaras y se ocupa del tercer ciclo, que nació en 1989 como un homenaje a las dos versiones anteriores.

Letra Siete
Por 
La Paz - domingo, 31 de julio de 2022 - 5:00

Posiblemente Gesta Bárbara, en sus dos versiones, la de Potosí de 1918 y la de La Paz de 1944, sea uno de los fenómenos culturales insistentemente repetido y, a la vez, menos conocidos de Bolivia. En los dos casos aglutinó a los más irreverentes poetas y prosistas de ambas épocas.

La del 18 nació del alero de un escritor peruano, llamado Gamaliel Churata, seudónimo de Arturo Peralta, quien inventó el sonoro nombre de Gesta Bárbara, como una variación del libro de Ricardo Jaimes Freire, Castalia Bárbara. En esta Gesta, hay personajes de extraordinaria significación, entre los que sobresale el crítico y novelista Carlos Medinaceli, o Armando Alba y José Enrique Viaña.

La del 44 tuvo como cordón umbilical a Gustavo Medinaceli, quien descubrió, entre los papeles de su madre, doña María Gutiérrez, documentos que lo encandilaron, convirtiéndose en el abanderado de la segunda generación de Gesta Bárbara. Y convocó a una serie de jóvenes intelectuales que ayudaron a construir una propuesta cultural contestataria, entre los que se encontraba Abecia Baldivieso, de la Vega, Soriano.

Ambas versiones, estaban compuestas sobre todo por poetas. Aunque las dos fueron multiformes, en las que se encontraban también pintores y músicos.

Mariano Baptista Gumucio, con la tenacidad que nos tiene acostumbrados, ha rescatado artículos y crónicas de los Gestos y sobre los Gestos, en sus dos versiones, en un libro con el título de Gesta Bárbara en la cultura boliviana. Añadiendo además los comentarios sobre una tercera generación, conformada en los 90, por prosistas e intelectuales que no tuvo la repercusión de las dos primeras.

Yo he tenido la suerte de haber conocido a todos o a la mayor parte de los componentes de la segunda Gesta Bárbara, de algunos tengo solo un vago recuerdo, como de Gustavo Medinaceli, aunque a todos los llevo prendidos en mi espíritu; en cambio, hay otros, como el inefable Armando Soriano, que han estado presentes en todas las etapas de mi vida, siempre al lado de mi padre.

Recuerdo que hace 22 años, Valentín Abecia Baldivieso, presentó un libro titulado Gesta Bárbara, antes que el tiempo acabe, y nos pidió a los hijos de los Bárbaros que lo comentáramos, en aquella ocasión intervinimos Ximena Medinaceli; Kitula Liberman; Ramiro Soriano; y yo, los cuatro coincidimos en que la segunda Gesta nos había marcado por siempre y para siempre, no porque hubiéramos participado en sus alborotadores inventos, porque jamás lo hicimos, sino por las evocaciones que escuchamos desde muy niños en nuestros hogares, sobre cada uno de sus componentes, las anécdotas, los lugares que frecuentaban, y detalles, que estoy seguro nos siguen y nos seguirán persiguiendo.

He sostenido que Gustavo Medinaceli fue el eje principal que unía a los Bárbaros, y reitero, Gus era el generador de las ideas, el punto central de las posiciones, aunque también creo que ninguno de aquellos proyectos requirió mucha elaboración, pues todos cayeron en manos de una multitud de muchachos ávidos de nuevos horizontes, y las semillas lanzadas, rápidamente germinaron. Así nacieron figuras como El anaquel del grito o el Inventario de una mujer.

La desaparición de Medinaceli significó la disgregación de Gesta Bárbara, cada cual tomó su propio camino, sin embargo, la mayor parte tuvo éxito en su propio destino intelectual.

Entre los aciertos del libro de Mariano hay que ponderar la reedición de un documento publicado por Gesta Bárbara bajo el título de Trigo, estaño y mar, en 1950, en el que se sumaron las propuestas de varios Bárbaros, que versaban precisamente sobre el mar, el estaño y el trigo, temas que no han perdido actualidad.

Mi padre contaba que él y Carlos Montaño Daza habían visitado al Franz Tamayo en su casa, para solicitarle un artículo que iría como preámbulo del libro de Gesta Bárbara y al vate paceño no se le ocurrió mejor idea que entregarles el documento lapidario que había escrito sobre las negociaciones marítimas de la época, añadiéndole un párrafo que lo redactó a vuelapluma: “Para su libro apostólico, los muchachos de Gesta Bárbara me piden una palabra que no tengo. La tomo prestada de Goethe, que desde su tumba, dice a nuestros muchachos: ¡Valor y coraje! Valor perdido, todo perdido. Más valiera no haber nacido”.

Mariano agrega dos capítulos a su recopilación, a los que vale la pena referirnos. El primer tema es que rescata datos muy poco conocidos, sobre las Gestas Bárbaras que se desarrollaron, en Cochabamba, Oruro, Sucre y Tupiza, donde brillaron poetas de la talla de Jaime Canelas López y Gonzalo Vázquez Méndez, generación que ha dejado una larga estela en nuestra cultura.

Al mismo tiempo, se ocupa del tercer ciclo de Gesta Bárbara que nació a mediados de mayo de 1989, que se creó como un homenaje a las dos versiones anteriores, aunque lastimosamente tuvo muy corto recorrido.

Si hay algo que ponderar de Mariano es su impenitente, insistente y audaz manía de rescatar del olvido temas, personajes y situaciones que han signado nuestra historia. Tal es el caso, por ejemplo, de sus libros clásicos: Yo fui el orgullo, sobre Franz Tamayo, Atrevámonos a ser bolivianos, sobre Carlos Medinaceli, a los que debemos añadir, Fragmentos de memoria de Walter Guevara, o las Cartas para comprender la historia de Bolivia.

En fin, Mariano ha logrado publicar más de 70 libros y folletos, toda una vida al servicio de la cultura, toda una vida al servicio de los bolivianos. No puedo dejar de insistir, una y otra vez, que Mariano es el primer polígrafo boliviano, que con mayor interés y puntualidad ha hecho conocer el laberinto de nuestro pasado y ha desentrañado los acertijos que guardan escritores y políticos. La obra de Mariano es monumental y ha llegado la hora de reconocérselo.

El libro sobre Gesta Bárbara, tiene la coautoría de Luis Urquieta, que coadyuvó en la búsqueda de la bibliografía, además de recolectar muchos de los artículos incluidos en la obra. A Urquieta, lastimosamente fallecido hace tres años, Mariano le dedica un artículo póstumo, llamándolo “un personaje inolvidable”.

Para terminar, estoy seguro que los Gestos, tal como los llamaba aterrada mi madre cuando inundaban mi casa, o los Bárbaros, como los ha recogido la historia, de ambas generaciones, brindan hoy día con nosotros, y por su puesto con Mariano y Luis, con un aromático Singapur, celebrando la publicación de este libro, que resume su espíritu aguerrido y su pasión creadora.

“Mariano es el primer polígrafo boliviano que ha hecho conocer el laberinto de nuestro pasado y ha desentrañado los acertijos que guardan escritores y políticos”.

Valentín Abecia López / Escritor

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen.
Para más información puede contactarnos

OTRAS NOTICIAS