Indígenas homosexuales

Comentario del libro de Edson Hurtado: “un acercamiento a la cosmovisión sobre diversidades sexuales de siete pueblos originarios de Bolivia”.
martes, 21 de octubre de 2014 · 21:16
Mariana Ruiz

 Escritora

 "Los testimonios están escritos en un lenguaje poético, con una mirada amorosa, de profunda aceptación”.

Reseña

Edson Hurtado ha realizado una labor periodística extraordinaria: no sólo se ha desplazado por el país buscando las historias de personas homosexuales en su lugar de origen, sino que ha llegado, de alguna manera, a la esencia de su marginalidad: ser indígena, ser pobre, vivir en una comunidad alejada donde todos se conocen y aun así reconocerse diverso sexualmente requiere de algo más que valor, requiere de muchísimo coraje.
Las consecuencias, además, son bastante peligrosas: en más de un caso los chicotazos, los azotes y la persecución derivan en el linchamiento del estigmatizad@ como "diferente”. Las acusaciones de corrupción venida de afuera (porque en el seno de la comunidad no se acepta  ese tipo de expresiones), son un elemento común en todas las etnias que describe el libro. Sin embargo, los casos particulares son distintos. ¿Qué se puede hacer si dos personas se aman?
Los testimonios están escritos en un lenguaje poético, con una mirada amorosa, de profunda aceptación. Es el gran mérito de Hurtado: poder transmitir esa comprensión a través incluso de las propias dudas de los protagonistas. Así, el caso de un afroboliviano que prefiere vestirse de mujer para bailar la saya, que se encuentra con el sorpresivo apoyo de sus compañeros; el muchacho moxeño que escoge ponerse tipoi o el quechua que desea llevar pollera logran explicarle su decisión: cómo se animaron a aceptarse y manifestarse como lo que sentían ser, mujeres en el cuerpo de un hombre.
El amor entre hombres o entre mujeres también está retratado, aunque las obligaciones de casarse y tener hijos pesen como imposiciones imposibles de ignorar. Los mineros de Oruro y las abuelas del Chaco recuerdan con idénticas lágrimas en los ojos sus amores de juventud. O son las madres las que perdonan y aceptan, aunque las hijas no se hayan casado y vivan junto a su compañera de vida como si fueran amigas nada más.
Sin embargo, casi ninguna de estas historias de vida tiene un final feliz, las condiciones materiales y sociales no acompañan a quienes piensan o sienten distinto. Hay palizas, persecuciones, la posibilidad de al menos una muerte (en lo profundo de la selva ¿cómo saberlo?), recriminaciones y abandonos.
Hay muy poca información. Ahí radica el principal mérito de esta obra, que habla para todos y nos comunica que existen diversos modos de ser, diversos modos de amar, y que ninguno es malo de por sí.
Felicitamos a Edson por lograr un libro muy necesario, que ahonda sobre la manera en que construimos nuestras identidades y nuestras relaciones con aquell@s que pensamos como diferentes.

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