Reseña

El más reciente libro de Alfonso Gumucio

Texto que la autora leyó durante la presentación del poemario Poeta de papel, hace algunos días en La Paz. De yapa, dos poemas del libro.
domingo, 2 de octubre de 2016 · 00:00
Matilde Casazola Poeta y cantautora
 
Fue una hermosa noticia para mí saber de este nuevo libro de poesía de Alfonso, personalidad siempre dinámica en tantas y tan diversas facetas de la creación y el intelecto, como son la narrativa, el ensayo literario, el periodismo, el cine, la fotografía, las ciencias de la comunicación… para todas las cuales ha aportado con valiosas entregas: publicaciones, películas, libros; algunos de estos trabajos premiados en eventos internacionales y nacionales.

Pero indudablemente es la poesía la rama en que nos complace quedarnos hoy en compañía de Alfonso. Le anteceden otros poemarios: Antología del asco (1979), Razones técnicas (1980), Sobras completas (1984), Sentímetros (1990) y Memoria de caracoles (2000). 

Poeta de papel (2016) contiene cien poemas inéditos, cada uno ornamentado de sugerentes dibujos logrados por diversos artistas. Un doble regalo para el esteta: lo que éste capta directamente del mensaje poético y lo que ve a través de los ojos del pintor. 

Poesía la suya, depurada, contenida, al tiempo que rica en imágenes, en juegos de palabras que da gusto descifrar. Poesía traviesa con un cierto toque amargo. Poesía poderosamente descriptiva. 

Poeta de papel, obra densa en el sentido de ser fecunda, es al mismo tiempo ligera, como el poeta mismo, caminante, viajero, el ojo alerta, el pie alado.

Alfonso, detallista, amante de los objetos bellamente labrados (en una cierta visita que hice a su casa me enseñó hermosas esculturas africanas talladas en madera), refleja esta misma cualidad en varios de sus poemas. 

Hay otros de amor ardiente. Muchos denotan esa sed de justicia que ha dado un rumbo claro a su existencia. 

Otra clave para sus salmos: la mirada aérea y la mirada desde diversos puntos del planeta: ciudades innúmeras, puertos, volcanes, selvas, desiertos, ruinas de antiguas y admirables civilizaciones, paisajes en colores contrastados. 

La observación de las criaturas que pueblan nuestro mundo: animales, plantas, lo cósmico en su poesía. Y el ser humano con todas sus llagas, sus costumbres cotidianas, sus hastíos, también sus crueldades.

Este libro es un testimonio de vida. Todo un mundo contenido en cien poemas que fueron escritos a mano, en una hoja de papel, y guardados a veces por años, hasta volver a leerlos y darles la definitiva forma.

 

De noche
Sacarse de encima el día
como un traje triste dejarlo 
colgado en el borde de la ventana
escalar desnudo a la noche
a su terciopelo estático 
cerrar los ojos al derroche de luz
bajar la pantalla diurna
como una persiana caliente
elevar el espejo de plata
al nivel más profundo
del sueño

 

Tornillo
Tengo un tornillo en vez de cuello 
una tuerca oxidada en la base del cráneo
quizás son termitas que corroen 
mi nuca mis vértebras mis nudos
goznes que gruñen sin grasa
se quejan cuando muevo la cabeza
o será una víbora con esqueleto de palo
que ha crecido conmigo todo el tiempo
se ha hecho dura como mi coraza
se ha hecho coraza como mi corazón
se ha hecho corazón como mi cabeza
cebolla rígida y preludio

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